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JORGE JUAN Y ANTONIO ULLOA. BENDITO MERIDIANO (2). VIAJE DE CARTAGENA DE INDIAS A QUITO

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NAUCHERglobal, José María Sánchez Carrión 30/07/2018

1. Embarque en Cádiz y llegada a Portobelo

Una vez que José Mendoza y Sotomayor, marqués de Villagarcia, de Monroy y Cusano, llegó a Cádiz [1] embarcó en una expedición fondeada en Rota que levó anclas el 28 de mayo de 1736 y lo hizo con destino final en Lima. En ella viajaban con destino final en Cartagena de Indias.

Juan en el navío Conquistador (llevando en su faldiquera 1.500 pesos prestados por tío Cipriano Juan, a través de una deuda al Cónsul de la Orden en Cádiz, Luis Rovín) junto al Virrey y al Obispo de Popayán; y Ulloa en la fragata Incendio y, aunque llevaban instrumentos, no eran todos los necesarios, ya que faltaba un envío que tendría que haber llegado de Francia.

El rumbo marcado era Cartagena de Indias avistando Canarias y Martinica. Los pipiolos oficiales realizaron comprobaciones, observaciones y posibles errores de derrota.

La travesía no presentó problemas y avistaron las islas Canarias el 2 de junio, Tenerife el día 3 y el 5 se dejaron de ver las islas de La Palma, Gomera y El Hierro. A partir de este punto demarcaron la Martinica, que el Conquistador avistó el 26 de junio y la Incendio el 29 a las doce del mediodía. Pasaron por el freu las islas Dominica y Martinica para gobernar hasta Curaçao y seguir bordeando la costa con rumbo a Cartagena de Indias. El 5 avistaron la Sierra Nevada de Santa Marta (altitud 5.775 m, 10º 52´ N y73º 43´12” O) y por fin, el 7 de julio a las 8 de la mañana, la fragata Invencible dio fondo en Boca Chica en 34 brazas de agua y fondo de lama y levar al día siguiente porque “empezaron a entrar en la Bahía, pero no pudieron quedar en su sitio amarrados hasta el 9”.

En su visita al Gobernador conocen que los franceses ni han llegado ni se tenían noticias. Como está ordenado, los esperan y realizan los trabajos correspondientes, estando alojados en casas preparadas para ellos. Durante su estancia en Cartagena se dedicaron a realizar observaciones astronómicas, utilizando un antiguo observatorio, reconocer la bahía, su puerto, la ciudad, de los que levantaron planos, así como de las fortificaciones y defensas. También prepararon un minucioso estudio físico, político y etnológico de la región [2].

Por fin los franceses llegan el 15 de noviembre y deciden que el camino para llegar a Quito lo más rápidamente era Portobelo, Panamá y Guayaquil. De Cartagena parten el 24 de noviembre en la balandra Potepaix [3] y dan fondo en la entrada de la Ciudad de San Felipe de Portobelo el 29 de noviembre a las cinco y media de la tarde. Dos días después de la llegada se produjo el primer contratiempo ya que un grupo de marineros galos desembarcaron de su balandra en lugar prohibido, lo que provocó una lucha con los soldados de la ronda, quedando dos franceses heridos y el resto prisioneros. Juan fue comisionado a transportarlos en la misma balandra con marineros españoles, a su buque. El comandante francés metió presos a los franceses y amenazó por llevar detenidos a los españoles a Francia, pero ante la fuerte actitud de Juan sobre el particular, el comandante olvidó su amenaza.

EL 7 de noviembre de 1735 La Condamine escribe, desde Cartagena de Indias, a Voltaire [4] “hemos encontrado dos camaradas de viaje nombrados por la Corte de España (...) para secundarnos como geómetras y astrónomos (...) Es así como se empieza a contar en España con las gentes que solo llevan al Perú el amor a la física de pacotilla (..).

Y con esos comentarios Voltaire escribe a J.B.N Formont, poeta y brillante conversador: “El Consejo de España ha nombrado a algunos pequeños filósofos para aprender el oficio con los nuestros”. Más tarde en una de sus tragedias épicas dice: “La escena es en Perú, señores, estancia poco conocida por los poetas. La Condamine mide este país. Los españoles lo esquilan. Yo lo canto” [5].

El 22 de diciembre en dos bongos, enormes piraguas de cedro de 500 quintales, de Dionisio Martínez de la Vega (presidente de Panamá) se hicieron a la vela [6], hasta la boca del río Chagres donde pasaron las aduanas.

