Volver al listado de noticias

SALÓN NÁUTICO DE GÉNOVA: UN MODELO A SEGUIR

  • Náutica de recreo
  • Educación marítima y náutica
  • Puertos
  • Entorno marítimo

DANIEL MOLERO 10/10/2013

Blog: "Viento de Tramontana"

En poco menos de tres semanas de diferencia se han celebrado varios acontecimientos internacionales claves para el sector náutico: se trata de los salones de Barcelona, Mónaco y Génova. Dejando el del Principado monegasco a un lado (su perfil sugiere la presencia de un público de alto poder adquisitivo) cabe señalar las grandes diferencias entre el italiano y el español... y las deficiencias de este segundo en relación al primero.

La primera diferencia es conceptual y, ante este hecho, poco se puede hacer: mientras Génova está considerada una ciudad portuaria, como lo pueda ser Marsella, en Francia; Rotterdam, en Holanda; Hamburgo, en Alemania; o incluso Tarragona, en España; Barcelona es una ciudad con puerto. A muchos les puede parecer un simple juego de palabras. No obstante, quienes conocen el mar, saben de lo que hablo y saben que, en la capital catalana, pese a contar con una poderosa infraestructura portuaria, el ciudadano de a pié continúa viviendo de espaldas a él por puro desconocimiento. Falta promoción.

Llevado al sector náutico esta diferencia se amplifica. A la -sin duda- buena idea de hacer coincidir el salón náutico con las fiestas patronales de la ciudad, se le debería añadir un factor de concienciación y de promoción durante el todo el año, no únicamente desde diez días antes de su inicio.

Quizá la potente Fira de Barcelona se debería poner las pilas al respecto. Quizá el presidente del evento, Luis Conde, debería dejar de lado su faceta de economista y utilizar sus poderosas redes como headhunter para ofrecer una mejor visualización del acontecimiento y volver a crear una imagen de marca equilibrada... y con la presencia de todos: desde ANEN hasta Fadin.

Si no sabe (o no quiere) potenciar la industria náutica de la mano de las dos entidades españolas más representativas en este sector debería dejar su cargo, y que Fira de Barcelona se lo entregara a una persona con un perfil de diálogo más amplio y, sobre todo, mayor consenso. No es lógico -ni creíble- que Conde no tuviera ni un momento libre, durante los cinco días que duró el evento, para realizar una visita institucional al nuevo presidente de la Federación de Empresarios Asociados de Industrias, Comercio y Servicios Náutico-Marítimos.

Los datos comparativos de 2013 entre Génova y Barcelona son muy claros al respecto: mientras en la ciudad italiana pasaron por la muestra 114.870 visitantes, por la Ciudad Condal lo hicieron poco más de 53.000. Esta cifra -quizá- llevará a algunos a hablar de la crisis: pero no se engañen. La desaceleración económica ha afectado a ambos países. Así que el motivo debe buscarse en otros frentes. Tan sólo hace cinco años el salón español triplicaba esas cifras. Casi los mismos desde que Luis Conde está al frente.

Más datos: Génova aportó al sector 750 expositores, 180.000 metros cuadrados de espacio de exposición, cerca de un millar de barcos y un centenar de nuevos productos en exhibición. Por su parte, Barcelona contó con la participación de 236 expositores, que mostraron más de 650 naves, en los cerca de 52.000 metros cuadrados de superficie que ocupaba en el Port Vell. Las diferencias, como ven, son odiosas.

Lo cierto es que la tipología de las titulaciones náuticas, la fiscalidad española o el mal momento de algunos astilleros o fabricantes de componentes tampoco ha ayudado demasiado al sector. Pero, aunque importantes, sólo son excusas. El próximo año, con las nuevas medidas fiscales (ayer pasaron su tramitación en el Senado antes de su aprobación definitiva) y cuando en seis u ocho meses se tramiten las nuevas licencias, España tendrá unas condiciones similares a las italianas. No obstante tengo serias dudas de que se recuperen 100.000 visitantes en la edición de 2014.

Sería hora de que, como entidad organizadora, la Fira modernizara un poco el salón y lo acoplara a las nuevas necesidades y tendencias sociales, de donde actualmente están desconectados. El interés por el sector náutico, las ventas y el negocio, sobre todo en una ciudad turística como Barcelona, viene también de la mano de los asistentes internacionales. Mientras en Génova había una cobertura mediática importante y con un impacto positivo para toda la ciudad -20 transmisiones en vivo, 74 de televisión y programas de radio, 1.380 periodistas acreditados de 26 países- en Barcelona la presencia de medios de comunicación (tanto nacionales como internacionales) brillaba -lamentablemente- por su ausencia. Sin duda este es un aspecto a mejorar.

Para lograr seducir a la prensa (y no sólo aquélla que vive con el único propósito de vender sus revistas) y de los visitantes es necesario crear focos de interés. En Génova se celebraron, durante los cinco días de su salón, más de 550 reuniones reservadas a los profesionales de 14 países y más de 1.200 pruebas en el mar. Además, tuvieron lugar la firma de hasta tres memorandos de entendimiento para la promoción de la navegación y la protección del medio ambiente, y diez conferencias de prensa en el área de exposiciones. También hubieron premios, actos de promoción de la cultura náutica, actividades en connivencia con la ciudad, etcétera. Este tipo de actos, en Barcelona, fueron claramente insuficientes.

De lo bueno se tiene que aprender. Sin ir más lejos, en España Ifema ha calcado los salones más exitosos que se han realizado en Barcelona y los ha ido llevando a Madrid acumulando más éxitos que fracasos. ¿Por qué la Fira no podría hacer lo mismo, en este caso, con Génova? Deseo que no sea una cuestión de orgullo porque, de ser así, todos saben que el orgullo no genera ni beneficios ni expectativas.

Otro aspecto a mejorar, que ya no depende de la organización, debería pasar por un acuerdo entre Fadin y ANEN. En este sentido cabe esperar que los presidentes y secretarios generales de ambas entidades hagan los deberes y lleguen a entenderse. La amistad y los objetivos comunes que les unen debe dar pie a un diálogo que acerque posiciones en favor del Salón Náutico de Barcelona y del sector en general.

Aquí también debe ser importante el papel que juegue el Clúster Náutico de Barcelona, los gobiernos municipal, autonómico y central y la propia Autoridad Portuaria.

Con un Salón Náutico bien montado (se debería empezar a trabajar desde ahora), un Salón Internacional de la Logística (SIL) más enfocado hacia el transporte marítimo, y la celebración en 2014 de la SeatradeMed, la principal feria del sector de los cruceros en Europa; entre otros eventos menores, Barcelona debe convertirse, durante el próximo año, en el principal foro marítimo internacional. El reto es grande, pero los beneficios pueden ser extraordinarios.

Buscador

Introduzca los términos de búsqueda