Volver al listado de noticias

PRESTIGE, IN MEMORIAM

  • Seguridad marítima
  • Medio Ambiente Marino
  • Salvamento Marítimo
  • Prestige

JUAN ZAMORA 13/11/2017

Blog: "El barógrafo"

Quince años ya desde la tarde aciaga en que el petrolero PRESTIGE sufrió una vía de agua cuando navegaba con rumbo sur por el dispositivo de separación de tráfico de Finisterre. Quince años desde que la desastrosa gestión del siniestro desnudó las vergüenzas de unos políticos infames capitaneados por un dúo quiero pensar que irrepetible. Arsenio Fernández, en la Delegación del Gobierno en Galicia; y Francisco Alvárez Cascos en las nubes del amor mientras seguía mangoneando el Ministerio de Fomento. Un dúo letal.

La memoria y el tiempo, sostienen los entendidos, acaba poniendo a cada uno en su lugar. Siempre recordaremos con afecto -y algunos de nosotros con agradecimiento- la figura de Apostolos Mangouras, capitán del PRESTIGE, que hizo cuanto pudo y le dejaron para salvar el buque y ahorrarnos el desastre medioambiental. Y lo que pudo hacer lo hizo muy bien. Y siempre recordaremos con hastío al caballero repeinado y voz engolada y cansina que abanicaba por televisión, la tarde del día siguiente, 14 de noviembre de 2002, unos papeles que demostrarían que el petrolero se dirigía a Gibraltar, pretendiendo sembrar la confusión y el disparate de que eso, el destino presunto del buque, era la causa del siniestro. Quienes vivimos la vista pública del proceso penal que tuvo lugar en La Coruña entre octubre de 2010 y junio de 2011, recordaremos también la indignidad de su comportamiento -yo dirigía, pero no era responsable de nada, afirmó-; y el cinismo en bruto del ex ministro Alvarez Cascos que vino a concluir que llevar el barco al quinto pino no sólo fue la mejor opción, fue la única posible.

Al actual presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, le endosaron el marrón ante la explosiva necedad de Fernández y la ausencia de Álvarez. Y le dejó huella, tanta que para no volver a vivir aquel calvario tomó en su día la inteligente decisión de colocar un marino capaz y experto al frente de la Dirección General de Marina Mercante. Los buenos profesionales se suelen llevar mal con los malos políticos y las políticas hueras, pero eso es otra historia.

Alegrémonos, llevamos quince años sin desastres marítimos. Una buena noticia

 

Buscador

Introduzca los términos de búsqueda