LA ASOCIACIÓN CATALANA DE CAPITANES RINDE HOMENAJE A LOS MARINOS VÍCTIMAS DE LA I GUERRA MUNDIAL

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NAUCHERglobal, Daniel Molero 09/11/2018

Este próximo domingo, día 11 de noviembre, se cumple el centenario del fin de la Gran Guerra, la I Guerra Mundial, que se había iniciado, tristemente, cuatro años antes. Son muchos los actos que en estas fechas verán en diarios, televisiones… Sin embargo, los pequeños homenajes son –quizá- tan o más sentidos que los más institucionales. En este sentido, la Asociación Catalana de Capitanes de la Marina Mercante, en colaboración con el Museu Marítim de Barcelona, rindió ayer un sentido respeto a los marinos españoles fallecidos, víctimas de la contienda.

El acto se inició con el embarque en el también centenario pailebote SANTA EULÀLIA, donde se realizó una ofrenda floral y un breve recordatorio a los cerca de 300 marinos fallecidos en una guerra donde España, recordemos, era país neutral. Seguidamente, los asistentes al acto tuvieron la ocasión de descubrir una placa conmemorativa (en las imágenes) de este centenario que el Museo Marítimo ha ubicado el Portal de Santa Madrona, única puerta de la antigua ciudad amurallada que aún resiste el paso de los siglos, y un enclave particularmente mágico.

El acto central fue la ponencia a cargo del capitán Joan Cortada, comisionado de la asociación para este evento y vocal de su junta directiva, que realizó un exhaustivo repaso a lo que significó la Gran Guerra un siglo atrás. España, como neutral en la contienda, carecía de intereses para defender y, además, su ejército y su armada contaban con pocos efectivos y mal preparados, después de los hechos bélicos de finales del siglo XIX.

Sin embargo, como analizó el propio capitán Cortada y el doctor en historia contemporánea Enric Garcia, responsable de área de conocimiento del propio museo, cabe analizar el importante valor de la flota mercante española durante los cuatro años de guerra, como trasmisores del comercio internacional y donde España, gracias a sus recursos naturales, tuvo un papel, si no fundamental, sí significativo.

La I Guerra Mundial, según explican los especialistas, fue fundamentalmente una movilización en tierra, donde se contabilizaron por millones los fallecidos en las diferentes batallas. Sin embargo, el mar, poco recordado por muchos historiadores, forma parte esencial. García señaló, en este contexto, que fue el control del mar lo que delimitó que las fuerzas aliadas se hicieran con la victoria final, al bloquear las flotas británica y francesa la llegada de suministros por el mar del Norte a los puertos alemanes, con el objetivo de asfixiar su comercio.

En este sentido, no fue una guerra entre flotas (salvo excepciones como la batalla marítima de Jutlandia, por ejemplo), ni tampoco entre Reino Unido y Alemania: la I Guerra Mundial se libró contra el comercio y, en este sentido, es donde fallecieron los marinos españoles.

El frente alemán, dotado de submarinos (sumergibles) de guerra, se trasladó al Cantábrico y al Mediterráneo para intentar controlar el contrabando e intercambio comercial de víveres con dirección a las potencias aliadas.

España perdió en los cuatro años de la contienda el 20% de su flota mercante, cuando –fundamentalmente- la flota germano-austríaca bombardeaban y hundían a los buques españoles sin posibilidad, siquiera de poner a salvo a sus tripulaciones. Sin posibilidad de tener datos fidedignos, el estudio de Enric Garcia habla de entre 83 y 97 buques españoles hundidos en esa época, la mayoría por parte de los combatientes de la denominada Triple Alianza, salvo la excepción de un carguero vasco, hundido por error por la flota inglesa.

Así, pese a la simpatía de buena parte de la aristocracia de la época, los mandos militares o ciertos comerciantes de alto nivel españoles… por Alemania y la declaración de neutralidad en el conflicto bélico, su ejército liquidaba sin piedad a los barcos españoles, sesgando la vida de sus marinos.

En 1914, la marina mercante española la componían unas 30.000 personas, principalmente hombres. Los 300 marinos fallecidos en estos cuatro años que duró la guerra, aunque puedan parecer pocos, han sido, hasta ahora, civiles olvidados por el gran público y, sin duda, un homenaje como el de ayer sirve, al menos, para hacer memoria.

El recordar a estas personas se trata de una gran iniciativa de la Asociación Catalana de Capitanes de la Marina Mercante con el Museo Marítimo de Barcelona, en un acto que fue clausurado por el subdirector general de Marina Mercante, José Luis García Lena. Posteriormente, los asistentes pudieron disfrutar de un refrigerio en los jardines del museo.

 

 

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