HISTORIA DE LA NAVIERA MARÍTIMA DEL NORTE 1957 – 2008

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MIGUEL ACEYTUNO 1 17/01/2019

Cocinar es fácil. Buenos ingredientes y cariño, y el puchero tiene que estar rico-rico. La editorial Plimsoll nos sirve un magnífico estudio de Manuel Rodríguez Aguilar, con acuarelas de Roberto Hernández (más conocido por todos como el ilustrador de barcos) y abundantes fotografías sobre un formato de lujo. Vamos, para que me entienda usted, si hasta casi queda a la altura del cazón en adobo que hacía mi padre. Para chuparse los dedos.

Las cosas con cariño no pueden salir mal. La mayoría de los de la mercante pueden fácilmente responder a la pregunta “recomiéndeme usted una novela” simplemente diciendo “mi vida”. Pero claro, en la facultad, entre tanta estiba y mates y legislación y tal, la retórica y gramática como que se estudian poco. Pobres chavales, no es cosa de darles más lana, que hasta les hemos cambiado aquel bar donde tantas horas de clase pasaron mis queridos lectores por dos miserables máquinas de vending. No tenemos perdón. Y así andamos. Cuantos maravillosos manuscritos llegan a estas manos (¡por favor por favor enviad más!) de viejos marinos, por cuyas venas corre agua de mar, pero que al centrarse en una vida determinada les falta un poquito aquello del contexto. Cuantos llegan técnicos, sesudos…. Pero que pierden ese día a día que realmente crea la Historia.

Del maestro Conrad para abajo, lo que debe la literatura a la mar es poco. Grandes textos hay escritos por marineros, pero a veces no tienen la visión académica. O al revés, ratas de biblioteca a las que Google consulta cuando no sabe… pero que les han faltado un par de cofas. Cuando encuentras lo que el diccionario define como “polímata”, bueno con la pluma, bueno con el pincel, bueno con el texto, bueno con el corazón… Como diría mi sobrino, que lo flipas.

Manuel Rodríguez Aguilar no necesita presentación. Por un lado, es marino mercante. No digo fue, pues marino se es por siempre. Por otra parte, es uno de los referentes en la historia de los currantes de la mar. Su aproximación a la historia de la naviera Marítima del Norte no es la de un nostálgico ni la de una rata de biblioteca. De 1957 a 2008, historia viva de mis amables lectores. El formato libro es delicioso. No hay página sin ilustración, bien del maestro Hernández, bien fotos. Y el texto, pues la vida de aquellos hombres. No se limita a la batallita del abuelo. Comenzamos con la fundación de la naviera y vamos pasando revista a cada una de las series de barcos, los SIERRAs –ahí alguno empezará a soltar la lagrimita-. Fotos, planos, cronología… la completa historia de la naviera por quien fue uno de sus oficiales. Pero no se queda en una lista estilo Jane: también nos muestra por ejemplo la tragedia del SIERRA ARÁNZAZU, para recordarnos que muchas veces el peor enemigo del marino no es la mar. O el paso de tratar el pescado de cargueros a frigoríficos, con todo el cambio que supuso para el trabajo. Riguroso. Serio. Ordenado. No se engañe, no son solo reflexiones. Ahí va un libro de Historia.

Y de Roberto Hernández –que también es marino mercante-…. Hemos de hablar largo y tendido un día de estos. Su herramienta básica es la acuarela y su técnica realista. Si no cae en el nombre ahora piense por ejemplo en ese calendario de mercantes tan maravilloso que desde hace años se publica, con los barcos que hasta hace nada se curraron las olas.

Sobre el texto, libro denso, el autor no se pierde en descripciones del atardecer llegado a puerto con un daikiri en la mano acariciando el pelo moreno… uy perdón que me pierdo. En que estaba pensando yo. El cambio de bandera en los años 80. Convenios, legislación, problemas…. Que les voy a contar a ustedes. Aquellos tiempos no serían mejores ni peores, pero fueron los de muchos de mis lectores. Así no se pierden.

Y Plimsoll en su línea: Buen contenido y continente. En un mundo editorial en el que, desgraciadamente, hemos cambiado agentes por vendedores, y lo que se publica anda filtrado para ver el público potencial y ver que vendemos, quedan gentes valientes que ponen por delante calidad a todo lo demás. Soy fan. Así, en dos palabras. Publicar sobre la mar hoy en día, con calidad y tapa dura, es arduo oficio. Poca pasta, mucho curro. Amigos, adelante. El día que dejemos de mojar la pluma en agua salada… algo, algo se perderá.

Pues lo dicho, plencianos (casi sinónimo de capitán). Si usted navegó en los SIERRAs encontrará aquí… un poquito de su vida. Buena o mala, ahí quedó. Para una novela.

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