JZT, abril 2015, New York

EL MUNDO DEL TRABAJO EN LA MARINA MERCANTE ESPAÑOLA (1834-1914)

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JUAN ZAMORA 1 03/12/2017

Empecé a pensar en este libro cuando reparé en la laguna que existe en nuestro país de trabajos rigurosos que expliquen la vida a bordo y las características del trabajo de los veleros y cómo se produjo el cambio de la vela al vapor. Enric García Domingo reconoce también la falta de referentes en que se encontró cuando analizaba determinados extremos, por ejemplo la función que desempeñó durante años la matrícula de mar, una institución clave para entender la relación de los trabajadores del mar con la Armada, una relación de la que ambas partes, asegura el autor de “El mundo del trabajo en la marina mercantes española (1834-1914)”, Icaria Editorial, Barcelona 2017, obtenían beneficios y privilegios.

En efecto, la bibliografía existente en España sobre el mundo de trabajo en la marina mercante y en la pesca resulta muy exigua, hasta el punto de que haya que acudir, en muchos casos, a los libros de Historia económica de Jesús Valdaliso para encontrar alguna pista siquiera tangencial que nos explique determinados aspectos del mundo del trabajo marítimo. Así que el esfuerzo del joven investigador Enric García, obligado a compaginar su trabajo en el Museo Marítimo de Barcelona con sus inquietudes de historiador, ha sido fructífero y apasionante.

La obra de Enric García aporta metodología y claves para entender los cambios del trabajo marítimo, el tránsito de la vela al vapor, en el contexto amplio de la revolución industrial, un cambio histórico que transformó la vida de las personas y de la sociedad de manera tan profunda como ocho mil años antes habían conseguido la agricultura y la ganadería.

De hecho, “El mundo del trabajo en la marina mercante” es un libro que contiene varios libros. Al fundamental capítulo que analiza los cambios de la vida y del trabajo a bordo durante el largo proceso de sustitución de la vela por el vapor, un proceso que no es exagerado cifrar en 80-90 años, entre 1830 y 1915, hay que sumar una buena síntesis del asociacionismo de las clases marítimas, de los conflictos laborales de principios del siglo XX, y del rumbo errático de las enseñanzas náuticas. En cada uno de ellos, Enric García nos ofrece análisis y conclusiones novedosas, perspicaces, discutibles naturalmente, pero bien fundadas y razonadas. Así, la visión de la matrícula de mar como un contrato entre la gente de mar y la Armada; o la conclusión de que “los marineros y su trabajo se adaptaron a la nueva realidad tecnológica en un tránsito lento y poco traumático”. Y por supuesto, la afirmación de que “la mecanización, el desarrollo tecnológico en todos los niveles y la revolución de las comunicaciones comportaron una innegable mejora en las condiciones de trabajo y de vida a bordo”, afirmación que nada a contracorriente de la mirada apocalíptica con que la mayoría de los contemporáneos y no pocos textos de épocas más recientes despachaban la agonía de los hermosos veleros y la invasión de hierros flotantes, sucios y malsanos.

Todavía hacen falta más investigaciones rigurosas para comprender el mundo del trabajo marítimo. La excelente obra de Enric García constituye un jalón importante, un avance, que es de esperar tenga continuidad, por su parte o por otros historiadores interesados en el mundo marítimo.

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