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SANTIAGO ORDÁS, DECANO DE LA FNB: “LOS ESTUDIOS SUPERIORES DE NÁUTICA PERMANECERÁN EN BARCELONA”

  • Educación marítima y náutica
  • Entorno marítimo

NAUCHERglobal, Anna Lozano 26/10/2015

Santiago Ordás, decano de la Facultad de Náutica de Barcelona (FNB) desde julio de 2010, centra su actividad docente e investigadora en el ámbito de la seguridad y la contaminación marinas y la prevención de riesgos laborales. Licenciado en Marina Civil (sección Máquinas) por la FNB y profesor del Departamento de Ciencia e Ingeniería Náuticas de la UPC, fue durante seis años vicedecano de planificación estratégica y vicedecano director de estudios.

¿Cómo vive la experiencia de ser decano de una institución tan emblemática y tan cargada de historia como la FNB?

Haber sido estudiante de esta escuela, después profesor y ahora tener la responsabilidad de la gestión y la dirección de la Facultad como decano es algo que me ilusiona mucho. Nos encontramos en un momento poco favorable en cuanto a los recursos de los que disponemos, cosa que condiciona algunas de las actuaciones o de los proyectos que intentamos plantearnos, pero a pesar de ello en estos años hemos tenido una creciente entrada de estudiantes, con cifras absolutasd de alumnos nunca antes alcanzadas. El año pasado, el número de estudiantes matriculados fue de 725, cuando siempre hemos estado entre los 500 o 600 alumnos.

La FNB ofrece, además de másters y doctorados, tres grados: Náutica y Transporte Marítimo; Ingeniería en sistemas y tecnología naval; y Tecnologías marinas. ¿Cuál de ellos tiene más demanda? ¿Cuál cree que es el motivo por el que los estudiantes lo prefieren?

Nos encontramos en una situación donde los estudiantes llenan todas las plazas ofertadas por la Facultad de Náutica, es decir, los estudiantes no es que se decanten por una u otra, sino que llenan todas las plazas disponibles. Por tanto podríamos decir que el peso está repartido por igual entre las tres titulaciones de grado que ofrecemos. Tenemos en torno a 60 estudiantes en la rama de la ingeniería técnica naval y en torno a los 100 en la rama de marina civil, que se divide en las especialidades de puente y de máquinas.

 

ACABAN EL GRADO ENTRE EL 50 Y EL 60 POR CIENTO DE LOS QUE EMPIEZAN

 

¿Cuántos estudiantes se matriculan al año y cuántos de ellos llegan a graduarse?

Los números son los siguientes: Náutica y transporte marítimo – Hay 50 plazas disponibles que se llenan por completo; Ingeniería en sistemas y tecnología naval, se ofrecen 60 plazas que en los últimos años, debido a la gran demanda de estudiantes, hemos tenido que aumentar un 10%; Tecnologías marinas: hay una oferta de 40 plazas que se cubre por completo también.

Nos hallamos en la media de la universidad. En la Universidad Politécnica de Catalunya tenemos algo que nos diferencia del resto de escuelas, contamos con una especie de proceso de selección al que denominamos la fase inicial de los estudios. Esta fase inicial comprende el primer año de carrera y consiste en 60 créditos que los alumnos matriculados deben superar íntegramente, es decir aprobarlos en un plazo máximo de un año natural, con lo que si no los aprueba queda desvinculado de la universidad. En este proceso encontramos a los alumnos aptos y a los no aptos, donde tenemos una media del 15% de alumnos que no la superan. Esta cifra es más o menos similar a la de otras escuelas de la UPC.

En cuanto a los estudiantes que terminan sus grados, nos encontramos ahora mismo en una etapa transitoria, pues el año pasado fue la primera promoción de los estudios de grado adaptados al nuevo espacio europeo de educación superior, con lo que yo creo que hasta que no hayan pasado dos o tres años no tendremos una cifra estable de graduados.

El año pasado los graduado en el tiempo previsto fueron 35 estudiantes entre las tres titulaciones, a los que hay que sumar después los que presentan sus trabajos de final de grado en el último cuatrimestre del año.

Las cifras de rendimiento de titulados están en torno al 60% en el grado de náutica y en torno al 50% las otras dos.

