EL APRENDIZAJE COLABORATIVO EN EL SECTOR MARÍTIMO

  • Investigación y Ciencia

JESUS E. MARTÍNEZ MARÍN 1 03/11/2014

Sin ánimo de redundar en las teorías que podemos encontrar en cualquier buscador de internet, hoy compartiré una breve reflexión sobre el aprendizaje colaborativo y su importancia para las actividades del negocio marítimo, tanto a nivel laboral como formativo.

Nuestro sector náutico, marítimo y extendiéndonos un poco más hasta el logístico, viene de una sociedad arcaica a la cual pertenecemos, que se mostraba exitosa de ser competitiva, diseñando sus planes educativos para enseñarnos a competir, a pesar de que al final, pudiese ser que no hubiese nada; estimulando incluso la competencia desleal y poco ética, para alcanzar cualquier objetivo profesional, en lógico perjuicio del discernimiento y de eso que llamamos hoy día inteligencia emocional.

A mí me vienen dos frases a la cabeza, la primera aquella de Lily Tomlin, que dijo: "Lo más importante de la carrera de las ratas, es que aún siendo el ganador, seguirás siendo una rata", y otra, de José Ingenieros, que decía: "Hay dos formas de llegar a la cima: O como las águilas, o como las serpientes: el problema de ser serpiente es que no puedes quejarte si en cualquier momento alguien aplasta tu cabeza".

Siendo muy poco prosaicas, ambas frases describen metafóricamente las consecuencias de una vida dirigida por la ambición desmedida sin pensar en el todo al que pertenecemos. Por suerte cada vez se extiende más algo que tampoco es que sea nuevo, solo que afortunadamente ha ido calando en las organizaciones: el aprendizaje colaborativo.

Este proceso pasa, entre otros, por los siguientes fundamentos:

- La aportación de cada uno por una causa común,

- El ceder yo esta vez, teniendo presente de que se cederá por mí más adelante,

- El colaborar pensando en el bien común,

- Sumar esfuerzos,

- Hacer sinergias,

- Estar a por el otro,

- Comprender que yo solo puedo estar bien si están bien los demás (enfoque sistémico),

- Asumir e implementar el win-win, tendencia que reconoce la posibilidad de que ambas partes pueden ganar sin necesidad de que una de las dos pierda (antiguo sentido de la competencia en contraposición con el actual sentido de la colaboración)

- Reconocer nuestros errores y aciertos y buscar solución comprensiva en lugar de criticar. Todo esto nos evoca un proceso de humanización que ya nacía mucho antes de la teoría de Elton Mayo, porque el bienestar humano es inherente a la especie y siempre hemos querido ser tratados como personas y no como objetos o esclavos.

En el ámbito marítimo, ante la debacle económica generada por la crisis proliferó la idea de las joint ventures, las cuales son también muestras de la tendencia colaborativa en el negocio marítimo internacional.

Se comparten riesgos y beneficios con la idea de arrimar el hombro en tiempos de dificultades, siempre respetando las legislaciones existentes en materia de libre competencia; ejemplos de ellos son las grandes alianzas entre navieras que actualmente transportan la mayor parte de la mercancía contenerizada a nivel mundial.

En el medio académico se nos presenta cada vez más el reto de colaborar, de investigar en equipos, de aprender siempre del otro; solo así conseguiremos la calidad científica y el aporte social que se espera de nuestras investigaciones; y no detrás de revistas científicas basadas en costes económicos, sino en hacer ciencia a través de la investigación y el aporte personal a un entorno colectivo.

A nivel formativo es por tanto útil y necesario estimular el trabajo en equipo que busque en las aulas reforzar la responsabilidad individual en beneficio del grupo. Como todo conocimiento adquirido, debe extrapolarse al resto de la sociedad, o sería un conocimiento muerto, lo cual no dejaría de ser un oxímoron.

De esta tendencia colaborativa que comenzó con el aprendizaje han nacido conceptos como el de logística colaborativa, entre otros, que pasan por los mismos fundamentos. El aprendizaje colaborativo, por tanto, trasciende de las fronteras geográficas y mentales y se abre camino a la verdadera comprensión del trabajo del otro, y también lleva intrínseca la responsabilidad de hacer lo que se hace bien y con la máxima calidad posible si se quiere colaborar y recibir colaboración recíproca; es aplicar el win-win para el aprendizaje.

Parafraseando a Ken Blanchard podríamos decir que: Si algo vale la pena hacerlo, vale la pena hacerlo bien.

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