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UN GRAN PRESIDENTE DEL PUERTO DE BARCELONA

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JUAN ZAMORA 06/06/2018

Blog: "El barógrafo"

El paso de Sixte Cambra por la presidencia del puerto de Barcelona ha respondido fielmente a su personalidad. Ha sido un paso elegante, inteligente y muy eficaz. Se va, según lo anunciado en diciembre del pasado año, dejando tras de sí el aura de quienes triunfan con discreción, sin soberbia, consciente de que los cargos públicos de tanta responsabilidad como la Autoridad Portuaria de Barcelona han de tener un límite temporal, pasado el cual la dirección deja de ser creativa para transformarse en burocrática. Se va un gran presidente.

Su nombramiento, enero de 2011, causó perplejidad en los círculos marítimos y portuarios. Venía su nombre relacionado con las organizaciones deportivas, tenis y fútbol, y era muy extendido el temor de que sus conocimientos sobre el transporte marítimo y la gestión portuaria no fueran suficientes. La natural desconfianza de la política nos advertía de que podíamos hallarnos ante eso que llaman impropiamente, con sarcasmo, un nombramiento político, es decir la colocación de un culo de hierro del partido fatigado de tantas reuniones interminables. Alguien a quien había que premiar por su entrega al partido. Advertencia innecesaria, que no tuvo en cuenta la capacidad del talento para adaptarse y aprender.

Un amigo a quien admiro por su discreción me apuntó que Sixte Cambra sabía muy bien dirigir equipos complejos y que a ello sumaba un conocimiento agudo de los códigos políticos imprescindibles para una buena gobernanza. Con esos mimbres era cuestión de tiempo que el presidente Cambra comprendiera los entresijos del comercio por vía marítima. Y así fue, en efecto. Y su presidencia ha sido un éxito. Deja el cargo con el aprecio de quienes han trabajado a su lado y de quienes, no sólo la comunidad portuaria, se han beneficiado de su esfuerzo por mejorar el puerto de Barcelona. Y se va con el respeto y el afecto de quienes, obligados al examen exigente y crítico de la realidad, nos hemos rendido a su bonhomía y buen hacer.

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