¿Han tenido que adoptar o cambiar requisitos para atraer a más alumnos a su facultad? ¿Qué tipo de prácticas deben hacerse actualmente durante la carrera?

En los nuevos planes de estudio de los grados de marina civil, que son náutica y máquinas, en el último cuatrimestre los estudiantes tienen dos posibles opciones. Hacer 4 meses de prácticas curriculares embarcados en buques civiles que cumplan los requisitos necesarios para después poder obtener los títulos profesionales. O cursar una mención con cinco asignaturas de seis créditos cada una, que en el caso de náutica será la mención de negocio marítimo y logística portuaria, y en el caso de máquinas, la mención es la de electrotecnia marina, que aporta al estudiante las competencias necesarias para la nueva figura de oficial electrotécnico a bordo del buque.

Además de estas opciones, los estudiantes de todas las carreras que ofertamos tienen la posibilidad de cursar prácticas extracurriculares; estas son prácticas que pueden realizar durante sus estudios, durante un cuatrimestre o un año. Éstas no tienen evaluación, pero constan dentro de su expediente.

 ¿Qué requisitos son los necesarios en los buques civiles para que los alumnos puedan realizar en ellos las prácticas curriculares?

Para que las prácticas curriculares puedan computar a los 12 meses que se exigen para obtener el título oficial de su grado correspondiente, los buques deben cumplir con las siguientes características: para los estudiantes de máquinas, los buques deben tener más de 750 kw de potencia propulsora; para los estudiantes de náutica, el barco debe tener un mínimo de 100 toneladas de registro bruto. Los estudiantes pueden hacer prácticas en embarcaciones tipo náutica de recreo, pero estas contarían como extracurriculares y no como las obligatorias para obtener el titulo oficial.

¿Pueden obtener entonces los alumnos el título profesional sin realizar prácticas cursando estas menciones?

Sí, podrían obtener el título académico pero les quedaría pendiente el requisito indispensable de haber realizado 12 meses de prácticas a bordo de buques civiles. El plan de estudios está diseñado de tal manera que, cuando el estudiante acaba el tercer año, ya ha realizado todas las asignaturas que le son necesarias para poder embarcar en un buque y llevar a cabo ciertas tareas a bordo. Una vez acabado este tercer año, el alumno puede embarcarse durante los meses de verano, acumulando este periodo en sus prácticas curriculares. Una vez acaba el cuarto curso, puede volver a embarcar en verano y acumularlo otra vez, con lo que al final de la carrera ya no le quedarán los 12 meses, sino que habrá adelantado entre seis y siete meses. Los estudiantes tienen por tanto diferentes alternativas que flexibilizan la carrera, pues compaginar los estudios con estas prácticas de obligado embarque es muy difícil para ellos. De este modo pueden optar por dividirse las prácticas entre los dos últimos años de carrera ,o bien realizarlas una vez concluido el grado.

 

LOS GRADOS DE NÁUTICA SON TRANSVERSALES

 

Una vez se han graduado, ¿con qué mercado laboral se encuentran?

La ventaja que tienen las carreras que ofrecemos es que son muy transversales. Se tocan diferentes ámbitos de conocimiento, desde las materias básicas de todas las ingenierías, hasta asignaturas que pueden ir desde el derecho marítimo a la electrónica naval. Esto permite que nuestros titulados tengan un ámbito de salidas laborales bastante extenso.

La salida natural de la titulación de náutica es estar navegando como piloto de la marina mercante, la del grado en tecnologías marítimas o máquinas es estar a bordo de un buque como oficial de máquinas, y la de sistemas es ser ingeniero técnico naval, pero a la hora de la verdad, no todos nuestros estudiantes optan por ellas. Algunos deciden quedarse en tierra trabajando en las terminales portuarias o bien en el negocio marítimo. También en la náutica de recreo encuentran oportunidades laborales.

El último estudio de inserción laboral que ha hecho la Agencia Catalana de Calidad Universitaria, la ACQU, para el periodo 2010-2014, en el que se encuestaron a todos los titulados de los estudios de náutica que se graduaron en ese periodo en Cataluña, y evidentemente aquí solo hablamos de nuestros titulados pues somos los únicos que ofrecemos estas titulaciones, muestra que su inserción laboral ha crecido y es elevada. Podríamos decir que la gran mayoría de nuestros graduados encuentran trabajo poco tiempo después de obtener sus titulaciones, no solo en su salida natural, sino también en esos otros ámbitos que comentaba antes.

