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RAFAEL RODRIGUEZ VALERO SERÁ EL PRÓXIMO PRESIDENTE DE LA AUTORIDAD PORTUARIA DE CEUTA

  • EDITORIAL

NAUCHERglobal 12/05/2018

Rafael Rodriguez Valero, actual director general de Marina Mercante será el próximo presidente de la Autoridad Portuaria de Ceuta. La complicada situación del puerto de Ceuta ha propiciado que el presidente de la comunidad autónoma, competente para el nombramiento de presidente de la Autoridad Portuaria, haya pensado en una persona con experiencia, conocimientos y autoridad para resolver los problemas. El actual director general de Marina Mercante será cesado en el próximo Consejo de Ministros, que está previsto celebrar el viernes 18 de mayo.

La confirmación de la noticia, de la que desde el pasado jueves se viene hablando en los medios marítimos y portuarios, abre la incógnita del sucesor de Rodriguez Valero como autoridad marítima española. Los excelentes resultados, en términos de seguridad marítima y prevención de la contaminación marina desde los buques, de la gestión de Rafael Rodríguez Valero, jefe de máquinas de la marina mercante con una amplia experiencia profesional en tareas de inspección y reconocimiento de buques, permite pensar que su sustituto al frente de la DGMM será también un profesional de la marina mercante, de puente o de máquinas, del partido en el Gobierno o independiente, más joven o de mayor edad, andaluz, gallego, catalán o cántabro, pero marino con experiencia. Cualquier otra decisión constituiría un serio retroceso y un grave riesgo para la seguridad de nuestras costas y de nuestros mares. La DGMM tiene un escaso peso político y una carga técnica que probablemente sobrepasa el 75 por ciento de su actividad, y por tanto la elección de su responsable ha de seguir criterios técnicos y en muy escasa medida, políticos. Así lo entendió Ana Pastor cuando fue nombrada ministra de Fomento en el primer gobierno del señor Rajoy Brey y acertó ganándose en este punto el agradecimiento del sector marítimo portuario.

España ha pagado muy caro los errores en la gestión de los siniestros marítimos y no debería caer en el error de colocar como autoridad marítima del país a un experto comercial o económico, un abogado, un ingeniero u otro perfil ignorante de las complejidades de la navegación y de la seguridad marítima. Desde luego, confiamos que el ministro de la Serna no caiga en las prácticas indecentes de otros tiempos, de Pepiño Blanco por ejemplo, y nombre a una amigota, o amigote, cuyo único mérito para ocupar el puesto sea precisamente ese, la cercanía o la amistad con quien ha de nombrarlo. Piénselo bien, ministro. Y suerte.

De Rafael Rodriguez Valero hablaremos en los próximos días. Bástenos hoy con aplaudir y agradecerle su éxito al frente de la DGMM, la autoridad y la competencia demostrada para gestionar los numerosos casos que pudieron haber causado un desastre medioambiental y que fueron resueltos por la DGMM con admirable eficiencia, y su esfuerzo por prestigiar el sector marítimo frente a quienes, con una visión interesada y errónea, pretenden hacernos creer que lo importante es el hormigón de los puertos o el hundimiento, vía garrote, de los servicios portuarios.

 

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