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¿SIRVE PARA ALGO LA ACTUAL CIAIM?

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JUAN ZAMORA 15/07/2016

Blog: "El barógrafo"

Decíamos ayer... que seguiríamos comentando el informe 01/2016 de la Comisión de Investigación de Accidentes e Incidentes Marítimos (Ciaim), sobre el incendio en el Puerto de la Luz y posterior naufragio del pesquero factoría ruso OLEG NAYDENOV, ocurrido entre los días 11 y 14 de abril de 2015. Un informe cuyo análisis revela las graves deficiencias de la Ciaim, hasta el punto de convertirlo en un organismo fútil y vano.

Empecemos por lo general. Los aciertos de las primeras 32 páginas del informe, que contienen un relato pormenorizado del origen del incendio, son una simple copia del contenido del informe que elaboraron los inspectores de la Capitanía Marítima de Las Palmas, sin que la Ciaim haya respetado el elemental deber de citar la fuente. Lo que en el informe original de la Capitanía Marítima constituía un caudal informativo útil y aprovechable, en el relato del accidente que ha pergeñado la Ciaim resulta excesivo para atender los fines de su investigación. Ese error, tal vez menor si nos atenemos al dicho de que lo que abunda no daña, adquiere considerable gravedad si reparamos en la indigencia del informe, rayana en la miseria absoluta, cuando se trata de dilucidar la actuación de los bomberos y la decisión de sacar el buque incendiado del puerto.

Sobre los bomberos, el informe de la Ciaim, dado a la luz 15 meses después del siniestro, se limita a verter determinadas afirmaciones sin justificación alguna. Por ejemplo, la supuesta animadversión hacia los tripulantes del pesquero factoría. Lo del espumógeno constituye una infamia, sin más, pues en el puerto de Las Palmas existen varias petroleras con grandes reservas de espuma de alta expansión que los bomberos sólo han de pedir, en el caso de que no tuvieran ellos. No lo requirieron porque, entre otras razones, era imposible acceder al compartimento donde su uso podría haber sido eficaz.

Peor todavía es el tratamiento que el informe concede a la decisión de sacar el buque de puerto, una decisión clave en la gestión del siniestro que, como expusimos en su día en NAUCHERglobal, algunos expertos consideraron por lo menos discutible. La Ciaim afirma al inicio del informe que se ha centrado en las causas del incendio y en la gestión de la emergencia hasta el momento del hundimiento del buque (página 3). Mentira. El informe no dedica una sola línea a analizar la maniobra de alejamiento, limitándose a lanzar al aire la acusación de que fue imprudente y precipitada.  Por supuesto, la Ciaim se olvida de describir y examinar la ejecución de esta maniobra, el porqué de los rumbos de alejamiento y las razones que condujeron al OLEG NAYDENOV a 15 millas al sur de Gran Canaria, donde se hundió. ¿No hay nadie en la Ciaim con criterio y conocimientos para indagar en una maniobra náutica? ¿O es que el análisis de esa maniobra hubiera obligado a alabar el trabajo de la Administración Marítima y de los prácticos del puerto, algo que al parecer está vedado a la Ciaim?

La negativa a siquiera describir la magna operación de limpieza, un auténtico derroche, injustificable a todas luces, culminado con la contratación de una empresa extranjera para acometer la extracción del combustible del OLEG NAYDENOV (una decisión absurda que debería llevar a la ministra al paro, primero, y después frente a un tribunal, pues la política no ampara que sus servidores tiren el dinero público a la basura), pone en evidencia el fracaso de una comisión sumisa a los dictados y apetitos del poder. O sea, inútil para cumplir con lo que la ley le encomienda.

 

¿A QUÉ SE DEDICA LA CIAIM?

En el apartado 2 del Informe escribe la Ciaim que el OLEG NAYDENOV era un buque factoría de 120,4 metros de eslora y 19 metros de manga, clasificado por Russian Maritime Register of Shipping simplemente como pesquero, al que, por tanto, no se le aplica el grueso de la normativa marítima internacional sobre seguridad (el SOLAS, el STCW y el convenio de líneas de carga, entre otros). Esa falsedad registral, gravísima, pues de estar correctamente clasificado como factoría se le aplicaría esa legislación y estaría sujeto a las inspecciones del Memorándum de París, no mereció ser investigada. No sólo eso, la Ciaim proclama que el buque no podía ser considerado un buque subestandar, y aporta para demostrarlo el extravagante argumento de que había gastado 650.000 euros en la reparación efectuada en las instalaciones de Astican, Las Palmas, durante la varada reglamentaria. ¿No es subestandar un barco que mediante un fraude de ley elude el cumplimiento del SOLAS? Con esa estulticia, la Ciaim evita el esfuerzo de investigar la práctica, habitual en determinadas banderas, de clasificar barcos factoría simplemente como pesqueros para esquivar el cumplimiento de los convenios internacionales más exigentes.