Otra cosa son las condiciones laborales con las que se encuentran, donde ahí si que hablamos de una diversidad bastante alta. Pero también es cierto que en el mismo estudio de la ACQU, también valoran la remuneración de esos puestos de trabajo, y nuestros graduados se encuentran en la franja alta de las remuneraciones, con lo que mediante estos datos objetivos podemos afirmar que nuestros titulados tienen una buena inserción laboral con unas condiciones y una remuneración que se encuentran en la franja alta de los titulados universitarios. Evidentemente, siempre hay excepciones, pero los datos son objetivos y ahí están, poniendo de manifiesto que nuestras carreras son titulaciones con unas buenas salidas laborales.

El hecho de que nuestras carreras tengan esa característica transversal, junto con la experiencia que los estudiantes adquieren al estar embarcados durante 12 meses, es un punto a favor y un hecho diferencial respecto a otro tipo de profesiones, que les facilita un buen acceso al mundo laboral.

¿Se podrían considerar duras las carreras que ofrecen?

Son duras desde el punto de vista de que son carreras que están dentro del ámbito de la ingeniería, rama que a los estudiantes, debido a las materias que ahí se encuentran, puede resultarles más complicadas que otras.

Pero la verdad es que una carrera es dura si el estudiante quiere que sea dura, aunque los profesores ahí también tenemos una responsabilidad para ayudar a los alumnos en lo que podamos, pero si un alumno tiene claro que quiere obtener esa titulación, va a tener que realizar un esfuerzo y, como en todo, habrá ciertas asignaturas que le costarán más que otras, pero manteniendo su objetivo fijo no tendrá ningún problema en lograrlo.

No nos engañemos, el cambio de bachillerato o formación profesional a universidad es un salto importante, con lo que creo que la dificultad de estas carreras está en el primer año. Una vez el alumno ya ha superado esa fase inicial que comentaba antes, las asignaturas que se va a encontrar a continuación serán más especificas, motivándolo más a la hora de trabajar y estudiar.

Hace unos años, entre los alumnos de puente y los de máquinas existía un desconfianza mutua, ¿sigue hoy en día esa situación o ha mejorado la relación entre ellos?

Estas son cuestiones de la propia idiosincrasia de la profesión, del mundo marítimo. Si que es verdad que se ha oído muchas veces que existe algún tipo de fricción entre ambas carreras, pero yo creo que al final los profesionales de ambas especialidades forman parte del mismo buque, con lo que deben ir todos a una para que la gestión, la operación y, sobretodo, las cuestiones relativas a la seguridad del barco, estén en el punto donde deben estar.

Históricamente, la figura de oficial de máquinas no aparece hasta la invención de la máquina de vapor, y su responsabilidad en estos nuevos buques es equiparable a la del propio capitán, con lo que en su momento pudo generar cierto recelo, que seguramente se ha ido alimentando y manteniendo a lo largo del tiempo. Pero no creo que esa sea la realidad del sector, es más, pienso que es algo que debe quedar en la anécdota de la historia de la profesión.

La Facultad de Náutica de Barcelona, desde que se creó su predecesora en 1769, la Escuela Náutica de Barcelona, para dar respuesta a las demandas de una sociedad civil en plena expansión económica, tiene una historia docente que llega casi a los 250 años.¿Cuál cree usted que ha sido, y es, la clave del éxito de esta emblemática institución? ¿Cómo cree que ha influido e influye la FNB en la sociedad?

Los estudios que ofrecemos han sido carreras con una idiosincrasia un tanto peculiar y nuestro objetivo, como el de cualquier institución dedicada a la enseñanza, es que nuestros alumnos adquieran las competencias necesarias para poder desarrollar después una actividad laboral con plenas garantías, acerca de las responsabilidades que tendrán y de las salidas laborales que podrán obtener en el mercado.

Los estudiantes deben recibir una buena formación que les permita ser competitivos en un mercado laboral cada día más complicado.

