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ROGER MARCET, 20 AÑOS DE HISTORIA DEL MUSEO MARÍTIMO DE BARCELONA

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NAUCHERglobal, Juan Zamora 14/04/2018

La principal institución cultural marítima de Barcelona, el Museo Marítimo, ha estado dirigida durante los últimos veinte años por Roger Marcet, un apasionado de la gestión pública y del trabajo en equipo que habla con emoción y conocimiento de la historia de barcos y marinos. Roger Marcet se jubila el próximo 15 de julio. “Me voy contento del trabajo que he realizado durante estos veinte años y satisfecho de los hitos que hemos conseguido. Por supuesto, la terminación de las obras de remodelación del edificio y la modernización museográfica, pero de lo que más orgulloso estoy es de haber conseguido aunar a un equipo humano que siente el museo como algo propio, por lo que vale la pena trabajar”.

La principal institución cultural marítima de Barcelona, el Museo Marítimo, ha estado dirigida durante los últimos veinte años por Roger Marcet, un apasionado de la gestión pública y del trabajo en equipo que habla con emoción y conocimiento de la historia de barcos y marinos. Roger Marcet se jubila el próximo 15 de julio. Me voy contento del trabajo que he realizado durante estos veinte años y satisfecho de los hitos que hemos conseguido. Por supuesto, la terminación de las obras de remodelación del edificio y la modernización museográfica, pero de lo que más orgulloso estoy es de haber conseguido aunar a un equipo humano que siente el museo como algo propio, por lo que vale la pena trabajar.

En estos veinte años el MMB ha contemplado una remodelación de espacios y de estructuras que ha devuelto al magnífico edificio de les Drassanes (las Atarazanas), una pieza maestra del gótico civil, el esplendor que merece. El proyecto museográfico se ha adaptado a las nuevas corrientes. Un museo de patrimonio, como el MMB, no puede limitarse a mostrar un almacén de piezas, objetos o instrumentos más o menos valiosos desde el punto de vista histórico -sostiene Marcet. Hay que mostrar todo eso, pero con un discurso didáctico que haga comprensible su utilidad para la marcha histórica de los habitantes de un determinado territorio. Las piezas u objetos son los instrumentos para explicar la historia, la tecnología y la sociedad.

En el MMB trabajan 92 personas, una buena parte técnicos de muy diversas disciplinas. El MMB es también un archivo histórico, una biblioteca, un proyecto cultural con diferentes vertientes (escolar, modelística, investigación) y un museo a flote compuesto de ocho embarcaciones cuyo buque insignia es el pailebot SANTA EULALIA. Conseguir que todos, técnicos y personal de administración y servicios, trabajen bien coordinados y sintiendo el valor de su trabajo me llena de satisfacción.

Asegura que no tiene un plan preconcebido de jubilación. Nada de política, aunque hace muchos años fue en una lista de Izquierda Unida a las elecciones municipales del pueblo donde reside. Nada de memorias o libros. Simplemente pasear -me dice. Compartir con la mujer experiencias, tiempos y lugares. Ver pasar el tiempo y dar libertad a las emociones.

Roger Marcet no es un hombre de mar. Antes de llegar al MMB ocupaba la plaza de jefe de Patrimonio Cultural de la Diputación provincial de Barcelona. Estudió Arqueología y se licenció en la Universidad Autónoma de Barcelona, hace ya más de cuarenta años. Pero doy fe de su preocupación por saber y estar al día de todo lo que afecta a los sectores marítimos y portuario. Para mi sorpresa, coincidí con él en el Congreso que la Liga Marítima organizó en Santander, en septiembre de 1914. Estaba solo, escuchando con atención todas las ponencias y discursos, incluso el protocolario que pronunció en entonces alcalde de la ciudad y hoy ministro de Fomento, Iñigo de la Serna.

¿Proyectos de futuro? En octubre nos entregarán un proyecto que completará la idea que tenemos sobre lo que el MMB ha de mostrar. La transformación de los buques con la introducción del maquinismo en los barcos, esa historia fascinante de la revolución industrial; los cambios profundos de las relaciones laborales y de la vida a bordo; y la reconversión de los planes de formación de los marinos y el nacimiento de las escuelas de náutica. Desde un punto de vista local, mostraremos el cambio que supuso para la marina catalana la apertura hacia América, cuyas navegaciones exigían barcos diferentes a los que venían utilizando para la navegación por el Mediterráneo. Me explica que ese proyecto incluirá la exhibición del hallazgo denominado “Sorra 10”, una nave de mediados del siglo XIV, bien conservada, que se encontró en las excavaciones que se hicieron para construir el canal olímpico de Castelldefels. Una pieza extraordinaria, añade.

Cuando habla, Roger Marcet inspira esa confianza que nace de quien se expresa con convicción y conocimiento. Y no rehúye ninguna cuestión. Afirma que está en desacuerdo con la obra de destrucción de la memoria histórica de Barcelona que ha supuesto el derribo del monumento al naviero Antonio López, un emprendedor que engrandeció la ciudad y su cultura y que no está probado, ni mucho menos, que se dedicara al tráfico negrero. ¿Relaciones con la Facultad de Náutica? Buenas. No tenemos proyectos comunes, pero podríamos tenerlos sin problemas. ¿Con la Armada? Con todos los comandantes de marina que han pasado por Barcelona hemos tenido unas relaciones fluidas y un buen entendimiento. Para mí ha sido una satisfacción descubrir el gran nivel profesional de la Armada. ¿Con el Museo Naval, de Madrid? Nunca hemos tenido problemas, pero las relaciones no son sencillas cuando hay tantos cambios en la dirección y resulta tan complicado, por simples temas burocráticos de la administración, llegar a acuerdos operativos que han de ser aprobados en el Ministerio · ¿Qué pasa con las piezas que antaño se exhibían? Tenemos cinco espacios de buen tamaño con miles de piezas, útiles, pinturas, herramientas, instrumentos, etc. donde los fondos del MMB están perfectamente catalogados y conservados, a disposición de la dirección y los técnicos del museo para cuando sean necesarios para una determinada exposición o proyecto. ¿La Administración marítima? Lamentable. Todavía añoran la edad de piedra. Una administración añeja, mal burocratizada que ignora la agilidad y el servicio a los ciudadanos.

Hace rato que me acabé el café y Roger Marcet ha dado cuenta de su desayuno. Lo dejamos aquí, pero quedamos citados para visitar la trastienda del museo, los fondos no expuestos al público, los talleres de restauración, las salas donde se diseñan y se montan las exposiciones, en fin, lo que hay detrás del escenario.

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