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VI FORO ILLA DEL REY: EL PUERTO DE MAHON NECESITA UN PLAN DE USOS QUE DEFINA SU FUTURO

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NAUCHERglobal, Juan Zamora 31/07/2014

Menorca no es una isla especial por los caballos, los jaleos y todo eso. Tampoco lo es por tener playas incomparables y pueblos que parecen colgados en el tiempo y a veces en el espacio. Menorca es especial porque en ella se celebran conferencias, coloquios y mesas redondas que no es posible ver en ningún otro lugar del mundo. Y no tanto por los protagonistas que ocupan el cartel como por el marco y la atmósfera de libertad y cercanía que se respira.

Ayer, el VI Foro Menorca Illa del Rey reunió a cuatro personajes para hablar del futuro del puerto de Mahón. Personajes que probablemente nunca volverán a compartir un debate similar abierto al público. Luis Alejandre, Alberto Palatchi, Joaquim Coello y José Llorca.

De cada uno de ellos, el presentador del acto, Josep Pons, editor del diario Menorca, hizo una breve y precisa semblanza. Breve pero para dejar boquiabierto a cualquiera que haya dejado atrás todo atisbo de mitomanía. Alejandre fue entre otros destinos, capitán general de Catalunya y jefe del Alto Estado Mayor del Ejército. Palatchi, administrador único del grupo Pronovias, con presencia en medio mundo, acumula premios y nominaciones como empresario modelo. Joaquim Coello fue el primer navegante español en cruzar el Atlántico en solitario y además ha dirigido con éxito numerosas empresas e instituciones, entre ellas la Autoridad Portuaria de Barcelona. José Llorca ocupa ahora, por segunda vez, el despacho de presidente del Puertos del Estado, un cargo más lustroso y agradecido que el de ministro.

El acto tuvo lugar en una de las islas que balizan el espléndido puerto natural de Mahón, la que albergó en su día un hospital naval inglés, posteriormente hospital militar español, para acabar abandonada, saqueada y sucia hasta que Luis Alejandre, retirado en Menorca de su rutilante carrera militar, decidió tirar de liderazgo y consiguió movilizar a miles de voluntarios para sanear y reconstruir la belleza de la isla a coste cero para los presupuestos públicos. Una obra impagable.

Luis Alejandre y la ilusión creativa

Fue precisamente el teniente general Luis Alejandre, hoy conseller y vicepresidente del Consell Insular de Menorca, el primer ponente. Alejandre irradia confianza, ese tipo de personas a las que no dudarías en confiarle tu suerte en medio de un naufragio.

Abogó por un puerto fiel a su tradición cultural, un puerto de todos, que deje de ser el puerto actual cerrado, contaminado y prácticamente malbaratado. Hizo un cántico a la sociedad civil, preguntándose por qué le quitaron la concesión al Club Náutico de Mahón para dársela a una empresa privada ("perjuicio para muchos, beneficio para unos pocos"), y finalizó con una loa al voluntariado y a la ilusión colectiva como hacedora de proyectos útiles para la sociedad.

Alberto Palatchi quiere un puerto exclusivo en una isla exclusiva

Habló a continuación el empresario Alberto Palatchi, licenciado en Derecho, de discurso ágil, bien estructurado y con el norte meridianamente claro. Lo que sea en el futuro el puerto de Mahón depende de: 1. La definición de lo que ha de ser Menorca, a su juicio: una isla sostenible (no Mallorca, ni Ibiza); y una isla de turismo exclusivo que ha de ofrecer la máxima calidad en todo aquello que acometa.

En ese marco, el puerto de Mahón necesita un plan estratégico único que comprenda la totalidad de sus 7 kilómetros de costa, dirigido por una única autoridad, la portuaria, y consensuado con el Consell Insular y los ayuntamientos.

Como empresario habituado a no quedarse en las palabras sonajero, que suenan bien y como mucho sirven para adormecer a las criaturas, Palatchi concretó su propuesta sobre el puerto de Mahón: ha de ser un puerto que dé prioridad al tráfico de cruceros y al turismo náutico que representa el Club Náutico de Mahón; que disponga de todas las instalaciones precisas para atraer a los megayates; un puerto abierto que cuide la relación con la ciudad; y un puerto de invernada, no estacional. Y acabó lanzando la idea de que el nuevo Rey escoja Menorca como residencia de verano ("Mallorca despegó en el momento que el Rey Juan Carlos decidió veranear allí").

