Solo un día después del anuncio de las navieras Maersk y Hapag-Lloyd de que iban a iniciar un acuerdo operacional en febrero de 2025, ya se ha producido las primeras reacciones de rechazo. En este caso, provenientes del colectivo de transitarios. Así, el presidente de Ateia Barcelona, Emilio Sanz, ha calificado de “innecesaria y oportunista” la futura alianza entre ambas empresas, argumentando que “supone otra vuelta de tuerca para esquivar la normativa”, después de que la Comisión Europea decidiera eliminar el Consortia Block Exemption Regulation (CBER) a partir el 24 de abril de este año. La norma, implantada en un contexto de precios de fletes a la baja en 2009, eximía a los consorcio del transporte marítimo de líneas regulares de cumplir con las normas de la competencia. Sanz ha añadido que “suena a nueva alianza entre navieras, aprovechándose de una norma que en abril caerá”, además de recordar que las instituciones comunitarias decidieron el año pasado “derogar la norma, no renovarla”. El presidente de Ateia Barcelona ha expresado su esperanza de que el movimiento de Maersk y Hapag-Lloyd sea una simple colaboración de servicio conjunto, lo que inglés se denomina ‘joint service’.
En su habitual balance del año ante los medios de comunicación, esta vez un poco más tarde por el proceso electoral que vivió Ateia Barcelona a finales del 2023, Sanz ha hecho un paralelismo entre la situación del mercado de los fletes registrado de la pandemia de la Covid-19 y el actual. En el anterior, el cierre de los puertos chinos y europeos incrementó la demanda y disparó el valor de los fletes. Ahora, los riesgos asociados a los conflictos bélicos como la guerra en Ucrania y especialmente en Gaza, en los que por los ataques hutis a los buques mercantes en el estrecho de Bab el Mandeb obligan a incrementar la ruta a los barcos por el Cabo de Buena Esperanza, están incrementando las ‘black sailings’ (cancelaciones de escala), que derivan en una mayor demanda y precios al alza.
Como enseñanza de la Covid, Sanz ha explicado que Ateia ha detectado que algunas empresas industriales están buscando sus proveedores en un entorno de mayor proximidad geográfica para evitar la dependencia exclusiva, como en el caso de los suministros electrónicos, de la producción china. “Hemos constatado que algunos cargadores se están suministrando de empresas más cercanas en relación a su procedencia geográfica”.
Reivindicación del rol del transitario
En este nuevo escenario de fletes que se encarecen, el presidente de Ateia Barcelona ha explicado que los transitarios “debemos volver a buscar soluciones viables y creativas” ante las acciones de las navieras, que incrementan los costes ante los riesgos geoestratégicos que supone la navegación. Frente a los servicios que ofrecen algunas operadoras, basadas en el ‘puerta a puerta’, Sanz ha defendido y reivindicado el papel de los transitarios como guardianes de la carga y “los únicos capaces de solventar cualquier problema que se produzca en la aduana, de carácter técnico o en el puerto”. Desde Ateia Barcelona, se ha elogiado la figura del transitario, rechazando las nuevas tendencias de las grandes navieras, basadas en la integración vertical o en la diversificación de los servicios para cubrir todos los eslabones de la cadena de suministro. Emilio Sanz ha advertido de un cierto desequilibrio entre los contenedores vacíos y los llenos como consecuencia de los retrasos de algunos buques que tienen alargan su viaje hasta o desde Asia una media de 10 o 15 días por el conflicto en Gaza.

Una oportunidad para el transporte ferroviario
Dentro del contexto del valor de los fletes al alza, el presidente de Ateia Barcelona cree que se potenciarán formas de transporte alternativas, como es el caso del ferrocarril, en lo que Sanz ve una oportunidad para puertos como el de Barcelona, que está acometiendo inversiones en proyectos como los accesos ferroviarios, la terminal intermodal o los servicios de ‘ferroutage’.
En relación a las relaciones de los diversos agentes de la comunidad portuaria con el puerto de Barcelona, Emilio Sanz ha destacado las buenas relaciones con el presidente de la entidad, Lluís Salvadó, de quién ha destacado la sintonía que mantiene con el sector, y se ha mostrado preocupado sobre los efectos sobre la competitividad en algunos puertos como Barcelona y Tarragona si el Parlament de Catalunya consigue aprobar el impuesto a la emisiones de los grandes buques, que actualmente es un anteproyecto de ley. “No existe una norma igual ni a nivel estatal ni europeo”, ha indicado Sanz.
Respecto a los retos de futuro de la entidad, el presidente de Ateia Barcelona se ha marcado el potenciar la formación para fomentar el relevo generacional en el sector, un relevo que también debería llegar a la presidencia, ya que cuando Emilio Sanz finalice su mandato, en 2027, los estatutos de la organización impiden que se vuelva a presentar después de haberlo hecho en tres ocasiones, acumulando 12 años en el cargo.


