JZT, abril 2015, New York

LUIS JAR, RELATOR DE NAUFRAGIOS

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JUAN ZAMORA 1 27/02/2017

Hace casi veinte años descubrí a Luis Jar Torre, relator de naufragios, cronista minucioso, exacto, irónico y certero de accidentes marítimos ocurridos en cualquier mar del planeta. Todos sus trabajos, si no ando errado, están publicados en la red, en el magnífico puerto de Juan Manuel Grijalbo (http://www.grijalvo.com/index.htm). Todos vieron la luz en la Revista General de Marina, un medio de comunicación de la Armada, a la que Luis Jar sirve, aún inactivo, como oficial de la Reserva Naval.

Desde que leí sus primeros relatos sobre los naufragios del TORREY CANYON, el BRAER y el ERIKA, hasta los más recientes sobre el COSTA CONCORDIA y sobre la batalla del Cabo Machichaco y los bacaladeros vascos que en ella tomaron parte –un episodio de la guerra civil-, he pensado que los textos de Luis Jar merecen, necesitan, un libro que los agrupe. La razón es clara y simple. Los relatos de Luis Jar no se limitan a una mera recopilación de datos, más o menos bien gestionados. Son mucho más. De entrada, tienen el valor de la buena escritura, esa que atrapa al lector y le impide dejar la historia a medias. A seguir, el lector va tropezando con las sucesivas perlas que en cada crónica Luis Jar distribuye a voleo, como el campesino que siembra sus campos. Perlas de muchos colores y texturas, a veces un comentario pleno de sentido sobre las emociones del puente de un buque a punto de embarrancar, otras una opinión inteligente acerca de los ritos y las costumbres de los marinos de una época o de un lugar.

Resulta muy difícil –al menos a mí me resulta muy difícil- no compartir con el autor su mirada irónica sobre los acontecimientos, esa amable causticidad con la que titula sus crónicas, la distancia crítica y el empeño honrado por respetar los hechos que componen la historia. Luis Jar extrae de las informaciones periodísticas, de los informes oficiales, de la documentación judicial –si existe- y de la literatura posterior una visión panorámica del suceso. Destila el amasijo de datos, suposiciones, comentarios y opiniones, filtra el resultado con sus conocimientos y experiencias como marino y finalmente reconstruye el accidente con pinceladas de luz y de color y nos los sirve en una crónica brillante, inteligible y breve. El método puede no complacer a todo el mundo, pero a nadie engaña. Luis Jar da cuenta de sus fuentes, no oculta las citas, al contrario, ni discrimina el material en función de sus propias opiniones.

Luis Jar siempre se ha mostrado remiso a intentar publicar un libro con sus crónicas. Sin embargo, hace unos cinco años consintió una excepción. El Ayuntamiento de Santander, con la colaboración del diario El Mundo, publicó un librillo con la historia del accidente del vapor CABO MACHICHACO, que explotó en el puerto de Santander en noviembre de 1893, causando centenares de muertos y miles de heridos, con diferencia el peor accidente marítimo ocurrido en España. “Un desastre a la española”, lo titula Luis Jar.

La historia de la pavorosa tragedia viene documentada con numerosas fotos y esquemas y complementada con una novela corta de José María Pereda, “Pachín González”, una visión subjetiva del suceso.

Las crónicas de Luis Jar habrán de ser recopiladas algún día en un libro. Yo lo intenté hace un tiempo en Editorial Juventud y en Planeta, con la aquiescencia del autor a quien llegué a convencer del propósito, no sin resistencia de su parte, y ambas editoriales, alegando la falta de lectores para los libros que no incluyan en portada la firma de una famoso/a televisivo/a, declinaron amablemente mi pretensión. Pero no desisto. La cultura marítima, la cultura española en general, necesitan de los brillantes trabajos de Luis Jar Torre, relator de naufragios y sucesos marítimos.

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