Volver al listado de noticias

UN BAILE DE CIFRAS AGRIDULCE EN EL QUE EL ÚNICO BENEFICIADO ES FOMENTO Y LOS PUERTOS INEFICACES

  • Medio Ambiente Marino
  • Puertos

DANIEL MOLERO 20/03/2013

Blog: "Viento de Tramontana"

Leerán en las próximas horas en los diversos medios de comunicación los resultados económicos y comerciales del puerto de Barcelona del año 2012 una vez cerrado el ejercicio. Sin embargo, pocos serán los que analicen el porqué de estos y cabe, en un triste momento como el actual, pasar balance de lo bueno, pero también –y sobre todo- de lo no tan bueno.

Así, cuando el presidente de cualquier organismo –público o privado- convoca a los periodistas para informar de las cifras consolidadas del ejercicio anterior e inicia su comparecencia con un “2012 ha sido un año difícil a nivel económico en Catalunya pero también en mercados lejanos” es para temblar por lo que vendrá después… Sixte Cambra, máximo responsable de la Autoridad Portuaria de Barcelona, debería haber tenido más habilidad política e iniciar su discurso de una manera diferente –es sólo mi humilde impresión- a tenor de los resultados agridulces que ha evaluado esta mañana.

Agridulces porque, pese al descenso global del tráfico de mercancías en la instalación catalana, con 42,6 millones de toneladas en 2012, por los 44,2 millones del año anterior (-3,8%), la cifra de negocio sí arrastra síntomas de mejoría, con 160,8 millones de euros, por los 158 millones de 2011 (+2%). Y, lo más importante es que el principal puerto español (por mucho que se empeñen en decir lo contrario en Madrid, Valencia o Algeciras) ha incrementado el comercio exterior y, por lo tanto, su valor añadido cerca de un 2%. No es mucho –es cierto- pero menos da una piedra.

Algunos dirán que Valencia o Algeciras mueven más contenedores que Barcelona: sí, es verdad. Pero convendrán conmigo que no es lo mismo mover contenedores vacíos, o que tu puerto sea utilizado como un mero almacén para que las compañías navieras realicen transbordo de sus cargas de buque a buque; que intentar que estos mismos contenedores vengan y salgan llenos, y que esa mercancía mejore la internacionalización de las empresas españolas.

Como muestra un simple botón al que hizo referencia Sixte Cambra: los casi 161 millones de euros conseguidos significan que el puerto de Barcelona presenta un resultado económico que supera en un 40% al segundo puerto español (Valencia) en este listado, y todo ello, habiendo amortizado 26 millones de euros de deuda a largo plazo con el Banco Europeo de Inversiones y habiendo dejado de ingresar cerca de 30 millones (entre 2011 y 2012) por la política de bonificaciones a las tasas comerciales y de ocupación. Lo lógico sería que si un puerto mueve más mercancías tuviera también mejores resultados económicos… pero mientras el Gobierno central siga apoyando a ciertas Autoridades Portuarias en detrimento de otras esta situación jamás cambiará.

A todo esto, al ministerio de Fomento ya le va bien como está la situación ingresando, como en 2012, 9,3 millones de euros sin hacer nada. El organismo Puertos del Estado –dependiente de ese ministerio- sigue cobrando por Ley el 4% de los ingresos de todas las Autoridades Portuarias. Barcelona es evidentemente la que más aporta, al ser la que más dinero genera. Y el propio puerto catalán continuará siendo –per saecula saeculorum- el que financie las obras y la mala gestión de otras infraestructuras portuarias con su contribución, también tasada, al grandilocuente Fondo de Compensación Interportuaria. Es un pez que se muerde la cola. La única manera de arreglar esta injusticia histórica es otorgando una autonomía real sin condicionantes a los puertos. En otras circunstancias alguien habría llevado este asunto a los estamentos jurídicos de la Competencia… pero políticamente no interesa ni en Barcelona ni –por supuesto- en el madrileño Paseo de la Castellana.

Espero, al menos, que en los próximos meses el ministro que nos subió el IVA no ponga palos a las ruedas en cuanto a las tasas por ocupación del espacio portuario y permita una rebaja en consonancia con los precios reales de tasación de los terrenos. Esto significaría una mayor atracción de las navieras por el puerto de Barcelona y un consiguiente incremento de los tráficos. Cabe recordar que, en la actualidad, el puerto cuenta con una valoración tangible sustancialmente más elevada que el resto de enclaves portuarios de similares características a escala europea.

Cambra también habló de la evolución de la ratio de endeudamiento y la solvencia del puerto respecto a las importantes inversiones acometidas en los últimos años situándose en cifras que no se veían desde el año 2006, con un 43% sobre unos fondos propios de 460 millones de euros. Un porcentaje normal, por otra parte, por la finalización de algunas obras de gran calado entre 2011 y 2012.

En el capítulo de inversiones públicas destacaron en 2012, los 80 millones destinados a la mejora y la construcción de nuevas infraestructuras (89 en total contabilizando otras partidas). Pero me quedo con la previsión de 2013 que apunta a un incremento hasta los 118 millones de euros. Una cifra que podría verse modificada al alza si el ministerio de Fomento tiene a bien licitar (como parece que hará este año), unos accesos terrestres que llevan cerca de siete años de retraso sobre la fecha inicialmente prevista. No me pondré ahora en la cofinanciación al 50% de estos accesos y a la desvergonzada actitud de la ministra del ramo al pedir otro sobreesfuerzo. Es un tema que podría enervar a cualquier economista y no vale la pena. Mientras se haga, y se haga rápido, mejor para todos.

También en 2013 es importante la previsión de inversiones por parte de la esfera empresarial privada. El presidente del puerto no quiso ofrecer una cifra en concreto para este año, pero sí habló de un global de 773 millones en actuaciones de gran valor estratégico durante un período de unos cinco años (entre actuaciones realizadas y previstas): 500 millones de Tercat y su flamante terminal BEST; 60 millones de TCB y Tradebe; 37 millones de Terquimsa y Marina Barcelona 92; 27 millones de euros de Marina Port Vell; 22 millones de Grimaldi; y la previsión de licitar por 30 millones la Marina Bocana Nord (en esta última, de momento se ha presentado una única propuesta por parte de Marina Formentera y la adjudicación, de proceder, podría ser en un plazo de dos a tres meses).

En resumen: ese sabor agridulce que se desprenden de las cifras del puerto de Barcelona son susceptibles de mejora. El objetivo está claro y la comunidad portuaria está por la labor: Recuperar cuotas perdidas, ganar nuevos tráficos (dando importancia al ferrocarril y al hinterland)… y que desde Fomento dejen trabajar con mayor autonomía sin interceder demasiado, que cada vez que meten mano, el puerto tiembla e influye en el global de la economía española.

Buscador

Introduzca los términos de búsqueda