VICTOR HUGO, ENTRE MAR Y MONTAÑA

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EDUARD BOADA 17/12/2016

Victor Hugo (1802-1885) es uno de aquellos escritores que no te acabas; por su obra, pero también por su biografía. En su viaje al Pirineo deja claro que es una persona que pese a estar en la montaña, viene del mar. Es Victor Hugo quién en “Los trabajadores del mar” nos presenta al personaje marítimo más terrible y peligroso, y que causa el naufragio a todos los que logran verlo. Pero tranquilos... sólo se le puede ver cuándo el mar está muy agitado. Se trata nada más y nada menos que de un misterioso ser pequeño: el rey de los Auxcriniers. 

Dicen de este fatídico monarca marítimo que conoce el nombre de todos los que han abrazado la muerte en el mar, y que sabe el punto en el que se encuentran todos y cada uno de sus cadáveres. Así nos describe Victor Hugo al pequeño monarca: "Su cabeza es gruesa en la base y estrecha en la coronilla; tiene un cuerpo rechoncho, un vientre glutinoso y disforme, abolladuras en el cráneo, piernas cortas, brazos largos, en lugar de pies aletas, en lugar de manos garras, y un ancho semblante verde". A parte, el reyezuelo luce una tupida barba cortada en cuadro al más puro estilo hipster.

Para Victor Hugo, mar y montaña son realidades fortificadas que hablan a la misma parte del espíritu. Al igual que las del mar, las aguas del Pirineo son ricas en leyendas, no siempre ancestrales. Allí, muchos cayeron rendidos ante el influjo de hadas de agua o pirenaicas sirenas, como las esculpidas en las iglesias occitanas de Laruns o Ségus. Eso sí, en el Pirineo el rey de los Auxcriniers lo tendría más fácil, al menos a la hora de memorizar los nombre de los náufragos de agua dulce. Los Pattison quizá han sido los ahogados más famosos. Son moderna leyenda pirenaica. Se trata de una joven pareja inglesa que finiquitó vida y viaje de novios en las aguas del lago de Gaube, cercano a la ciudad termal de Cauterets. Corría el 20 de septiembre de 1832 cuándo William Pattison (31 años) convenció a su esposa Sarah Frences (26 años) a adentrarse en una barca de remo en el lago. Sarah no estaba por la labor, pero finalmente hizo caso a su marido y accedió a su último viaje. El encuentro lo tuvieron con la muerte. Más tarde vendría un monumento en recuerdo del joven matrimonio, que fue destruido durante la ocupación alemana por las tropas nazis en 1944.

La muerte también abortó el viaje de Victor Hugo por el Pirineo. El escritor se enteró por la prensa de que su hija Léopoldine había muerto ahogada en el Sena, también en viaje de novios. Su esposo, Charles, no logró salvarla, sus faldas mojadas se lo impidieron. Charles la acompañó al otro barrio, dando mucho que hablar en el Paris de 1839. Como en el caso de los Pattison, no creo que viesen al rey barbudo de Auxcriniers ya que éste se mueve en las aguas del canal de la Mancha, lejos del Pirineo y de París.

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