En la Facultad de Náutica tenemos una larga historia. El año que viene cumpliremos 247 años de docencia ininterrumpida que demuestran la solidez de esta institución, ya que pese a las dificultades que han ido surgiendo a lo largo del tiempo, hemos sido capaces de superarlas y seguir al pie del cañón hasta hoy.

El principio fundamental de esta escuela es que nuestros alumnos adquieran una formación adecuada que dé respuesta a la demanda del entorna profesional y de la sociedad.

Los estudios universitarios, a parte de aportarle una titulación académica, hacen que el estudiante adquiera toda una serie de experiencias personales que le harán crecer y madurar como persona y profesional, enseñándole valores y principios inalienables a ese proceso de formación universitaria. A parte de enseñar a nuestros alumnos todas las competencias genéricas que aparecen en el plan de estudios, como serían la responsabilidad social, la sostenibilidad, la ética profesional y el trabajo autónomo, también debemos transmitirles todas esas competencias que no aparecen escritas en ninguna parte, pero que son tan importantes para su crecimiento personal como el resto de asignaturas, ya que no solo estamos formando profesionales, sino también personas.

 

LA FNB CAMBIARÁ DE UBICACIÓN, PERO PERMANECERÁ EN BARCELONA

 

Se ha especulado mucho sobre el destino del magnmífico edificio que hoy ocupa la FNB. En NAUCHEDRglobal hemos publicado que debido a la falta de liquidez de la UPC, el edificio puede acabar en manos privadas y llevando a cabo actividades puramente comerciales.

En estos 246 años de historia que llevamos a la espalda, no siempre hemos estado en este edifico. Siempre ha habido cambios en la ubicación de la escuela, aunque nunca nos hemos salido de este entorno marítimo portuario en el que estamos. Hemos estado en el edificio de La Llotja, en un piso de la Barceloneta, donde empezamos en el año 1769, y en el 1932 se consiguió construir este edificio, hecho por el que hay que darle todo el mérito al director de aquella época, Ramón Bullón, que consiguió el compromiso, por parte de diferentes administraciones e instituciones, de disponer de unos espacios y un edificio que dieran respuesta a las necesidades que había en la escuela en aquella época.

Salir o dejar este edificio tiene una parte histórica y sentimental muy apegada a la gente de la escuela, tanto a la que esta ahora en ella como a la que ha pasado por aquí en los años anteriores. Lo que pasa es que cuando la universidad se planteó vender patrimonio, este era uno de los edificios que proporcionaba un rendimiento económico más alto, con lo que se planteasladarnos lidad de trplanteo máque proporcionaba un rendimiento econta ahora en ella como a la que ha pasado por aqus como el ró la posibilidad de trasladarnos a Vilanova. En ese momento, nuestro gran objetivo fue explicar y manifestar que nuestra voluntad era quedarnos en este entorno, a sabiendas de que estas decisiones no dependen de la dirección de la FNB, sino del rectorado de la UPC, al que pedíamos que atendiera las explicaciones, los argumentos y las propuestas que le mandábamos desde nuestra facultad.

Siempre he planteado que si tenemos que salir de este edificio, y lo he dicho pública y claramente, el objetivo es mantenernos en Barcelona y, a ser posible, en este entorno marítimo portuario que caracteriza nuestros estudios, además de que se nos garantizara una infraestructura igual o superior al actual edificio, con mejores espacios. Nunca hemos estado cerrados al cambio, siempre y cuando se nos garanticen estas condiciones. Lo que no tendría sentido sería dejar este edificio para tener un peor destino.

También se debería tener presente el uso que luego se va a dar a este emblemático edificio, pues sería una pena que acabara destinado a usos que no fueran los más adecuados. Pero bueno, esas son cuestiones que no dependen únicamente de nosotros, sino del puerto y del Ayuntamiento de Barcelona, pues no hay que olvidar que está en un terreno propiedad de la Autoridad Portuaria, aunque en el registro de la propiedad conste como patrimonio de la Universidad Politécnica de Catalunya. A mi parecer, debería seguir vinculado al mundo marítimo, o bien como equipamiento para la ciudad.

