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¿QUÉ PREGUNTARIAS A UN TRIPULANTE PARA CONOCER SU PREOCUPACIÓN POR LA SEGURIDAD?

  • Seguridad marítima

NAUCHERglobal, Juan Zamora 08/06/2013

En el foro Maritime Investigation Accident, en Linkedin, gestionado por Bob Couttie, creador y administrador de una plataforma on line sobre accidentes marítimos (Maritime Accident Casebook), uno de sus 5412 miembros, Chrysanthos Chrysanthou, técnico de gestión de cruceros, propuso a debate la siguiente cuestión: What questions would you ask your crew onboard for assessing safety culture and to reveal safety concerns? Como nota aclaratoria, añadia Chrysanthos que la seguridad a bordo no se limitaba a los ejercicios o simulacros, había que considerar también las prácticas laborales seguras, el cumplimiento de la agenda de mantenimiento, consciencia del deber, correcta valoración de riesgos, etc.

Las respuestas del foro no se hicieron esperar. Tony Lind preguntaría a sus tripulantes si conocían el nombre de los compañeros de los otros departamentos a bordo, ligando la preocupación por la seguridad al conocimiento empático de cuantos conviven a bordo; y añadió que también les pediría que le explicasen, en sus propias palabras, la finalidad de las listas de revisión (checklist) y que lección habían obtenido del último ejercicio o simulacro realizado. En el mismo sentido se pronunciaba Tim Crowch: “Yo les haría una pregunta muy simple, ¿cómo definirías la seguridad?”  

Christopher Connor plantearía las siguientes cuestiones: ¿Qué harías si vieras a bordo una actitud o una situación insegura? Y en último término, reunidos en grupo les preguntaría sobre quién es responsable de la seguridad a bordo. “Dudaría de quien no levantara la mano inmediatamente”.

Chris Young les preguntaría si se sentirían tranquilos y cómodos presentando ante los oficiales a bordo o ante los directivos de la naviera un problema de seguridad o un incidente que ellos conocieran. Cualquier respuesta negativa indicaría que tenemos a bordo un serio problema. En la misma línea, Charles Spence, proponía acabar con los códigos de silencio que a menudo reinan en los buques e implantar un sistema de comunicaciones abiertas. Si no conseguimos un clima de dialogo leal en el organismo buque, la seguridad a bordo se resiente profundamente. Spence terminaba su intervención recomendando la máxima al respecto de Henry Ford: “No busques la falta, busca el remedio; nadie puede quejarse”.

Para algunos foreros, la cuestión a debate no tendría mucho sentido. Opinan que más que preguntar habría que observar o /y debatir en grupo casos concretos. Cusrow Minocher-Homji no haría pregunta alguna. Reuniría a la tripulación y les diría: “Ladies and gentlemen mi preocupación por su seguridad y la preocupación de sus familias es verles llegar a sus casas sanos y salvos y no en un traje de madera”. Esto, concluye Cusrow, resulta un potente motivador si los oyentes entienden que la seguridad ha de ser una preocupación prioritaria y solidaria a bordo de un buque.

Alan Carney abría al debate una nueva senda. ¿Qué podemos hacer hacer para mejorar la seguridad?, se preguntaba. Pues muy sencillo: A bonus for no accidents. James Crawford respaldaba y ampliaba la escueta intervención de Carney. El dinero manda (money talks), decía Crawford, y mostraba su propia experiencia de conseguir un buque y una tripulación plenamente involucrada en la seguridad a bordo, no obstante la mezcla de nacionalidades, culturas y valores, por el simple método de recompensar a la tripulación por cada inspección de Port State Control (Memorandum de Paris, Tokyo, Coast Guard…), superada con éxito. Este sistema de bonus a la dotación le resultaba a la naviera mucho más beneficioso que hacer frente a las consecuencias de una larga lista de deficiencias detectadas por la inspección.

Invito a los lectores, muchos de ellos con experiencia en la gestión de la seguridad a bordo, que expongan su opinión desde el foro abierto al final de este artículo. 

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