EL CORREÍLLO 'LA PALMA', EL MAYOR PROYECTO CULTURAL MARÍTIMO DE ESPAÑA

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NAUCHERglobal, Juan Zamora 22/11/2015

La recuperación y rehabilitación del buque de pasaje LA PALMA, de Trasmediterránea, que durante sesenta y cuatro años sirvió de correo entre las islas del archipiélago canario, constituye el mayor proyecto cultural marítimo que se lleva a cabo en España. A este poyecto nos referimos en información publicada en NAUCHERglobal el pasado 4 de junio (ver noticia).

Quienes sentimos una especial inclinación por la cultura marítima, amantes del mar y de los barcos y admiradores de los hombres, marinos y pescadores que navegaban en ellos, miramos con envidia a los paises nórdicos, a Gran Bretaña, a Alemania, a Holanda, países que exhiben en casi todos los puertos barcos históricos restaurados y mantenidos en su estado original para que sirvan al conocimiento de la historia marítima de sus habitantes. Un buque es comparable a un edificio y habría que conservar una muestra de ellos de la misma forma que las ciudades conservan su patrimonio arquitectónico: lección del pasado, historia viva de la ciencia y de la técnica, patrimonio cultural y legado de las generaciones pasadas.

Pero si en el caso de la arquitectura civil, España no repara en leyes ni en gastos para conservar vivo su patrimonio, la arquitectura naval no ha merecido, salvo contadísimas excepciones, el más mínimo interés de los poderes públicos y privados por respetar su historia y mantener a flote algunos barcos de su extenso legado. Somos un país de cultura mesetaria a pesar de la importancia fundamental que el transporte marítimo y la pesca han tenido y tienen en nuestra economía.

La mayoría de los puertos españoles ostentan edificios señoriales construidos en su mayor parte a principios del siglo XX por las autoridades portuarias, colonizadas, como es sabido, por los profesionales de la construcción de caminos, canales y puertos, unos ingenieros que solían y suelen olvidar que los puertos existen porque existen los buques y que ignoran todavía hoy que lo más importante de los puertos no reside en el cemento o el hormigón sino en la organización económica y en la gestión de los flujos de tráfico. Hay excepciones, sin duda, pero son, para nuestra desgracia, muy escasas.

En este panorama desolador surgió, por la conjunción del azar y unas determinadas voluntades, el proyecto de restauración del correillo LA PALMA, el último de su género que queda vivo (ver anexo en pdf breve historia del proyecto). Cuando en 1976 el buque sufrió una seria avería en sus calderas y Trasmediterránea decidió que ya había vivido suficiente, un emprendedor alemán, Flick, pensó que el correíllo podría ser un buen negocio como bar/casino/ludoteca y se lo compró a la naviera por algo más de 2 millones de pesetas. Tras 10 años de brega con la Administración, cautivo y desarmado, Flick vendió LA PALMA al precio simbólico de una peseta al cabildo de Tenerife, a cuyo frente se encontraba José Segura Clavell, un hombre que conoce y ama la mar. No se sabía bien que hacer con el buque, más allá de que se dedicaría a fines culturales y museísticos.

Hasta 1996, diez años más tarde, el proyecto quedó empantanado en la maraña política, de donde lo rescataron los entusiastas de la Asociación Canaria de Capitanes de la Marina Mercante (hoy asociación de oficiales en general), y un nuevo presidente del cabildo insular de Tenerife, Ricardo Melcior. El trabajo desinteresado de los profesionales del mar, organizados en la Fundación Correíllo LA PALMA, y el encanto y la habilidad del presidente del cabildo cuando de obtener fondos se trata consiguieron mover el proyecto. Se sacó el barco de varadero, bien asegurada su estructura y garantizada la seguridad, aunque saqueado de los instrumentos, aparatos y ornamentos susceptibles de ser arrancados, y se iniciaron los proyectos concretos de cada una de las partes para poner el buque a punto para navegar: el montaje de la máquina original, a vapor, alternativa de triple expansión, combinada con otro propulsor más moderno económico y ecológico; el sistema de fondeo; las instalaciones del puente con sus bitácoras, telégrafos de órdenes y cuarto de derrota; etcétera, etcétera.

El resultado final lo veremos en un par de años, cuando se ultimen las obras que faltan, unos 6 millones de euros previstos. Entonces el correíllo LA PALMA podrá pasearse por las islas, fondear aquí y atracar allá, mostrando a los habitantes de las islas como se transportaban personas, bienes y productos hace un siglo. Y a quienes no somos de las islas y amamos los barcos y el mar, nos servirá de referencia para proponer algo similar, donde sea posible, y para sentirnos orgullosos de que en Canarias, por lo menos en Canarias, hemos sabido los españoles conservar una parte significativa del patrimonio marítimo a flote.

Aunque quedan flecos importante por determinar, el buque quedará atracado en un muelle del puerto de Santa Cruz deTenerife, abierto a la ciudad, en el que también está ubicado un viejo edificio que servirá para completar la oferta cultural ofrecida por el correíllo.

Mención especial para quienes de forma desinteresada, marinos y gente de mar, prestan sus conocimientos, su tiempo y a veces su dinero para el desarrollo del proyecto. Y particularmente, al presidente de la Fundación Correillo La Palma, Juan Pedro Morales Chacón, capitán de la marina mercante y práctico del puerto de Santa Cruz.

 

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