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UNA FUNDACIÓN PARA LA NAVEGACIÓN OCEÁNICA 2.0 PARA UNA BARCELONA WORLD RACE DE REFERENCIA

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NAUCHERglobal, Daniel Molero 02/03/2016

NAUCHERglobal ha mantenido esta semana un agradable encuentro con Xosé-Carlos Fernández que, desde hace poco menos de un año, ocupa la dirección general de la Fundación para la Navegación Oceánica de Barcelona (FNOB). En esta visita Fernández ha desgranado los principales ejes de la entidad en el corto y el medio plazo, donde da una especial importancia a la gestión empresarial para lograr mejorar y ampliar los cuatro pilares fundamentales de la FNOB: deporte, formación, empresa y ciencia.

Desde su incorporación en mayo del pasado año su principal trabajo ha pasado por completar una completa redefinición de la estrategia de la Fundación, que quiere separar de lo que es la organización de la Barcelona World Race, la gran regata organizada por la entidad. No obstante quiere hacerlo sin olvidar esta BWR principalmente porque “actúa como elemento vertebrador dentro de un proyecto donde ciencia, empresa, I+D+i, vela de iniciación, integración cultural y social o espacio marítimo deben ser potenciados”.

Para ello “debemos crear una estructura diferenciada entre lo que es y los valores que representa la FNOB respecto a la regata, siempre a partir de la sostenibilidad económica del proyecto”. En este sentido “hemos creado un amplio portafolio de servicios para la Fundación como elemento económico que dé el valor que merece la cuenta de resultados”.

Respecto a la percepción de la propia FNOB, Fernández reconoce que “dentro del ámbito general es una entidad de la que se desconocen sus funciones”. Por ello, “queremos hacer un acercamiento a la ciudad: abrirnos a todos los distritos, no sólo a los que están más cercanos al mar”. Este ámbito está muy centrado en la formación y la divulgación a través del diseño de diferentes programas deportivos, pedagógicos y sociales no exclusivamente ligados a la Barcelona World Race. Por ejemplo, bautizos de mar para escolares, entre otras actividades.

En este aspecto “deseamos que los distritos de Barcelona puedan implicarse en elementos como el hub de I+D+i que estará ligado a la navegación oceánica”. Otro de los puntos de este programa formativo está en la ampliación de la capacidad de chicos y chicas –sobre todo en Ciutat Vella- que puedan estar en riesgo de exclusión social. Para ello se ha creado, una serie de ciclos conjuntamente con el Instituto Náutico, ubicado en el edificio del Consorci El Far.

El carácter competitivo e internacional de la BWR

Sobre la Barcelona World Race, Fernández y su equipo pretenden realzar su carácter de competición, como regata complementaria de la Vendée Globe, con la que se alterna y complementa cada dos años y con la diferencia fundamental que la BWR es la vuelta al mundo a dos sin escalas ni ayudas, mientras que la francesa es con un único tripulante. Esta característica otorga un mayor dinamismo y carácter competitivo al propio evento deportivo que cuenta también con una serie de elementos relevantes, dentro de la esfera social, tales como el acuerdo con la Unesco o un posicionamiento medioambiental y científico-tecnológico de referencia.

La percepción de los participantes de la BWR “es –según Fernández- excelente. La ven como una regata necesaria dentro del circuito Imoca”. Desde la FNOB, como ya se anunció en su momento, dejarán de ser armadores de alguno de los buques participantes: “Es uno de los principales cambios que habrán de cara a la próxima edición”. No obstante “en lugar de armadores queremos convertirnos en estimuladores de participación a través de la nueva Oficina de Atención al Navegante”. Un elemento que dotará de autonomía y mejorará la profesionalización de aquellas personas que piensen en la navegación como su modo de vida. “Los ayudaremos a crear una estructura empresarial y a que puedan conseguir sus propios sponsors”.

Para lograr este hito se pretende consolidar la futura Base Oceánica, localizada en el muelle de Levante del puerto de Barcelona. Un recinto donde se ubicará el hub de I+D+i, un centro de tecnificación para navegantes nacionales y la base internacional, con el reconocimiento de Imoca. “De hecho, podremos contar con unas instalaciones al mejor nivel del mundo, sin nada que envidiar a las ya existentes en Francia (Bretaña) o por el Reino Unido”. En este sentido, “para la próxima edición de la regata esperamos contar con, al menos, dos equipos que tengan su base en nuestras instalaciones. Es un objetivo ambicioso, pero debemos saber potenciar esta profesionalización”.

