“COMPAÑÍA TRASATLÁNTICA ESPAÑOLA. LUCES Y SOMBRAS DE LA COMPAÑÍA”… Y DEL AYUNTAMIENTO

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NAUCHERglobal, Agustín Montori 01/06/2017

La obra está escrita por Juan Antonio Díaz Cano, presidente de la Real Liga Naval española, quien tuvo la gentileza de invitarme a acompañarle en la presentación.

Se trata de una obra muy documentada que se inmiscuye en la historia y vida de la Cía. Trasatlántia desde su fundación por parte de Antonio López, hasta su defenestración por parte de Javier Villasante, entre otros.

Como es conocido, desde la Asociación Catalana de Capitanes de la Marina Mercante, hemos lanzado un llamamiento y una petición a nuestros ediles en Barcelona para que no retiren la estatua ni quiten el nombre a la plaza del fundador de la Cía Trasatlántica.

Espero que este libro lo lean los miembros del equipo de Gobierno del ayuntamiento de Barcelona y se enteren de quién fue Antonio López. En qué entorno hizo su fortuna, y con qué tipo de negocios; y que comprendan que España no anda, ni ha andado sobrada de hombres como éste, creadores de riqueza para su país. Se trata de grandes capitanes del comercio marítimo (y no de esclavos). El comercio marítimo que ha sido el motor del desarrollo de las naciones. Y eso lo dice la ONU a través de su órgano UNTACD. El comercio marítimo ha servido para el desarrollo de la humanidad (Keynes), no solamente a nivel económico sino también social; y es favorecedor del progreso de las naciones. Antonio López fue uno de esos grandes hombres que sirvieron en España para estos fines.

En Estados Unidos o el Reino Unido, en sus grandes ciudades se conservan monumentos a estas personas que han hecho grande su nación. Aquí, parece que adanismo es la nueva moda social en todos los capítulos de nuestra vida.

Antonio López no hizo su fortuna en Cuba, la hizo con el transporte marítimo de mercancías y de pasaje: en la España peninsular, en tráfico con Estados Unidos y otros lugares. Vivió un tiempo de su vida en Cuba  donde hizo negocios y ganó dinero. Pero nadie puede aportar un solo documento donde se diga que lo hizo con el tráfico de esclavos.

Por lo demás, la sociedad en la que le tocó vivir practicaba el esclavismo que no se abolió en España hasta 1837 y, en Cuba, hasta 1879. No se puede ni se debe juzgar a un hombre y a una época con los ojos de otra bien diferente. Como bien ha puesto de manifiesto Juan Antonio Díaz Cano, el autor, Julio César sería hoy considerado un pederasta…

Señores del ayuntamiento de Barcelona, reflexionen. No comentan un error histórico y vayan pensando en otro gran prohombre del negocio marítimo: Ernesto Anastasio.

 

* Agustín Montori, presidente de la Asociación Catalana de Capitanes de la Marina Mercante (ACCMM) 

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