Tampoco ha investigado la Ciaim la anómala situación del buque, a punto de salida y con todos los certificados recién expedidos por la sociedad de clasificación, cuando aún se estaban efectuando pruebas y reparaciones. ¿Acaso la clasificadora RMRS expide los certificados en barbecho, antes de finalizar los trabajos? La Ciaim, es de suponer, no está para esos pormenores. Como tampoco está para investigar porqué los tripulantes dispararon los sistemas de extinción fija de la sala de máquinas, halón, sin cerrar lumbreras, portillos y tomas de ventilación. De haber profundizado en ese hecho tal vez habrían descubierto que buena parte de las personas enroladas como tripulantes eran trabajadores de tierra que traen los navieros simulando que son marinos profesionales para ahorrarse la contratación de mano de obra local, una costumbre bien conocida en el puerto de Las Palmas cuyo resultado es que se realizan a bordo todo tipo de reparaciones sin control y con manifiesto desprecio de las más elementales normas de prevención de riesgos laborales.

La Ciaim menciona en su ¿informe? el retraso del capitán del OLEG NAYDENOV en llamar a su consignatario para informarle de la emergencia. Esa demora, que pudo resultar crucial, nada significa para los ¿investigadores? de la Ciaim, que podrían al menos redactar una recomendación con cara y ojos: que se dicte una norma que obligue a los buques que toquen puertos españoles a informar a los servicios correspondientes al mínimo conato de emergencia, sin perjuicio, lógicamente, de que la tripulación actúe desde el primer momento con todos los medios a su alcance.

 

¿QUIEN DIRIGE UNA EMERGENCIA EN UN BUQUE ATRACADO EN PUERTO?

Mencioné en el artículo anterior el tratamiento que hace la Ciaim de un tema de capital importancia en las emergencias que pueden darse en un buque civil atracado en puerto. Cualquier organismo de investigación de siniestros marítimos con un mínimo de inteligencia y dignidad hubiera aprovechado el incendio del OLEG NAYDENOV para estudiar la normativa existente al respecto, tanto marítima como de protección civil, intentando aclarar las atribuciones y responsabilidades de los diferentes organismos con competencias en la materia. Una ocasión que ni pintada para comprender el reciente dictamen de la Abogacía del Estado sobre el asunto (adjunto conclusiones en formato word) e iluminar en lo posible el insistente motivo de queja de las Capitanías Marítimas que suelen comerse el marrón sin medios materiales y con las competencias al respecto en una nebulosa. Pero la Ciaim, como antes dijimos, está para otra cosa y carece de las virtudes imprescindibles para cumplir con la misión que la ley le encomienda.

Lo que la Ciaim ha hecho en el informe sobre el siniestro del OLEG NAYDENOV es sacarse del refajo una figura retórica que no sirve para nada, salvo para simular que algo saben: la Dirección de la Emergencia, con mayúsculas para mejor aparentar, un ente fantasmal, clandestino, incógnito. Sólo por ese detalle, si el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, o su ministra de Fomento, Ana Pastor, tuvieran algo de respeto por la ley y por los ciudadanos, cesarían de inmediato a todos los miembros de esa comisión capaz de semejante indignidad.

 

DEMASIADOS ERRORES

El informe de la Ciaim sobre el siniestro del OLEG NAYDENOV contiene algunos errores e incongruencias, quizás anecdóticos en el marco expuesto, pero que reflejan la pereza y la ignorancia dominante en esa comisión. Doy aquí por reproducidos los errores que apuntaba Juan José Ruiz Alcalá en su comentario al anterior artículo y añado tres más. Atribuye el informe la escora del pesquero factoría al agua que le lanzaba el remolcador de salvamento MIGUEL DE CERVANTES; pero el mismo informe reconoce que el remolcador se limitaba a lanzar agua contra el casco a fin de enfriarlo. La imposibilidad de encontrar una escalera telescópica en el puerto de Las Palmas, como justificación de que no se abriera el tapín o los tapines que según el capitán corregirían la escora, resulta increíble y ridícula. Como igual de increíble y ridículo resulta el comentario de que el alejamiento del barco impidió que unos buceadores inspeccionaran el casco. ¿De dónde saca la Ciaim que en un barco ardiendo, con explosiones y que puede reventar y hundirse en cualquier momento se iban tirar al agua unos buzos para taponar no se sabe qué?

El informe de la Ciaim acaba con unas recomendaciones tan pobres que sonroja ver escritas. En el informe sobre el pesquero MOTXO, la Ciaim, en un alarde de estupidez, afirmó que no había nada que recomendar a la empresa armadora puesto que el barco estaba hundido. Ahora recomiendan a la naviera del OLEG NAYDENOV, un barco hundido, que revise la política de mantenimiento de sus buques, fastuosa recomendación que recuerda el consejo maternal que se da a los niños: ¡Sed buenos, portaos bien!

Para acabar. Consta que la Ciaim envió a Las Palmas un primer equipo de supuestos investigadores, cuya ignorancia profesional e indecoroso comportamiento consiguió que les dieran con la puerta informativa de la Capitanía Marítima en las narices. Consta que tiempo después enviaron un segundo equipo que, a la vista de cómo evolucionaba la grotesca acusación de delito ecológico contra el capitán marítimo, actuó con más educación y menos soberbia, y consiguió sacar el informe de los inspectores de la Capitanía, que han fusilado en lo que han denominado “Informe 01/2016”, un documento despreciable. Reitero la pregunta, ¿sirve para algo esta Ciaim? 

 

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