ANTONI RIQUER CONTRA EL 'FELICITY'

  • Historia

EDUARD BOADA 05/02/2017

Con mayor o menor fuerza, los corsarios han formado parte de la historia de Ibiza. En sus aguas ha sido constante la presencia de embarcaciones armadas, con o sin licencia. El emblemático historiador Isidor Macabich (1883-1973) se ocupó de estudiar y sacar del ostracismo la memoria de los corsarios pitiusos en diversos estudios, como "Corsarios ibicencos" (1903) o "Apuntes biográficos sobre los corsarios ibicencos" (1906) y de rescatar a quien se ha convertido en el corsario más mediático de Ibiza: Antoni Riquer (1773-1846).  Isidor Macabich, que también escribió poesía, cantó las gestas de Riquer en "Miratges", su principal poema.

La tarde del 1 de junio de 1806 una fragata con pabellón británico es avistada frente a Ibiza. La capitanea un joven corsario italiano de 27 años al servicio de Inglaterra. Nacido en Ancona, tenia su residencia fijada en Gibraltar. Su nombre Michelle Novelli alias "El Papa", quién estaba al mando del FELICITY, barco con una tripulación de 65 hombres y dotado de abundante artillería. La gente de Ibiza temía lo peor.  Suenan las campanas.

El jabeque SAN ANTONIO Y SANTA ISABEL, más conocido entre los marinos como EL VIVES, estaba siendo reparado. Su capitán, Antoni Riquer, decide intentar lo que parecía cosa de locos: atacar al FELICITY. El segundo capitán de EL VIVES era el padre de Riquer, Francisco, que intentó disuadirlo de la idea sin éxito. Finalmente el padre decidió acompañar a su hijo, y junto al párroco Josep Iturrit buscaron voluntarios para lanzarse a la mar la mañana siguiente.

Antes de zarpar se ofició una sentida misa en San Salvador. El SAN ANTONIO Y SANTA ISABEL se hizo a la mar con una tripulación de 30 personas (50 según Blasco Ibáñez), entre los cuales dos presidiarios. Estaba ya a punto, y armado con ocho cañones y un obús, instalados por Toni Torres y su equipo. Tal David contra Goliat, a las cuatro de la tarde se producía el choque y el FELICITY ya en su segundo cañonazo causó considerables daños al jabeque, muriendo dos personas, una de ellas Francesc Riquer. La muerte del padre encendió al capitán, que condujo la tripulación al abordaje del FELICITY. Fueron veinte eternos minutos de extrema violencia. El capitán Novella se entregó, junto al resto de la tripulación superviviente. Su fama y bravura quedaron en entredicho en la novela "Los muertos mandan" (1909) de Vicente Blasco Ibáñez. Allí el Tío Ventolera –un personaje– explica que "Al Papa lo encontraron escondido y medio muerto de miedo en un armario de su cámara".

De la tripulación del SAN ANTONIO Y SANTA ISABEL fallecieron, además de Francesc Riquer, las siguientes personas: Antoni Serra, Josep Pujol, Pere Sala y Manuel Pujol. Días después murieron a consecuencia de las heridas Lluc Costa y Joan Baptista Torres.

Los supervivientes del FELICITY escaparon de la muerte y fueron enviados a realizar trabajos forzados en Palma. Pero esto duró poco tiempo, ya que al finalizar el enfrentamiento contra Inglaterra fueron canjeados por otros prisioneros, y "El Papa" continuó como corsario.

En "Los muertos mandan" Blasco Ibáñez dice que "las costas de Ibiza, rojas y escuetas, parecían irradiar fuego". Estoy seguro que el gentío que presenció desde Ibiza la lucha entre el SAN ANTONIO Y SANTA ISABEL y el FELICITY capturaron en sus retinas un fuego mucho más trágico que el de que habla Blasco Ibáñez. Ese gentío vitoreó a sus héroes, que recibieron honores y beneficios. Carlos IV concedió a Antoni Riquer una pensión mensual de diez escudos y el grado de alférez de fragata. Riquer continuó como corsario hasta 1828, año en que el gobierno finiquitó el corso. Murió en Ibiza a los 70 años olvidado y pobre. Hacía 40 años de su gesta. Blasco Ibáñez afirma que "el nombre de Riquer lo conocían en todo el Mediterráneo" y que Antoni Riquer era "un héroe de la isla de Ibiza, un marino tan grande como Barceló... Pero como Barceló era mallorquín y el otro ibicenco, todos los honores y los grados habían sido para aquél".

Sea como sea, años más tarde, Isidor Macabich escudriñó cielo y tierra para lograr la construcción del monumento a los corsarios de Ibiza, sufragado por subscripción popular e inaugurado en 1915, diez años después de que lanzara la propuesta en una carta en el Diario de Ibiza (02/06/1905). Finalmente, Ibiza consiguió honrar a los corsarios y resituar a Antoni Riquer sobre la mesa de la Historia.

Buscador

Introduzca los términos de búsqueda