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Y AHORA EL 'LADY M'

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NAUCHERglobal, Juan Zamora 29/05/2015

De nombre intrigante, el petrolero LADY M, bandera liberiana, 249 metros de eslora y 44 de manga, con doce años rompiendo olas, se dirigía hacia el puerto de Las Palmas el pasado 24 de mayo, remolcado pues un incendio en la sala de máquinas lo había dejado sin propulsión. La noticia llega de forma extraoficial a la Capitanía Marítima de Las Palmas que consigue saber que el petrolero está cargado con 90.000 toneladas de fuel con bajo contenido en azufre, que procede de Estambul (Turquía) y que su destino era Houston (Estados Unidos).

La sala de máquinas del LADY M empezó a arder a 800 millas de Las Palmas y aunque la tripulación consiguió sofocar el incendio, toda la maquinaria del buque quedó inutilizada. El armador propietario, sobre el papel una empresa griega con sede en Atenas, Atlas Maritime; y el teórico naviero que gestiona el buque, una empresa holandesa de nombre Marwave Shipmanagement, más los seguros correspondientes, contratan un remolcador, conectado de mala manera, una chapuza, a traves de la cadena del ancla de babor. Y deciden que lo mejor es poner proa a Gran Canaria.

La Capitanía Marítima, competente en todo lo relacionado con la seguridad marítima y la prevención de la contaminación desde buques, comunica de inmediato con el naviero y el consignatario del petrolero (Boluda Ship Agency&Forwarding) requiriéndoles para que informen de las averías del buque, del sistema de remolque y de sus intenciones en caso de entrar en puerto. ¿Pretenden descargar el buque? ¿Tienen intención de contratar las reparaciones necesarias?

Durante dos días, 25 y 26 de mayo, no se recibió respuesta alguna, un silencio más que sospechoso. Pero además de inquirir información de los agentes del LADY M, la Capitanía Marítima envió al buque de salvamento PUNTA SALINAS con un equipo de inspectores a bordo para controlar y verificar el estado del petrolero.

Los técnicos de la Administración marítima observan que el buque está en calados prácticamente iguales; que no hay pérdida de carga ni de combustible; y que el buque está intacto desde el punto de vista estructural. Encuentran a la tripulación, todos filipinos (excepto el capìtán, croata), trabajando en cubierta, ni rastro del incendio si se exceptúa una mancha de pintura quemada en el guardacalor, pero les llama la atención el improvisado sistema de remolque, un cabo de fortuna trincado a la cadena del ancla de babor, inutilizando un valioso elemento de seguridad. Ni rastro del remolque de emergencia. Además, advierten que el timón está bloqueado a una banda.

Ante la falta de respuesta del armador y del consignatario del LADY M, la Administración marítima reacciona con la orden de que el buque no penetre en la zona de 200 millas bajo jurisdicción española. Y entonces sí, entonces, al día siguiente, aparecen en Las Palmas un tropel de individuos que representan al armador del petrolero, al consignatario, al seguro de protección e indemnización (P&I Club),a otros seguros, al naviero, en fin, un tropel que se reunen de inmediato con el director general de Marina Mercante y con los profesionales de la Capitanía Marítima, una reunión tensa en la que el consignatario intentó atraer sobre sí la responsabilidad del oscuro comportamiento de los gestores del petrolero afirmando que desconocía la obligación de informar a la Capitanía Marítima del accidente del LADY M. Para que la excusa pareciera aún más grotesca y maliciosa añadió que él era abogado, un simple abogado.

Con todos los datos encima de la mesa, en la tarde de hoy, 29 de mayo, el capitán marítimo de Las Palmas, según ha podido saber NAUCHERglobal, ha notificado oficialmente al agente del petrolero que la autorización de entrada en el puerto de Las Palmas queda supeditada al cumplimiento de determinados requisitos: que el buque disponga de energía para el molinete; que haya una línea de remolque principal y otra de fortuna; y que resulte satisfactoria la decisión de un equipo de inspectores que accederán a bordo para examinar las condiciones de seguridad del LADY M.

Hasta aquí la historia de un incidente nada excepcional en el mundo marítimo, resuelto con criterio, hasta el momento, por las autoridades marítimas españolas. Más allá de los hechos expuestos, tenemos la información aparecida hoy en radio y televisión monopolizada por portavoces de organizaciones ecologistas que hablan de los buques con esa alegría y ese desparpajo que otorga la ignorancia y las ganas de que la alarma sea muy gorda para que ellos, unos campeones, puedan aparecer como salvadores y pitonisos. Y la espada de Damocles que pende siempre en estos casos de que alguna autoridad política, local, autonómica o ministerial tenga la ocurrencia de meter mano en el asunto y arruine los esfuerzos de los técnicos para resolver el problema. Ahí está el reciente ejemplo del OLEG NAYDENOV.

 

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