En cualquier caso, si me pregunta cuál es la opción ideal, respondería que preferimos mantener este edificio y conseguir unos nuevos espacios que nos permitieran mejorar nuestra calidad de docencia, pero tenemos que ser realistas; la situación en la que nos encontramos no nos permite a día de hoy que esa opción sea una realidad, a no ser que hubiera un cambio muy, pero que muy importante, cosa que yo no vislumbro.

¿Qué quiere decir con ese gran cambio?

Un gran cambio a nivel de recursos en la universidad, como por ejemplo que la administración nos devolviera esa financiación que en su momento nos recortó, que fueron 40 millones de euros en los presupuestos de la universidad, dinero que en su momento la misma Generalitat se comprometió a poner encima de la mesa. Pero vamos, tal y como está el panorama no creo que vaya a suceder.

¿Y la privatización de la Facultad? ¿O algún tipo de patrocinio de las empresas para financiar esta institución y así poder conservar el edificio, además de anexionar otros complementarios que lo ampliaran?

Estaría muy bien conseguir iniciativas de patrocinio o de mecenazgos de la universidad pública, pues durante todos los años que llevamos enseñando hemos revertido hacia la sociedad una serie de recursos, en muchos casos intangibles, que estaría bien que se nos retornaran. Si todas aquellas personas e instituciones de carácter privado pudieran retornar un poco de lo que la universidad les brindó en su momento, sería fantástico. Un mecenazgo por parte de determinadas instituciones o empresas que nos permitieran financiar infraestructuras y recursos sería genial. El problema es que en este país no tenemos esa cultura norteamericana de ponerle el nombre a un aula o un laboratorio de aquella empresa o institución que nos ha dado unos recursos para poder mejorar el equipamiento de la facultad. La verdad es que lo hemos intentado y seguimos buscando canales de este tipo para financiar la infraestructura de la escuela, pero no existe esta tradición o esa filantropía de mecenazgo y patrocinio de la universidad pública a día de hoy. Considero que son vías que hay que explorar e intentar tirar hacia delante, porque cada vez son menos los recursos de los que disponemos en la universidad pública.

Después de que el rectorado de la UPC les comunicara el traslado de la FNB a otro edificio por problemas económicos, y con el historial de capítulos negros que han mantenido con la universidad desde que pasaran a formar parte de ella en los 80, ¿Cómo definiría la relación actual que mantienen entre ustedes? ¿ La UPC considera a la FNB como una escuela menor, pese a su importancia histórica? ¿Cómo vive usted el trato que recibe la Facultad por parte de la UPC?

No, no creo que nos consideren menos importantes, pero si que es verdad que no somos una escuela de las dimensiones de la escuela de ingenieros industriales, ni somos una escuela con la importancia mediática de la escuela de arquitectura. Hay que ser conscientes, yo tampoco pretendo que nuestra escuela sea una facultad donde vengan 3000 estudiantes, no tendría sentido, pues el mercado tampoco demanda ese volumen de titulados. Pero que tengamos menos estudiantes o que no tengamos el mismo volumen de investigación o transferencia de tecnología, no significa que no nos deban que tener en cuenta. Creo que ahora la universidad empieza a darse cuenta de que nuestro sector es muy importante. Desde que estoy en el cargo, hemos intentado transmitirles esa importancia y esa necesidad de que consideren a nuestra escuela, y a nuestros estudios, como la gran oportunidad que son, pero quizás no hemos sido capaces de hacer entender a nuestro entorno y a nuestra universidad el hecho de que los estudios que ofrecemos son únicos en Cataluña, y que además ponen profesionales en un mercado estratégico.

Dado el hecho de que el sector marítimo portuario está creciendo tanto deberíamos darle a nuestros estudios mucha más visibilidad, más presencia, tanto en la universidad, como en nuestro entorno y en la sociedad. Aunque creo que los actuales rectores, y los anteriores con los que también tuve trato, son conscientes de la importancia de estos estudios y de la necesidad de cuidarlos.

Nuestra historia habla por nosotros, hemos hecho el trabajo que tocaba cuando tocaba y eso demuestra la importancia que realmente tenemos en la sociedad. Pero hay que ser realistas; debemos concienciarnos de que ahora ya no podemos seguir por nuestra cuenta, aislados del mundo, sino que debemos adaptarnos a la nueva situación en la que nos encontramos. Tenemos que seguir trabajando como venimos haciendo desde nuestros comienzos, pero ahora con las puertas de la facultad abiertas a nuestro entorno empresarial, a nuestro entorno social, a hacer ver a nuestra universidad que cada vez más el mundo marítimo ofrece una oportunidad de empleo profesional.