A la mañana siguiente empezaron a navegar contracorriente dicho río, a veces hubo necesidad de utilizar palancas para poder avanzar hasta llegar a Cruces el 27 de diciembre.

Se alojaron en un almacén, donde se preparó el transporte por tierra hacia Panamá el día 29. Llegaron a la ciudad después de una travesía de más de 7 días.

Allí permanecieron dos meses todos los expedicionarios preparando la campaña de Quito. Los españoles realizaron estudios de geología, observaciones geográficas, naturalistas y astronómicas [7], además de visitar a los Oficiales de cuentas reales para que les abonasen los sueldos y gastos debidos.

2. Embarque en Panamá y escala en Manta

El 21 de febrero de 1736 embarcaron en el navío San Cristóbal del armador Morel y el 22 hicieron la vela hacia el Sur, navegando sin perder de vista la costa, hasta que en el ocaso del 26 se marcó el destino a Punta de Mala. En los primeros días de marzo se avistó tierra, pero no pudieron atracar por ser un paraje peligroso que tenía un bajo de piedras que se adentraba en el mar unas tres leguas.

A la bahía de San Mateo llegaron el 9 de marzo a las 3 y media de la tarde y se dio fondo en la playa de San Pablo cerca de Manta.  Este lugar, al decir de algunos historiadores, se decidió sobre la navegación, pero Julio T. Guillen en su obra citada, incluye la referencia de la carta que Juan y Ulloa escribieron a Patiño desde la ciudad de Panamá [8] en la que la señalan como próximo destino, ya que La Condamine había decidido la escala porque, aunque el objetivo de la expedición era medir la altitud, deseaba conocer la latitud midiendo algunos grados del ecuador. Pensaba además que en aquellas playas se podrían situar las bases de los triángulos y llegar a la Cordillera de Quito.

En Manta empiezan a aflorar las divergencias, que ya existían en París, entre los franceses ya que Godín no quería medir la altitud, entre otras cosas porque no estaba incluida entre los objetivos marcados por la Academia. Una agria discusión debió acaecer entre los tres académicos franceses sobre si se realizaba solamente la medición de la altitud (Godín) o además la latitud (La Condamine y Bouguer) lo que se necesitaba cronometrar el instante en que se observa un mismo fenómeno geográfico o físico desde distintos puntos lo suficientemente alejados. Posteriormente esta opción fue descartada por la orografía del terreno, que imposibilitaba la observación simultánea desde posiciones suficientemente alejadas.

Esta playa es el primer lugar donde se les dio la bienvenida, de acuerdo con las órdenes que el Rey había transmitido al presidente de la Audiencia de Quito, Dionisio de Alsedo, para que los expedicionarios fuesen agasajados en todos los pueblos por los que transitaran, además de proporcionarles cuanto necesitaran a cargo de la hacienda real.  Para cumplimentarlos le esperaba Olabe, corregidor de Ponto Viejo.

3. Separación de los expedicionarios franceses

Los franceses seguían dedicándose intensamente a pelearse entre sí y la en Manta provocó la ruptura del equipo: La Condamine y Bouguer desembarcaron del San Cristóbal para seguir el trayecto por tierra a Guayaquil, en lugar de hacerlo por mar.

A partir de este momento el equipo de académicos se convirtió en tres distintos y los equipos trabajaron de forma independiente, incluso cuando presentaron sus resultados en la Academia. La profundidad de esta discrepancia, baste decir que en cada una de las presentaciones, se obviaban y sin referencias a los otros, a no ser irónicamente y menoscabando su personalidad o conocimientos, con expresiones tales como falta de decisión, indeciso o mentiroso.

Tampoco el equipo de La Condamine y Bouguer se mantuvo unido puesto hasta Guayaquil, discutían sobre el contenido de las observaciones a realizar. La Condamine quería fijar el punto exacto de la costa por donde pasa la línea equinoccial, mientras que Bouguer estaba más interesado en calcular la longitud del péndulo. Finalmente, cada uno eligió su propio camino para llegar a Quito.

Una vez reunidos en Quito seguían discutiendo sobre lo mismo, hasta que se recibió desde Suecia una carta de Maurepas, fechada el 17 de febrero de 1737, en la que señalaba que su expedición había calculado la longitud de un grado del meridiano y que con medir lo mismo en Quito era suficiente. La Academia comunicó definitivamente a Godín en marzo que la orden era medir solo el grado del meridiano [9].

