Volver al listado de noticias

TRASMEDITERRÁNEA SIGUE A LA ESPERA DE QUE SE AUTORICE LA VENTA ACORDADA CON NAVIERA ARMAS

  • Administración marítima
  • Navieras

JUAN ZAMORA 20/05/2018

Blog: "El barógrafo"

A finales de 1951 expiraba el contrato que, para cubrir las llamadas líneas de soberanía nacional, la Compañía Trasmediterránea había firmado con el Estado durante los estertores del reinado de Alfonso XIII. También hacía veinte años, casi, que el capitán de la marina mercante y abogado Ernesto Anastasio Pascual, fundador de la Asociación Náutica Española y práctico del puerto de Barcelona entre 1907 y 1918, había alcanzado la presidencia del consejo de administración de la naviera. A pesar del espeso silencio que envolvía la eventual renovación del contrato, del que pendía el futuro de Trasmediterránea, Ernesto Anastasio pudo saber que Juan Antonio Suances había planeado que se adjudicara el contrato a la Empresa Nacional Elcano.

Juan Antonio Suances, ideólogo de la autarquía, fue el creador del Instituto Nacional de Industria (INI), y su presidente hasta 1961. Había cesado como ministro de Industria en julio de 1951, pero había logrado imponer a un sucesor de su confianza, Joaquín Planell, también militar, quien había sido hasta entonces su segundo en la cúpula del INI. El plan de Suances llevaba tiempo gestándose. Elcano había encargado ya la construcción de tres buques con las características precisas para cubrir las líneas previstas en el contrato con el Estado. A Trasmediterránea le compraría algunas de sus unidades más modernas. El plan era infalible, pues el caudillo Franco aplaudía las ideas nacionalistas y ésta lo era de forma muy clara: entregar a una empresa nacional la gestión de un servicio de soberanía. Firmaría encantado.

Ernesto Anastasio poseía una admirable personalidad resolutiva. Lo demostró en las oposiciones a práctico de marzo de 1907, cuando fue a ver al comandante de marina, que había de presidir el tribunal de exámenes, y le pidió transparencia, luz y taquígrafos, para atajar las habladurías sobre el favoritismo y las influencias que orientaban las decisiones del tribunal. Así obtuvo la plaza, con 26 años y sin padrinos. Seguramente no lo tuvo que meditar mucho. Pidió una audiencia urgente con el generalísimo, que su excelencia le concedió para el miércoles día 12 de diciembre de 1951. Anastasio debió utilizar durante la reunión sus legendarias dotes de hombre sabio y persuasivo. Convincente. La Trasmediterránea había sido creada precisamente para unificar el cabotaje español al amparo de lo establecido en la ley de protección a las comunicaciones marítimas de 1909, la conocida como Ley Maura, Excelencia, y nadie puede dudar de que ha cumplido con creces todas sus obligaciones con la patria, como bien sabe Su Excelencia por la experiencia de la Cruzada. Presentamos la mejor oferta, sin ninguna duda, tenemos la experiencia, los barcos idóneos y el personal adecuado. Perder el contrato de las líneas de soberanía causaría un daño irreparable a la compañía, a la marina mercante y a la economía nacional; etcétera. Cuentan quienes saben que el jefe del estado, tras escuchar al gran Anastasio descolgó el teléfono y pidió a sus ayudantes que le pusieran con el ministro de Industria. Cuando le pasaron la comunicación, su voz gangosa y aflautada exhibió autoridad y concisión: Planell del asunto ese del contrato de líneas de soberanía, de los barcos, sí, para Trasmediterránea, ¿me ha entendido, Planell? Para Trasmediterránea.

Unos días más tarde, el lunes 17 de diciembre de 1951, Ernesto Anastasio exponía ante la junta general extraordinaria de la Compañía Trasmediterránea los cambios y modificaciones a introducir en los buques y líneas servidas por la naviera para mejorar la prestación del servicio. Meses después, Elcano transfería a Trasmediterránea la propiedad de los tres buques en construcción.

He recordado esta historia al pensar en la incertidumbre en que anda sumida Acciona-Trasmediterránea, pendiente desde hace meses, demasiados, de la decisión administrativa que autorice su venta a Naviera Armas, una operación enturbiada sin tino, con exceso de incontinencia, por un francotirador enredado, con ideas de extrema derecha, de quien se ignora por qué y por quién sostiene tanto empeño. Tal vez la compañía debería aclarar qué está pasando.

Buscador

Introduzca los términos de búsqueda