Dado que el bien más preciado de su facultad son sus alumnos, ¿Cree que todo este proceso puede afectarles a ellos? ¿Cómo lo viven?

Es cierto que hubo un momento en el que no era fácil para un estudiante matriculado en esta escuela escuchar que quizás al año siguiente tuviera que irse a estudiar a otro sitio para poder continuar con sus estudios. Es una situación compleja desde el punto de vista de la incertidumbre que se genera. Y la incertidumbre es mala para todos, para los estudiantes, para el personal de la administración, de los servicios y el profesorado de la escuela. Hará un año y medio o dos, esta incertidumbre hacia complicado gestionar el día a día, porque no sabíamos realmente si nos iríamos a Vilanova, si sería a otro sitio, si habría período transitorio, si no lo habría. Pero ahora estamos en una temporada de mayor tranquilidad en ese aspecto, ya que a día de hoy, tenemos unas ciertas garantías. Nos vamos a quedar en Barcelona, y si hay una salida de este edificio será de manera definitiva a unos espacios que mejorarán a priori los que aquí tenemos. Aunque sigue existiendo un cierto grado de incertidumbre, este es mucho más pequeño que antes.

Estamos acostumbrados a este tipo de situaciones. Cuando yo estudiaba aquí, en el año 90, habían comentarios de que debido a las olimpiadas del 92, iban a trasladarnos para darle a este edificio otros usos. Y más tarde hubo otra época en la que el rectorado planteaba, y además de manera irrevocable, que nos trasladarían a Vilanova. Algunas veces los rumores eran más próximos a la realidad que en otras, pero creo que es algo que siempre va a estar ahí.

No creo que esta vez se quede en una simple anécdota, pues hay voluntad por parte de la universidad y del Ayuntamiento, o la había por parte del anterior equipo municipal, habrá que ver con esta nueva alcaldía como evoluciona el tema, pero si que es cierto que ésta es una de esas veces en las que la posibilidad de traslado de la facultad no es un rumor infundado. Hay una voluntad manifiestamente pública por parte del rectorado de vender este edificio y trasladarnos al entorno de la bocana Nord del puerto de Barcelona.

En lo referente al nuevo edificio, ¿Tienen alguna noticia nueva acerca de cómo será? ¿Les han dado alguna fecha?

Noticias nuevas no tenemos, la última es que habían negociaciones, en avanzado estado, entre el Ayuntamiento de Barcelona y la UPC para hacer un nuevo edificio en la zona de la bocana nord del Puerto de Barcelona, pero al haber el cambio de gobierno municipal tocará retomarlas o empezarlas de nuevo.

Si por algún motivo se vieran obligados a abandonar el edificio actual antes de que estuviera terminado el nuevo, ¿Cómo reaccionarían ante la perspectiva de tener que impartir los estudios en unas condiciones no idóneas para su eminente facultad? ¿Tomarían algunas medidas en contra de la UPC?

Esto es un compromiso que le pedimos al rector actual cuando estaba en campaña electoral. Y una vez tomó posesión del cargo se comprometió a que si teníamos que salir del edificio sería de una manera definitiva al emplazamiento final, sin paréntesis de por medio. Ese compromiso lo ha manifestado públicamente y tengo plena confianza de que así se hará.

 

LOS GRADOS DE NÁUTICA Y DE LOGÍSTICA Y NEGOCIOS MARÍTIMOS HAN DE COLABORAR

 

¿Qué opina sobre el nuevo grado que está impartiendo la UPF en el Tecnocampus denominado Logística y Negocios Marítimos? ¿Cree que es una carrera que hacía falta en el sector? ¿Le parece una amenaza a su institución o más bien una compañera?

Tecnocampus, el centro adscrito a la Universitat Pompeu Fabra, planteó una propuesta de plan de estudios a la Generalitat que se aprobó, y el año pasado tuvo su primera promoción. Creo que con Montserrat Vilalta, directora del Tecnocampus, tenemos una relación bastante cercana, cordial y hemos hablado varias veces sobre nuestro entorno común, sobre los estudios, y que esta titulación no se ofrece en ninguna otra universidad como tal, logística y negocio marítimo.

