Volver al listado de noticias

SALVAMENTO MARÍTIMO DESMESURADO

  • Salvamento Marítimo
  • Administración marítima

JUAN ZAMORA 02/04/2013

Blog: "El barógrafo"

Preguntado un político sobre uno de los disparatados aeropuertos construidos en España en los últimos años respondió que “teníamos el dinero y todos los informes eran favorables”. El político, persona competente, lejos de la mendacidad de Carlos Fabra, hacedor del grotesco “aeropuerto peatonal” de Castellón, mentía con el cinismo que distingue a la variedad ibérica de la especie.

El dinero era prestado, o sea no lo tenían, lo estamos pagando ahora con toneladas de sufrimiento social, y los informes no pasaban de hojas sueltas en que los interesados, constructores, alcaldes, cámaras de comercio y asociaciones patronales, confirmaban su apoyo al proyecto, naturalmente pro domo sua. Informes serios y rigurosos que avalaran la necesidad, o al menos la conveniencia del aeropuerto, y que estudiaran su rentabilidad futura, no hubo ninguno. Hay unos 30 aeropuertos inútiles en España, más del cincuenta por ciento del total, un lastre insoportable para el tesoro público.

Desde hace años, desde antes de que nos enteráramos de que el país está en bancarrota, vengo alertando de que el salvamento marítimo español sufre una severa hipertrofia. Los políticos de turno, asustados por la repercusión pública de los graves accidentes de petroleros acaecidos en el litoral de Galicia, aprobaban y firmaban el despilfarro con la esperanza de evitar nuevos siniestros. Despreciando que el análisis de los accidentes concluía que la causa del siniestro no había sido la falta de remolcadores  ni de helicópteros ni de torres de salvamento, los ministros del ramo (Borrell, Arias Salgado, Cascos, Magdalena Alvarez, Pepiño Blanco) y sus jefes de gobierno (González, Aznar, Zapatero), azuzados a conveniencia de los interesados en la inversión, asignaban recursos desmesurados, disparatados en muchos casos, a la compra de barcos, de aeronaves y a la dotación de centros de coordinación de salvamento. Sin contar los contratos externos que ni siquiera tapándose la nariz era posible no percibir el cheiro a podrido. Todo ello a todas luces innecesario. Duele pensar que tenemos un salvamento marítimo con muchos más medios –que no mejor- que Alemania, que Francia, que Gran Bretaña, mientras se recortan los presupuestos dedicados a la sanidad, a la enseñanza, a la justicia y a la mayoría de los servicios sociales.

Que la desmesura del salvamento marítimo no es el único gasto absurdo del país no necesita mayor comentario. Pero es el que nos toca. Digámoslo claro: no podemos soportar el enorme presupuesto de un salvamento marítimo sobredimensionado.

Buscador

Introduzca los términos de búsqueda