ANTONI GENESCÀ, DECANO DE LOS MAQUINISTAS NAVALES

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EDUARD BOADA 26/05/2015

El mallorquín Juan Bautista Buades, en El factor silenciado, compara los efectivos de las armadas española y norteamericana en el momento de la guerra de Cuba. Los números cantan. Así, en abril de 1898 los efectivos españoles superaban claramente a los estadounidenses en 4.000 hombres (veintidós mil frente a dieciocho mil). Pero el tema tiene más calado. Buades desvela en este opúsculo editado en 2001 por la Facultat de Nàutica, que el bando español superaba claramente al norteamericano en lo que a cargos se refiere: más del doble de capitanes y de contralmirantes, por poner dos ejemplos. En cambio la armada estadounidense superaba a la española en un punto clave, el de los maquinistas, el factor silenciado: 217 frente a 62. Y llegó el combate, y algunos barcos españoles ni se movían... Bautista es rotundo cuándo afirma que un factor clave en el resultado final de esta guerra fue la falta de oficiales de máquinas. Existen otros factores, pero éste está ahí, y como sostiene Buades "siempre ha sido silenciado".

Antoni Genescà Corominas (Ripoll, 1849 - Sabadell, 1927) es un nombre que poco dirá a las personas ajenas al mundo de la náutica, la ingenieria o la historia. Y esto a pesar de que una de las plazas de La Maquinista Terrestre y Marítima, en la Barceloneta, lleva su nombre. Este ripollés fue el primer maquinista naval titulado reglamentariamente. Genescà realizó el examen en el arsenal andaluz de La Carraca en 1877, con lo que consiguió el primer título de maquinista mercante en España, otorgado en 1878 al amparo de lo dispuesto en la Orden del 23 de enero de 1877 que implantaba el primer Reglamento de Maquinistas para los Buques de Comercio. La profesión de maquinista naval acababa de ser reglamentada.

Antoni Genescà tradujo al castellano varias obras inglesas de mecánica y dirigió la Revista Mecánica. Órgano de la Asociación de Maquinistas Navales, cuyo primer número salió a la calle el lunes 6 de enero de 1879. La Asociación de Maquinistas Navales, creada en 1978, poco después de reglamentarse la profesión, fue la primera asociación sindical de los trabajadores del mar.

Gnescà fue el encargado de montar la maquinaria de varios buques, destacamos la grúa flotante de Bilbao, pero sobre todo el acorazado CARLOS V, botado en Cádiz el 1895. Sobre este crucero, el mayor buque de la armada española del momento, comentar que Genescà tuvo que desplazarse hasta Le Havre para poner en marcha su maquinaria, y así hacer posible su participación en la guerra de Cuba. Genescà logró ponerlo en marcha en un día.

Fueron muchos los barcos en que trabajó. Así, y a raíz de su vinculación con La Maquinista Terrestre y Marítima, donde había entrado con 16 años y a la que abandonó en 1872 para navegar, regresando a ella, tras su meritoria contribución a la primera asociación de marinos, contratado como encargado general de los trabajos de marina, cargo que suponía una confianza plena por parte de la empresa, a Genescà se  le encomendó la inspección, antes de su entrega al gobierno español, de buques de guerra como el COLÓN, el CONDE DEL VENADITO,  el CONCHA, el MARQUÉS DE LA ENSENADA, el LEPANTO o el ALFONSO XIII.

Un año antes de morir de una rápida enfermedad, Genescà fue objeto de sendos homenajes. En 1926 este insigne maquinista fue homenajeado en Barcelona, en un acto que se celebró en el local de la Sociedad Española de Maquinistas Navales, heredera de la asociación creada en 1878, en el que participaron destacados representantes del sector. Este mismo año, un 20 de julio, le fue impuesta en el salón de sesiones del Ayuntamiento de Sabadell la medalla de oro al trabajo, concedida por el gobierno español. Su padre, Llorenç Genescà Rovira, asesinado en 1874, en los talleres de La Maquinista Terrestre y Marítima por un trabajador a sus órdenes que le asestó dos puñaladas mortales, fue el primer maquinista que condujo, en 1848, el ya mítico ferrocarril de Barcelona a Mataró. ¡Estirpe de maquinistas los Genescà!

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