'CAPITÁN PHILLIPS'

  • Cine

NAUCHERglobal, Juan Zamora 04/11/2013

Triunfa en las carteleras españolas la película protagonizada por Tom Hanks que narra la experiencia de la tripulación del MAERSK ALABAMA (bandera de Estados Unidos, construido en 1998, GT 14120 y 155 metros de eslora), en abril de 2009, cuando fue asaltado por un grupo de piratas somalís que, ante la resistencia de los tripulantes, abandonan el portacontenedores en el bote salvavidas de caída libre llevándose con ellos al capitán del buque, Richard Phillips.

Hace unos días dábamos cuenta en NAUCHERglobal de la polémica suscitada por la mayoría de los tripulantes del MAERSK ALABAMA, descontentos con la imagen que el film arroja del capitán Phillips, un mal capitán, un mal marino y una mala persona, según han declarado (ver noticia). Armado con esa información, la película no deja en el espectador la impresión de que Richard Phillips sea en realidad un héroe. De hecho, las escenas al final de la película en las que el capitán lloriquea como un niño momentos antes de ser liberado dan la impresión de un hombre acobardado. Y los breves retazos de la vida a bordo tampoco dejan en la retina la visión de un capitán estimado por la tripulación.

Armado con la información de las duras críticas de los tripulantes, la impresión que deja la película es que el director no ha querido entrar en honduras y ha obviado las escenas que pudieran mostrar a un capitán patético y vacilante. Las necesidades del guión, que gira alrededor de la figura de Phillips, hacían imposible mostrar esa realidad.

La película de Paul Greengras no nos ofrece un heroico capitán Phillips, pues el mensaje explícito y rotundo es que los hérores de verdad son los Navy SEALs, fuerzas especiales de elite, debidamente transportados por la empresa Halliburton (una empresa que encabezó el vicepresidente Dick Cheney, a la que el gobierno USA contrató para múltiples misiones en la guerra de Irak). El despliegue de la US Navy contra el pequeño bote del MAERSK ALABAMA está filmado de tal manera que las imágenes se quedan grabadas en la retina. Y sobre ellos, como le ordena el almirante al comandante del buque de guerra estadounidense, se impone el mando de los SEALs. Ellos son los héroes. El capitán Phillips es sólo la excusa argumental para el lucimiento del poderío norteamericano, la exhibición de sus cuantiosos medios y de su fantástica tecnología.

En favor de la película, el tratamiento que da a los piratas, muy próximo a la realidad y al que sólo cabe reprocharle que no profundizara más en los jefes de los desarrapados adictos al khat que se juegan la vida en pequeños esquifes a procura de un buque al que asaltar.

Buscador

Introduzca los términos de búsqueda