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QUIEREN SUPRIMIR LA HISTORIA MARÍTIMA DE BARCELONA

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NAUCHERglobal, Juan Zamora 25/02/2016

Publicábamos en NAUCHERglobal el pasado 15 de febrero un artículo sobre la decisión del Ayuntamiento de Barcelona de suprimir el nombre de Antonio López y López, fundador de la Compañía Trasatlántica Española, del nomenclátor de la ciudad (“El callejero de Barcelona y la memoria histórica”). Hoy, el diario El Pais publica un extraordinario artículo de la profesora Anna Caballé que denuncia que el Ayuntamiento dirigido por el grupo Colau va a la caza del naviero “sin pruebas, sólo con el resentimiento ideológico, clasista y sectario”.

Como contrapunto del documentado artículo de Anna Caballé, El País recoge unas declaraciones del comisionado de la memoria de Barcelona, Ricard Vinyes, insistiendo en que “desde la perspectiva actual”, el naviero López y López, a quien acusa en falso de ser un traficante de esclavos, no tuvo una conducta ejemplar.

El fundador de Trasatlántica y de un buen número de empresas industriales y de servicios, transportó esclavos en sus buques entre puertos de la isla de Cuba y entre éstos y los Estados Unidos, pero nunca “traficó” con esclavos cazados en África y conducidos a América. No es difícil distinguir entre tráfico negrero y transporte; y fácil es comprender que la existencia legal de la esclavitud hacía imprescindible la existencia de servicios de transporte de esas personas, bien por tierra, bien por mar.

Explica Anna Caballé que Antonio López y su amigo Juan Guell eran personas que supieron generar riqueza y cultura (pensemos en Gaudí, en Balmes, en Verdaguer), personas “que sólo aquí, en un país tan miserable con su gente, se es capaz de menospreciar”. Denuncia también Caballé la “ignorancia absoluta” de los eruditos domésticos ante los empresarios y emprendedores que fueron de verdad progresistas y europeos.

Lo más sorprendente de la caza de brujas iniciada por el comisionado Vinyes y el Ayuntamiento que dirige la señora Colau reside, sin embargo, en las absurdas razones que esgrimen. Afirma Ricard Vinyes que los personajes que figuren en el nomenclator de Barcelona “han de casar hoy con el consenso sobre ejemplaridad”. Parece querer decir el comisario, o comisionado, que hemos de expulsar del callejero a cuantos personajes, con ojos de hoy, no hayan tenido una conducta ejemplar. Insisto, con ojos de hoy. De modo que por absurdo que parezca dentro de poco, si el ayuntamiento se aplica en la línea marcada por Vinyes -que a lo mejor no; la señora Colau se ha abonado con un desparpajo que tiene a todo el mundo en estado de asombro permanente a la política de donde dije digo, digo Diego- en poco tiempo los únicos nombres personales del callejero serán los de Ghandi, Mandela y Vázquez Montalbán. Los demás, con ojos de hoy, no tuvieron una conducta ejemplar.

¿Son conscientes en el consistorio de Barcelona la barbaridad que propugna el comisionado Vinyes? ¿Han valorado con un mínimo rigor lo que significa revisar la historia desde una perspectiva sectaria? ¿Tanto miedo tienen los viejos activistas, hoy en el poder municipal, a la historia del país? ¿Les sonroja que se sepa que Gaudí fue un genio que López y Güell hicieron posible? ¿No quieren recordar que los clérigos Jaime Balmes y Jacinto Verdaguer estuvieron al servicio del naviero López y que gracias a su mecenazgo pudieron dedicarse a escribir? ¿O simplemente utilizan la memoria para que los ciudadanos olviden su incapacidad para enfrentarse a los problemas de la ciudad?

 

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