‘EL PERFIL DEL INFINITO’, DE VÍCTOR SAN JUAN

  • Libros
  • Artes plásticas
  • Historia

NAUCHERglobal, Miguel Aceytuno 1 16/11/2016

En su dia, Naucher reseñaba Caudales, de Víctor San Juan (ver artículo). Quisiera hablarles hoy de El Perfil del Infinito, que aparentemente recrea la vuelta al mundo de Ignacio María de Ávila en 1795. Aparentemente pues como en todas las novelas de Víctor San Juan hay un poso por debajo, una realidad que supera a la ficción.

San Juan es un escritor prolífico. Por un lado es autor de ficción naval que le ha valido ya dos premios Nostromo (por Pequeño Escota e Indiamen), por otro ensayista de la mar. Podemos a su vez dividir esta línea digamos seria en dos: el estudio de batallas navales (Grandes batallas navales desconocidas, Trafalgar: tres armadas en combate) y el recordarnos que la mar puede ser nuestra amante, pero nunca nuestra amiga (Extraños sucesos navales, Titanic y otros grandes naufragios).

En mi opinión, lo que hace especial su obra es el compromiso con lo que cuenta. Como él mismo dice en el título de una de sus novelas, es capitán, y se nota. Lees a veces libros de presunta ficción naval donde pequeños –o no tan pequeños- errores desmerecen la navegación. Veleros que llegan a su destino justo la fecha prevista tras una larga travesía en la que aparentemente no han tocado un cabo, navíos cuya única ambientación histórica es un oficial ceñudo y un contramaestre borrachín. Víctor ama con pasión el detalle técnico. En El Perfil del Infinito esconde en la novela la historia del pilotaje: Durante la vuelta al mundo del general Álava, Jacques, el joven criado de un científico ilustrado, lee el diario de la expedición de Magallanes, y se sonríe pensando cuanto ha avanzado la navegación en doscientos setenta y cinco años. No solo la navegación: Magallanes es descrito como un duro capitán de recios tiempos, y Álava como un hombre del siglo de las luces. El tiempo avanza…, piensa Jacques. Desde luego: su maestro, Monsieur de Nemours, porta a bordo el nuevo adelanto que va a revolucionar el pilotaje: un cronómetro Le Roy que va a solucionar el problema de la longitud… y que muchos de nuestros lectores recordarán como forma normal de situarse, no hace tanto. Tres formas de navegar, tres mundos en un barco.

A pesar de ser rigurosamente histórico, el primer objetivo de San Juan no es hacer Historia novelada. Es el cómo, no el qué. Aunque en Caudales la descripción de un viaje redondo a las Yndias es rigurosísimo, el verdadero leitmotiv es la soledad del mando, las tribulaciones de un pobre capitán a quien todos mienten… incluido su barco. En El Perfil del Infinito el misterio a resolver es una simple excusa para mostrar a unos personajes intentando dar la vuelta a un mundo… que se mueve mucho más deprisa de lo que pueden comprender. El verdadero protagonista es el tiempo, simbolizado aquí por un cronómetro. Quienes han tenido en su mano un sextante o un receptor LORAN y ven como hoy todo lo soluciona un GPS conectado a un piloto automático comprenderán muy bien lo que realmente nos quiere contar Víctor.

Como es habitual en su novela histórica el estilo de Víctor es solemne, formal. Los actores sugieren más que dicen. Emplea el artificio de un personaje extranjero, como en Cartas Marruecas, para acercar al lector a la vida a bordo de un navío del siglo XVIII. Dos franceses sacan un poco los colores a una España a remolque en la ilustración… pero cuyos navíos siguen dando la vuelta al mundo. Reflejo de una corte, sociedad protocolaria, a bordo todos guardan silencio excepto la sabia Junta del Trinquete, misteriosos marineros que no callan, pero que como si fueran hermanos masones solo hablan paran quien ya entiende.

Las obras de San Juan siempre son más complejas de lo que parecen y el verdadero misterio no es el robo que desata una investigación, sino las motivaciones de los personajes. Dentro del boom actual de novela histórica muchas obras tratan de aprovechar ese tirón maravilloso, misterioso, que siempre ha tenido la mar sobre el ser humano. Será porque nuestra sangre, nuestras lágrimas, están hechas de agua salada. Pero pocos autores tienen un tal dominio no solo sobre los hechos, sino sobre los miedos, los sentimientos de aquellos que fueron nuestros mayores. O en un mundo que cada día cambia… ¿No estará escribiendo San Juan sobre nosotros mismos?

 

Buscador

Introduzca los términos de búsqueda