LAUREANO CARBONELL Y LAS IMÁGENES Y SÍMBOLOS NÁUTICOS DE BARCELONA

  • Artes plásticas
  • Historia
  • Investigación y Ciencia

NAUCHERglobal, Juan Zamora 02/12/2018

Laureano Carbonell Relat ejerció durante más de cuarenta años como profesor de diversas asignaturas en la Escuela de Náutica de Barcelona (hoy Facultad de Náutica). Los de mi generación, egresados como Alumnos de Náutica en junio de 1970, le tuvimos como docente en la asignatura de Dibujo, donde nos dio pruebas sobradas de su benemérita personalidad. Una vez jubilado, el profesor Carbonell se dedica a cultivar su afición por el estudio y la escritura, actividades que ya venía desarrollando estando en activo.

Sus obras son en apariencia modestas, pero trabajadas con mimo, extraordinaria paciencia y sobrada originalidad. Recuerdo su conferencia sobre la historia de la Escuela Náutica de Barcelona, que impartió en julio de 2006. Y, particularmente, mi memoria conserva, todavía asombrada, la magnífica ponencia que presentó en la 4ª Conferencia Internacional sobre Transporte Marítimo, que tuvo lugar en Barcelona en abril de 2009. Laureano Carbonell recogía e inventariaba los símbolos, imágenes y otras referencias visuales al mar, los barcos y en general al transporte por vía marítima en las calles y edificios de Barcelona. Una historia en apariencia menor, pero de un extraordinario valor para rastrear y comprender las huellas del universo marítimo en el desarrollo de la ciudad.

Además de investigar en los edificios marítimos tradicionales, desde la sede del Museo Marítimo a la Escuela y la Lonja de Mar, pasando por la Comandancia de Marina, Carbonell halla en pequeños comercios, como Lámparas Marina o la Joyería Osmar, y restaurantes como La Nao Colón, un nomenclátor lleno de referencias náuticas. Más interesante resultan los hallazgos de detalles arquitectónicos, no siempre visibles para un espectador no avisado, que decoran las fachadas de muchos edificios: anclas, peces, hélices, ruedas de timón…

Naturalmente, Carbonell acoge también en su estudio dos conocidos ornamentos relacionados con los barcos. El primero es el emblemático mascarón de proa que representa a un niño con gorra marinera que exhibe su nombramiento de Agregado, el famoso Ninot que da nombre a un conocido mercado y barrio de Barcelona. El segundo, el monumento al fundador de Trasatlántica, Antonio López y López, un grandísimo naviero cuya estatua, situada al final de la Vía Layetana, en una placita que llevaba su nombre, fue derribada hace unos meses por la soberbia ignorancia de la alcaldesa Colau y su comisario político-cultural, dos carniceros de la memoria histórica.

No nos desviemos. El catálogo de detalles visuales que adornan las calles y edificios de Barcelona constituye una de esas pequeñas grandes obras que reconforta leer. Aunque le falte el recuerdo al naviero López.

Buscador

Introduzca los términos de búsqueda