Hace unos días leí un artículo de Fernando Novoa Sanjurjo titulado “Barbate, el Estrecho y el narcotráfico, una brecha de seguridad que exige un mando único naval”, publicado en el digital defensa.com del 12 de mayo del 2024 y no deja de sorprenderme como argumenta lo referente al mando único naval y como mete en el mismo saco a Salvamento Marítimo, en un ejercicio de puro funambulismo histórico, que se remonta a 1987 y a su época de teniente de navío entrando en una teoría de la conspiración contra la Armada auspiciada por dos directores generales de Marina Mercante de aquella época que, según él, fueron los que forzaron al gobierno socialista de aquel momento a crear el Servicio Marítimo de la Guardia Civil (SEMAR) y así apartar a la Armada.
Entre sus argumentos alude a la pertenencia de ambos directores generales al Colegio de Oficiales de la Marina Mercante y al Sindicato Libre de la Marina Mercante, y en base a esa militancia social atribuye a ambos hostilidad y animadversión hacia la Armada, responsable de aplicar a los marinos civiles la Ley Penal y Disciplinaria de la Marina Mercante vigente desde 1955 a 1992.
Hay que señalar que desde tiempos muy antiguos se viene apelando a supersticiones y conspiraciones esotéricas cuando no se tienen argumentos serios ni rigurosos, una forma tontona de explicar lo inexplicable (por ignorancia). Hay gente que parece no querer reconocer que gracias a la democracia los marinos mercantes ya se pueden expresar en libertad y no tener que pasar por la trasnochada Ley Penal y Disciplinaria que parecen añorar algunos, pues con su derogación, las reivindicaciones laborales y profesionales de los marinos ya no están sometidas al orden militar.
Respecto a la influencia de los dos directores generales sobre el Gobierno de aquella época, para la creación del SEMAR y apartar a la Armada, tendrá el señor Novoa que investigar con rigor los motivos por los cuales ésta no opuso ninguna resistencia. Quizás se sorprenda cuando adquiera dicho conocimiento. Simplemente recordar que, desde la aprobación de la Constitución de 1978, el poder legislativo y ejecutivo estuvo en manos del centroderecha, primero (UCD) y posteriormente de los dos partidos políticos principales: Partido Popular y Partido Socialista. Con ambos trabajaba el correspondiente AJEMA. En la actualidad, el jefe del Estado Mayor de la Defensa (JEMAD) es un alto oficial de las Fuerzas Armadas que entre sus atribuciones tiene la de asesorar al presidente del Gobierno y al ministro de Defensa sobre temas militares. Que conste, ninguno de estos cargos ni el Consejo de Defensa Nacional ni el Consejo de Seguridad Nacional han siquiera insinuado la incompetencia del SEMAR.

Cuando se creó el Servicio Marítimo de la Guardia Civil había un JEMAD que no opuso resistencia a dicha decisión, teniendo su palabra mucho más peso e influencia que la de un director general de Marina Mercante. La suerte que tiene este país es que la opinión mayoritaria en las fuerzas armadas está en las antípodas de estas añoranzas. Es duro reconocer, para algunos, que la Dirección General de Marina Mercante, las actuales Capitanías Marítimas y Sasemar sean civiles, y tratan por todos los medios crear confusión con la finalidad de imponer el llamado mando único naval, que bajo su dominio englobaría todas ellas. Que a tal fin se utilicen los luctuosos acontecimientos ocurridos en el Estrecho en febrero del presente año, resulta deleznable. Por ello y para evitar los argumentos malintencionados, se debería hacer una distinción tajante entre los buques que van desarmados y se guían por normas internacionales aprobadas por la Organización Marítima Internacional (OMI), que es el organismo especializado de las Naciones Unidas, responsable de la seguridad de la vida humana en la mar y de la prevención de la contaminación del mar por los buques; y, las naves y embarcaciones que llevan armas: Armada, Servicio de Vigilancia Aduanera (SVA) y Guardia Civil.
En relación a Sasemar, recordar que su naturaleza, objeto, órganos de gobierno y de gestión, están recogidos en el Texto Refundido de la Ley de Puertos del Estado y de la Marina Mercante (TRLPEMM), artículos 267, 268, 269 y 270. En el artículo 271 se deja claro que el director general de Marina Mercante es el presidente de la Sociedad. Por lo tanto, si procediese la implantación del mando único militar por decisión del Gobierno de turno, sólo debería aplicarse a los buques que vayan armados.
Por último, traer a colación las últimas declaraciones del alto representante para la Política Exterior de la Unión Europea, Josep Borrell, quién manifestó que: La seguridad del continente no empieza en las orillas del Mediterráneo, sino 4.700 kilómetros más lejos.
NOTA DEL EDITOR. La imagen de portada muestra a diversas autoridades reunidas en Cádiz con ocasión de la inauguración del centro de formación del SEMAR, entre ellas el secretario de Estado de Seguridad, Rafael Pérez, y el general de la Guardia Civil Carlos Crespo Romero, responsable de la Jefatura de Costas y Policía Marítima.