Cobra especial importancia en este aspecto la modificación de la fiscalidad: el retraso en la confección del Gobierno después de las elecciones del 20D no debería ser obstáculo para que la BWR, que realza la importancia estratégica de Barcelona –y del conjunto del Estado- en el mundo marítimo y deportivo, cuente con una serie de incentivos fiscales, como mínimo al mismo nivel de la última edición de la Volvo Ocean Race que tuvo salida en Alicante y para la que el Ejecutivo, ahora en funciones, otorgó una serie de bonificaciones que Barcelona, con una regata más importante no tuvo, fundamentalmente por temas políticos. Desde la organización han estado en contacto constante con los diferentes grupos parlamentarios para introducir una enmienda que apruebe, de una vez por todas, esta necesidad. Xosé-Carlos Fernández cree que antes de octubre podría llegar esta noticia.

Al margen de la fiscalidad, también está la importancia de que el Ministerio de Hacienda entienda que los regatistas en competición deberían quedar exentos del pago de las tasas portuarias. Un punto que cuenta con el acuerdo de la Autoridad Portuaria de Barcelona.

La marca Barcelona, es otro de los puntos favorables de la regata. Para el director general de la FNOB, “el gran reconocimiento internacional de la capital catalana y sus sinergias con la industria náutica nos han de ayudar a potenciarla y convertirnos en un referente mundial”. Precisamente el Centro de Tecnificación, que estará listo en un plazo no superior a los dos años –ligado a los MOOC (ver información relacionada)- “actuará como generador de conocimiento”.

Además, a través de la Escola de Navegació Oceánica, “queremos actuar como coordinadores de las iniciativas formativas que se realicen en nuestro ámbito”; un paraguas para todos los centros formativos que deseen integrarse en un proyecto común en pro de la divulgación a todas las escalas. Para Fernández cobra importancia el hecho de que “no podemos renunciar a que llegue el conocimiento adquirido a la sociedad”.

Al respecto de la BWR y su compromiso con el entorno, “se trata de una regata de la ciudad y para la ciudad”. En este sentido sea reunido recientemente por segunda vez un comité de expertos para analizar y ofrecer soluciones a la mejor integración de la regata con el tejido urbano de la capital catalana. En este aspecto tampoco se olvidan de la faceta más internacional: “Debemos saber crear un atractivo de la BWR a tres niveles: deportivo, económico y de esponsorización”.

Sobre este último aspecto, próximamente se presentará un convenio con una empresa top mundial para la búsqueda de empresas que no busquen únicamente el interés económico y los beneficios fiscales –que aún no hay- sino que puedan apostar por la regata como imagen de marca y por lo que es, con los beneficios a nivel de RSC que pueden obtener ligando su producto con la marca Barcelona World Race. Se trata, en cualquier caso, de una previsión a medio-largo plazo.

“Lo primero es fijar un presupuesto sostenible para la BWR, aproximadamente del 52% del coste de la última edición” (los datos concretos se ofrecerán más adelante), ya que en el último informe del que se tiene referencia cifra en unos 100 millones de euros el impacto económico de la regata para la ciudad. El ayuntamiento, como actor principal, está de acuerdo con este eslogan.

Xosé-Carlos Fernández explicó, finalmente, el proyecto de Vuelta a la Península Ibérica, cuya primera edición está prevista para verano de 2018, como antesala de la World Race, que ha cambiado el calendario a enero de 2019. Esta regata debe servir para facilitar el contacto de los navegantes con toda la afición, además de crear un retorno a los patrocinadores. Estará abierta a navegantes amateurs y su recorrido, que finalizará en Barcelona, cubrirá desde el Suroeste de Francia, el Cantábrico, para pasar por Portugal y el Magreb, antes de volver al litoral español por las islas y las costas de Levante.

Según el máximo responsable de la FNOB, esta regata “movilizara a la comunidad náutica y empresarial en los diferentes tramos por donde transcurran las etapas”. Para ello es necesario antes “disponer de la Base Oceánica, desde la que crear una infraestructura que potencie la participación de equipos y barcos”.

 

* Leer información relacionada: “La FNOB centra su estrategia en divulgación y empresa… y reclama incentivación fiscal”.

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