Volver al listado de noticias

TRANSPORTE TERRESTRE EN BARCELONA, UN CONFLICTO QUE VIENE DE LEJOS

  • Entorno marítimo
  • Empresas marítimas

DANIEL MOLERO 12/03/2019

Blog: "Viento de Tramontana"

Poca agilidad en los períodos de espera en terminales y depots, malestar con los consignatarios por el estado de muchos de los contenedores a cargar en los semirremolques, o precarización en el sector del transporte terrestre; son los caballos de batalla de los transportistas en el puerto de Barcelona y, de ahí, que ayer iniciaran cinco días de marchas lentas en el interior de la instalación.

No obstante, la protesta viene de lejos. De muy lejos. Pese a que ya no existe la pseudo-mafia de tres lustros atrás, aún hay rencillas abiertas en un sector que, desde siempre, se ha visto perjudicado y que asumió la crisis económica como ningún otro, con decenas de camiones parados por falta de trabajo. Una vez superado este período (incluidas cuantiosas multas de Competencia por haber conformado un cártel), los transportistas han visto cómo en el recinto de la capital catalana los retrasos en los accesos y el auge de los precios del combustible precarizan su trabajo y, en muchos casos, lo hacen inviable.

A esto se le debe sumar que muchos autónomos, o pequeñas empresas con unas pocas cabezas tractoras, no están en disposición de asumir económicamente algunos cambios tecnológicos que pudieran mejorar su paso por el interior del puerto. Se quejan (en algunas ocasiones sin razón) de los horarios de trabajo en los muelles de carga y del poco interés que, a su modo de ver, les conceden Generalitat y autoridad portuaria. No tienen en cuenta que las escalas de los buques, aunque se puedan prever a priori, comportan tiempos de espera y no por un problema de estiba (ya que la productividad de este sector es de las más altas de Europa) sino por los propios flujos.

En su papel de gestor de la infraestructura, la autoridad portuaria apunta a que “el servicio de transporte terrestre que se presta en el puerto ha mejorado de manera significativa durante los últimos años, fruto de varios desarrollos y procesos de digitalización, que han agilizado las operaciones”. Pero los transportistas deben adaptarse al igual que lo hacen las terminales o los estibadores.

Recordar, en este sentido, que el puerto de Barcelona ha puesto a disposición de toda la comunidad portuaria una web, en la que informa del tiempo de acceso y de la duración de la operativa que, de media, se produce en cada terminal. Sólo es necesario utilizarla y, en caso de que puedan surgir mejoras, dialogar para lograr un sistema mejor para todas las partes.

No obstante, a nadie se le escapa que es muy complicado calcular las puntas de trabajo, dado el auge de los megaportacontenedores. Se logrará a medio plazo con la aplicación de un procedimiento, ahora en fase inicial, que permita planificar y aumentar la predicción de las operativas terrestres. Pero todo proceso requiere de un tiempo para hacerlo funcionar.

Desde Sintraport, la principal asociación de transportistas terrestres del puerto, creen que sigue habiendo “pasividad”. Apuntan a una docena de reuniones con todas las asociaciones miembros de la comunidad portuaria antes de la convocatoria de paro, sin avances susceptibles de ser razonados por los trabajadores. Desde la asociación no ven viable que un camionero “sólo” pueda realizar, de media, 1,2 trayectos a las terminales para cargar y/o descargar contenedores, ya que no les sale a cuenta a la hora de cuadrar las cifras de amortización de su negocio. Piden ser indemnizados por las esperas, a lo que las terminales se niegan.

No le faltan motivos para quejarse en referencia al mal estado de algunos contenedores: si el Plan de Calidad de la autoridad portuaria señala la responsabilidad de los consignatarios a la hora de entregar un contenedor en buen estado, deberían ser estos quienes la asuman. No debe competer a los transportistas el abonar los costes de los transportes rechazados como consecuencia de las malas condiciones de estos contenedores y, aquí, es el puerto el que debería obrar en consecuencia.

Finalmente claman por la precarización del trabajo y porque las tarifas de transporte de contenedores deberían verse incrementadas al mismo ritmo que lo hacen otras partidas. Todos están en su derecho de pedir aumento de tarifas y, por ende de sueldo y rentabilidad, otra cosa es que el sistema económico lo permita. Para lograrlo se precisa un compromiso por la productividad. Lo que no se puede es pedir dando poco a cambio.

Respecto de los paros organizados lógicamente, están en su derecho de hacerlos… otra cosa es que sirvan para mucho o para poco. Como percepción, deberían apostar por un diálogo más continuo, y reclamar el cumplimiento de los acuerdos alcanzados. Sí es cierto que el entorpecer la correcta operativa en los muelles de la capital catalana atenta contra sus propios intereses, ya que de proseguir con ellos en el tiempo, podrían verse desviados tráficos estratégicos a otros puertos. Y esto representaría una mayor precarización… y ya no solo para los transportistas.

Buscador

Introduzca los términos de búsqueda