Joaquim Coello, propuestas de cambio

El tercer hombre fue Joaquín Coello. Confieso mi admiración por el talento y la labor de este hombre desde que le conocí cuando presidía la Autoridad Portuaria de Barcelona y algunos empresarios le criticaban abiertamente ("No entiende dónde está", decían), porque Coello dejó de ser un presidente componedor de arreglos amistosos y aportó al cargo honradez, trabajo, capacidad de gestión y un escrupuloso cumplimiento de la ley.

Tampoco esta vez me decepcionó, al contrario. Su intervención fue brillante, pero sobre todo valiente y lúcida. Tras el preámbulo de rigor, literalmente riguroso, destacando las condiciones naturales del puerto de Mahón y las escasas inversiones que necesita para ser un gran puerto, lo que permite presentar unas cuentas muy saneadas, Coello criticó la iniciativa del malhadado fondo económico que lanzó el Ministerio de Fomento para que los puertos con beneficios paguen los accesos de los puertos deficitarios, una iniciativa que tachó de "ilógica y discriminatoria" (ver información relacionada).

Al defender una gestión autónoma y transparente de los puertos ("governanza y financiación"), Coello lanzó una segunda andanada: Mahón no puede depender de la Autoridad Portuaria de Baleares, con sede en Palma de Mallorca; el puerto de Mahón necesita su propia Autoridad Portuaria, con capacidad para coordinarse, no con el puerto de la Sabina, en Formentera, (paradójicamente puerto de interés general), sino con el de Ciudadela, que resulta ser un puerto de competencia autonómica.

"Ciudadela debería especializarse en los tráficos de carga y Mahón dedicarse a los cruceros y al turismo náutico". Una visión discutible, por supuesto, pero sugerente, colmada de razones y de futuro. Añadió que el turismo náutico ha de hacerse, como había adelantado Alberto Palatchi, desde el Club Náutico, no desde empresas privadas; y que los concesionarios de un puerto han de ser pocos, pero suficientes para garantizar la competencia.

Llorca, la autoridad se defiende

Buena parte de los asistentes no fueron conscientes del valor de las palabras de Joaquim Coello hasta que tomó la palabra el ponente que habló en último lugar, José Llorca Ortega, presidente de Puertos del Estado, una mayúscula autoridad, que en medio de un discurso más apasionado que convincente, hubo de referirse hasta tres veces a sus "discrepancias con el señor Coello".

Lógicamente, Llorca defendió con vehemencia la adscripción de Mahón a Puertos del Estado, formando parte del rosario de puertos que cobija la Autoridad Portuaria de Baleares (Palma, Alcudia, Ibiza, Mahón y La Sabina); defendió la gestión portuaria que lleva a cabo el actual Gobierno, que calificó de "dialogante, no jerárquica; eficaz y democrática"; y criticó que se proponga una especialización portuaria que a su juicio resta y no suma.

Sin embargo, más allá de las discrepancias, José Llorca vino a coincidir con el resto de los ponentes en la necesidad de fomentar el tráfico de cruceros y el turismo náutico, la apuesta por los servicios logísticos y las facilidades para el mundo del yate; y todo ello sin perder los tráficos de carga (700.000 toneladas) que hoy pasan por el puerto de Mahón.

En la última parte de su discurso (trufado de cifras teóricamente demostrativas del buen hacer de Puertos del Estado y del Gobierno, un esfuerzo innecesario), Llorca señaló la redacción del Plan de Usos del puerto de Mahón como la vía legal adecuada para que la sociedad civil menorquina decida qué quiere para el futuro. "El gran plan a que se refería Alberto Palatchi como un elemento imprescindible para impulsar el puerto de Mahón es el Plan de Usos previsto en la ley".

Precisamente el Plan de Usos señalado por Llorca fue la gran estrella del coloquio que siguió. Tanto los ponentes como las intervenciones del público se refirieron directa o indirectamente a ese plan: cómo prepararlo, cómo aprobarlo y quién, cómo ponerlo en marcha, cómo financiarlo... Sólo una intervención del publico rasgó la noche florentina que se vivía en la Illa del Rey. Una intervención inocente sobre la vaciedad del discurso del Gobierno que, sin embargo, puso nervioso el presidente de Puertos del Estado, convertido por unos instantes en adalid de la derecha belicosa. Fue sólo un momento, luego todo volvió a sonreír.

De los debates florentinos siempre se levanta uno con una sonrisa, de cuya naturaleza es mejor no hacerse preguntas políticamente incorrectas.

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