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RECUPERANDO EL PRESTIGIO PERDIDO

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NAUCHERglobal, Ricardo Enebros 07/01/2017

Tras el desastre del PRESTIGE, a finales de 2002, la España marítima arrastraba por los suelos su maltrecho prestigio. En los foros internacionales, la detención y procesamiento de Apóstolos Mangouras fue considerado un acto indigno más propio de una república bananera, tipo Nigeria, por ejemplo, que de una democracia fundada en el Derecho. En Londres, en París, en Bruselas y no digamos en Atenas, la opinión pública y los expertos juzgaron que el reino de España había tomado al capitán del PRESTIGE como un rehén y un chivo expiatorio de los graves errores cometidos por el Gobierno en la gestión del accidente.

En los últimos años, España ha recuperado una buena parte de su reputación como país marítimo competente y profesional. La solución a los muchos siniestros que se producen cada año en nuestros puertos y costas han merecido el aplauso de la comunidad internacional. Recordemos el impecable salvamento de los buques varados en El Saler, BSLE SUNRISE y CELIA, en octubre de 2012, o la gestión del escorado car carrier MODERN EXPRESS, refugiado en Bilbao en febrero de 2016. Por no mencionar los éxitos en la gestión de los petroleros LADY M y MAX JACOB, el granelero CAPE BALTIC o el incendio en el ferry SORRENTO. Todos ellos pudieron acabar en tragedia, pero acabaron a salvo, sin daños a las personas y sin apenas pérdidas materiales. En su comparecencia en la Asamblea de la Organización Marítima Internacional (IMO/OMI), octubre de 2015, el director general de Marina Mercante pudo constatar la evidencia de este avance.

En este inicio de 2017 hemos asistido a otro ejemplo de claro y sencillo buen hacer profesional. El BBC MONT BLANC, un carguero de 9363 toneladas de peso muerto, abanderado en Antigua y Barbuda, construido en 2011, con 156 metros de eslora y 22 de manga, que se dirigía a Brasil cargado con sustancias radioactivas, tuvo una avería en la máquina principal cuando se hallaba al sur de Gran Canaria. Solicitó ayuda a las autoridades marítimas españolas, que no pudieron en esta ocasión ofrecerle un puerto para atracar pues las condiciones que los técnicos españoles en energía nuclear (el Consejo de Seguridad Nuclear, CSN) impusieron al buque eran de imposible cumplimiento. De modo que las autoridades marítimas aconsejaron reparar la avería en la mar, llevando al buque los mecánicos y repuestos necesarios.

La operación se realizó de forma impecable, sin aspavientos ni alarmismos inútiles. Hoy el BBC MONT BLANC se encuentra navegando con normalidad hacia su puerto de destino. Seguimos recuperando el prestigio que tiramos por la borda cuando tratamos al capitán Mangouras, un excelente profesional que salvó del naufragio el petrolero a su mando, como a un delincuente.

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