4. La Condamine y Bouguer eligen caminos distintos

Mientras el San Cristóbal marcaba rumbo a Guayaquil, La Condamine y Bouguer, acompañados por el corregidor de Ponto Viejo, se dirigieron hasta Monte Cristo, distante unas 2,5 a 3 millas, donde pensaban  observar los eclipses de los satélites de Júpiter, cosa que no pudieron hacer, aunque sí el de la Luna de forma excepcional el 26 de marzo de 1736, cosa que no les fue posible a sus compañeros en Guayaquil.

La discusión sobre el objetivo de la misión, La Condamine, quería fijar el punto donde el ecuador cortaba la costa, y Bouguer, la longitud del péndulo, provocó una nueva separación, esta vez, al parecer, amistosa, pero no por mucho tiempo porque ya en Quito Bouguer quiso pasarse al equipo de Godín con Juan y no pudo por no aceptarlo su compatriota.

La Condamine siguió el camino del río Esmeraldas, después por las montañas de Nono y de Calacalí al norte de Quito y fijó el punto de la costa por donde pasa la línea equinoccial en una de las rocas del promontorio del Palmar [10], al norte del cabo Pasado de la provincia de Manabi. El académico esculpió en esas rocas una inscripción latina que sirviera para perpetuar aquel primer acto de la expedición, que en castellano diría “Por las observaciones astronómicas de la Real Academia de las Ciencias de París, se descubrió que en este promontorio del Palmar está por debajo del Ecuador. Año 1736 de Cristo”. Posteriormente se ha comprobado que este punto tiene unas coordenadas geográficas (-0.5713, -80.4344).

La elección de este camino desagradó posteriormente al presidente de la Audiencia, porque el camino estaba en construcción y los habitantes debían ser díscolos. El académico tuvo problemas monetarios y para obtener crédito tuvo que dejar parte del equipaje y el cuarto de círculo que llevaba de patrón y en Nono donde un franciscano le dio lo suficiente para llegar a Quito al que llegó el 4 de junio y repercutió cuando La Condamine, alojado en el colegio de jesuitas, no quiso salir por no disponer de vestuario adecuado.

Bouguer recorrió la provincia de Manabí y pasó por tierra a Guayaquil, donde llegó a los pocos días de la salida de sus compañeros, y se encontró sin mulas para el transporte ya que se las había llevado todas Godín. Cuando le fue posible continuó el camino de los españoles y llegó a Quito diez días después que La Condamine. Por tanto, el 10 de junio ya estaban reunidos los académicos franceses y los oficiales españoles que junto con Godín habían sido los primeros en llegar.

 

José María Sánchez Carrión

Dr. Ingeniero Naval      

Socio de Honor de la Asociación de Ingenieros Navales

Académico de número de la Real Academia de la Mar

Presidente de la Fundación ingeniero Jorge Juan

 

 [1] Había sido nombrado Virrey del Perú

[2] Julio Guillen es su Op. Ci: Que con estos estudios (…) se formaron los futuros enciclopédicos (…) arqueología, filología, historia, minas, medicina, folclore, geología y flora, sin contar la náutica, meteorología, magnetismo…

[3] Balandra dónde habían llegado los franceses

[4] François Marie Arouet “Voltaire” estaba desde hacía años interesado en la geodesia como newtoniano convencido. Había permanecido en Londres entre 1726 y 1729 donde conoció a Newton y a su muerte volvió a Francia como acérrimo defensor de los “Principia” y que consiguió que, su amante, la marquesa Loe Tonnelier de Bretacil los tradujese al francés

[5] María Jesús Jiménez Martínez. Jorge Juan y la geodesia… Op. Cit.

[6] Hasta que no se levantó la brisa se utilizaron los remos de los bongos

[7]http://www.cervantesvirtual.com/obra-visor/historia-general-de-la-republica-del-ecuador-tomo-quinto--0/html/0016c7de-82b2-11df-acc7-002185ce6064_20.html

[8] AGI, Panamá, ms 355

[9] Cuando cuenta esta noticia Bouyer recuerda con ironía que la noticia Godín no la comunicó a sus compañeros.

[10] Tanto las corrientes marinas del Chico de Norte a Sur chocan con este promontorio en la estación cálida, por el contrario la de Humboldt de Sur a Norte en la fría.

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