EL PADRE DE TODOS LOS HURACANES

  • Literatura

EDUARD BOADA 14/03/2013

Una de las tantas efemérides que han pasado desapercibidas ha sido la de los 175 años del nacimiento en Poboleda, en 1837, del jesuita y meteorólogo catalán Benet Viñes Martorell. La persona de Viñes es bastante conocida en ambientes científicos catalanes, cubanos y norteamericanos, así como en su población natal. Precisamente en el mundo anglosajón también se le llama "Father Hurricane", y en Cuba, donde se le conoce como Benito Viñes, ha sido simbólicamente presentado como "príncipe de la meteorología tropical". Benet Viñes no sólo describió los huracanes, también llamados ciclones tropicales, sino que estableció las leyes generales de circulación y fue quien primero pronosticó sus trayectorias. Así, el padre Benet Viñes predijo el primer huracán de la historia, publicando un aviso para alertar a la población en el año 1875 mediante la prensa.

Benet Viñes, que se marchó de Poboleda cuando sólo era un niño, esperó a los 19 años para ingresar en la Compañía de Jesús, la misma del Papa Francisco. Años después fue ordenado, ya en su exilio francés. Eran tiempos difíciles para los jesuitas, y ese mismo año fue destinado a la mayor de las Antillas, donde no había sido suprimida la Compañía. Y fue allí, en La Habana, donde Benet Viñes dirigió durante 23 años el Observatorio del Colegio de Belén. Un observatorio con presencia de jesuitas de origen catalán, fundado en el año 1857 por el tarraconense Antoni Cabré (1829-1883), quien fue destinado a Cuba en 1857,  sucediéndole en la dirección, hasta 1899, Francesc Xavier Butiñà. Fue en este observatorio donde Benet Viñes siguió, por primera vez en Cuba, el tránsito del planeta Venus, según recogió en una de sus numerosas publicaciones científicas. Al otro lado del mundo, otro catalán, el jesuita Frederic Faura (1840-1897) fundaría un observatorio meteorológico, esta vez en Manila, y se especializaría en prever la llegada de los ciclones en Filipinas.

Dicen quienes lo han vivido, que cuando un huracán se acerca todo cambia, el cielo se oscurece, el viento sopla ... y evidentemente no tienes las mismas posibilidades de explicarlo estando en tierra firme que estando embarcado. Tanto es así, que antes de la popularización de la navegación a vapor, los veleros solían no atravesar el mar de las Antillas durante los meses de julio, agosto y septiembre por miedo a los huracanes, que después, de una u otra manera, continuaron afectando a los barcos a vapor. Como ejemplo, citar al capitán Josep Castellà quien, en 1894, al frente del vapor correo CIUDAD CONDAL, logró salvar la embarcación de los efectos de un huracán gracias a su pericia. También citar los vapores ALFONSO XIII y GOVERNOR COBB, que como otros siguieron las indicaciones de Viñes y se ahorraron más de un susto. No ocurrió lo mismo con algunos vapores que hicieron oídos sordos a la maestría del padre Viñes, como el TOLEDO o el LIBERTY, este último estrellado contra los arrecifes de la Florida.

Benet Viñes, con sus estudios y predicciones, fue de gran ayuda para la navegación en lo que respecta a evitar el encuentro con un huracán. Con él también aprendieron a leer las nubes para sortear al ciclón, lo que en muchos casos significaba salvar el barco y por lo tanto la piel. 

Benet Viñes, según la prensa de la época, era consultado como si de un oráculo se tratase, por los marineros que llegaban a La Habana, pero también por la misma gente de la ciudad, como en 1880, cuando coincidiendo con una visita del general Grant, un terremoto sacudió la capital cubana. A resultas de ello una multitud se dirigió al observatorio que dirigía el padre Viñas para preguntarle si habría alguna réplica del terremoto. Él los tranquilizó, pero hubo réplicas. Tres guardias civiles murieron, catorce resultaron heridos. Cuba entonces estaba ocupada por España y la benemérita hacía allí su trabajo.

Volviendo a nuestra época, y a Poboleda, el ayuntamiento apostó fuerte para preservar la memoria de Benet Viñes, estableciendo contactos con Cuba y digitalizando documentación, que hoy según nos informan fuentes municipales puede ser consultada. Atrás quedó, sin embargo, el proyecto de dotar Poboleda de un centro dedicado a divulgar la obra del eminente meteorólogo ya que, como muchas veces sucede en política, y la política local no escapa a esa ley, el gobierno que sucedió al encabezado por Gerard Martí no dio continuidad al proyecto. 

Hoy por hoy, la memoria de Benet Viñas no revivirá en el museo que se proyectó en su casa natal de la calle Mayor. Pero bueno ... ya que hemos empezado hablando de efemérides, este año se cumplen 120 años del tránsito del sabio de Poboleda, de este catalán universal. Fue un 23 de julio de 1893 en La Habana, debido a un ataque al corazón. Debemos recordarlo. 

 

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