También es cierto que nosotros en su día, planteamos a nuestra universidad la posibilidad de tener un grado especializado en transporte y logística, pero como la situación económica es la que es, y los recursos son los que son, pues al final lo que hicimos fue una mención dentro del grado de náutica y transporte marítimo especializado en negocio y logística portuaria. Pero nuestra voluntad era ofrecer un grado que tuviera materias compartidas con los que ya ofrecemos, pero con asignaturas especificas que lo formaran como un grado concreto.

En el Tecnocampus están haciendo el trabajo que toca, pues cubrieron las plazas ofertadas en la primera promoción, y si el plan de estudios lo ha aprobado la Generalitat, quiere decir que cumple con los estándares de calidad necesarios para una titulación universitaria. En mi opinión, eso ya es una garantía de calidad. Dentro de unos años habrá que ver cual es su evolución, cuando haya ya una serie de promociones que estén en el mercado y podamos valorar el resultado.

No pienso que tenga que haber una competencia entre nuestros estudios y los del Tecnocampus, más bien deberían de ser estudios con un punto de encuentro entre ellos, ya que pueden tener la oportunidad de trabajar conjuntamente. Ambos ponemos en el mercado profesionales que dan respuesta a diferentes necesidades de la demanda en este entorno profesional que compartimos.

¿Qué le parecería una colaboración con ellos?

Me parecería bien, estamos abiertos a colaboraciones de todo tipo; colaboraciones más puntuales, más estrechas o más permanentes. Es cuestión de trabajarlo, no hay ningún inconveniente ni por nuestra parte, ni creo que por parte de Tecnocampus, estoy convencido de ello.

Es más, hay grandes profesionales marítimos, formados en esta escuela o vinculados a la UPC, que dan clase en el Tecnocampus de Mataró. Son los casos, por ejemplo, de Juan Zamora, Agustín Montori y Jaime Rodrigo.

¿Cree que algún alumno que quisiera hacer náutica pudiera decantarse por este?

Vamos a ver, creo que una de las principales ventajas que ofrece nuestro grado en náutica y transporte marítimo es que tiene una salida profesional única y exclusiva de este grado, que es ser piloto de la marina mercante, pero que además te permite trabajar en tierra en el negocio marítimo portuario. Eso es una ventaja que nosotros ofrecemos y que el grado en logística y negocio marítimo, aunque forma a profesionales en el ámbito del negocio marítimo, no ofrece las atribuciones especificas de piloto de la marina mercante. Si yo fuera un posible estudiante me decantaría por el grado en náutica por ese hecho; si quiero puedo estar navegando y sino pues puedo decidir trabajar en tierra en este entorno marítimo portuario.

En el grado de logística y negocios marítimos los estudiantes están los cuatro años estudiando acerca de ese sector del negocio marítimo única y exclusivamente. ¿Cree usted que pueden salir más preparados que los graduados en náutica?

Creo que el tema de si un estudiante está más preparado si estudia en un sitio u otro es una cuestión que depende mucho de cada estudiante. Si los planes de estudio están aprobados por la Generalitat, es de suponer que tienen la calidad necesaria para dar respuesta a la hipótesis de su diseño inicial, con lo que al final no creo que sea una cuestión de si se ha estudiado en una u otra universidad. Además, cada uno debe tener su propio terreno, aunque en ese ámbito de la logística, el negocio marítimo y este entorno marítimo portuario del que hablamos, no hay una única titulación que determine el acceso a su mercado laboral. No hay una única escuela de ingenieros industriales en Catalunya, y al final todas ellas acaban poniendo titulados en el mercado. Las empresas no deciden contratar a un titulado u otro en función de la escuela de la que viene, sino que eligen al graduado que da una mejor respuesta a lo que esa empresa necesita. Por eso yo entiendo que no tiene que ser una cuestión de competencia o rivalidad entre centros, sino más bien al contrario. Hay áreas donde podemos trabajar de manera conjunta y común, y eso es lo que deberíamos hacer.

 

 

 

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