GONZALO DE REPARAZ RUIZ, UN ILUSTRE GEÓGRAFO EN LA ESCUELA DE NÁUTICA DE BARCELONA

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NAUCHERglobal. Joan Cortada 1 09/03/2019

Durante el presente año tendrá lugar la conmemoración del 250 aniversario de la Facultad de Náutica de Barcelona, antes conocida —en épocas diferentes— como Escuela Superior de la Marina Civil, Escuela Oficial de Náutica, Instituto de Náutica del Mediterráneo o Escuela de la Marina Mercante del Mediterráneo. Una buena ocasión para rememorar también tanto a los profesores como alumnos de la misma que hayan alcanzado un cierto grado de notoriedad pública o profesional en cualquier ámbito.

Ciñéndonos hoy al profesorado, algunos nombres acuden a la memoria de forma inmediata: el fundador de la Escuela Sinibald de Mas, José Ricart Giralt, Francisco Condeminas Mascaró o Fernando Arranz Casaus, directores de la institución en épocas más modernas y en diferentes momentos, algunos muy azarosos. También impartió docencia en esta institución una figura tan importante como Ernesto Anastasio. De mi paso por la misma recuerdo, entre otras, algunas figuras de gran categoría como don Ángel Urrutia, don José Pérez del Rio o don Santiago Hernández Izal.

Sin embargo, existe un personaje que, por su paso relativamente breve por la Escuela (1934-1939) y por las circunstancias históricas posteriores a su salida de la misma, podría pasar injustamente desapercibido. Se trata de don Gonzalo de Reparaz Ruiz, profesor de Geografía durante el período antes indicado.

De Reparaz nació en Francia en 1901 y falleció en Perú en 1984. Era hijo del diplomático, geógrafo y político Gonzalo de Reparaz Rodríguez-Báez. Las actividades de su padre le llevaron a ver la primera luz en París, a residir en sus primeros años en lugares tan dispares como Marruecos, Brasil o Alemania, donde se formaría académicamente como geógrafo. Esta vida errante le facilitó el aprendizaje de hasta siete lenguas.

En 1921 Gonzalo de Reparaz recala en Barcelona por vez primera, al parecer como empleado de la empresa Pirelli. Su vocación por la geografía le lleva rápidamente a integrarse en los círculos especializados en la materia, frecuentando al mayor especialista del momento, el profesor Pau Vila Dinarès, y a dedicarse a un extenso conocimiento sobre el terreno de Catalunya, de forma que ya a partir de 1923 empieza a publicar trabajos sobre la cartografía catalana y mallorquina medievales, así como descripciones de algunas comarcas del país como La Plana de Vic en 1928, Catalunya a les mars en 1930 o el primer volumen de una Geografía general de Catalunya en 1936 que se verá truncada por las circunstancias posteriores. Su facilidad por las lenguas le permite adquirir un pleno dominio del catalán y a publicar en esta lengua. También ocupa cargos directivos en el Centre Excursionista de Catalunya. En 1931 contrae matrimonio con una geógrafa francesa, con la cual tendrá dos hijos.

A partir de 1934 es nombrado profesor de Geografía tanto en la Escuela de Náutica como en la Escuela de Ciencias Sociales de Barcelona, cargos que ocupará hasta su marcha a Francia al finalizar la guerra civil. Durante el conflicto, dado su perfecto conocimiento del alemán, forma parte de una comisión enviada por el gobierno a Checoslovaquia para la adquisición de armamento para el ejército republicano.

Ya en el exilio, obtiene su doctorado por la Universidad de Toulouse y, tras un periodo en Prada de Conflent conviviendo con otros intelectuales como Pau Casals, el arquitecto Puig i Cadafalch o el poeta Joan Alavedra, se instala con cierto riesgo en Burdeos en 1941, o sea en la Francia ocupada por los alemanes. Allí, trabaja como profesor invitado en la Universidad girondina y funda una escuela de lenguas para completar sus magros ingresos.

Su periodo profesional quizás más fecundo se produce, en cierto modo, como fruto del azar. A poco de terminada la guerra mundial, ingresa como funcionario en la UNESCO y, tras unos años trabajando en la sede de París, es enviado al Perú en calidad de jefe de la Misión de Asistencia Técnica en dicho país sudamericano. Permanecerá allí hasta su jubilación de la UNESCO en 1961 y, más allá de la misma, hasta su fallecimiento en 1984.

La labor realizada por De Reparaz en el Perú es incansable y le vale las más altas distinciones públicas. Estudia y publica sobre los desiertos costeros del país y sus cursos de agua. Asimismo, su pasión por el trabajo de campo le lleva a descubrir y cartografiar el que posiblemente sea el cañón más profundo del planeta, incluso más que el afamado Cañón del Colorado. Me refiero al impresionante cañón de río Colca en la región de Arequipa, que hoy constituye uno de los atractivos paisajísticos del Perú más visitados por los turistas. En este terreno, De Reparaz colabora en la redacción de la primera guía turística científicamente solvente dedicada a la nación andina.

En 2005, su segunda esposa e hija donaron al Institut Cartogràfic i Geològic de Catalunya un amplio fondo que, además de una biblioteca de 3.000 volúmenes, incluye la documentación y archivo fotográfico acumulado durante sus muchos años de trabajo e investigación por este eminente geógrafo.

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