Volver al listado de noticias

PRESTIGE. HAY QUE LLEGAR A LOS TRIBUNALES DEL REINO UNIDO ANTES DEL ‘BREXIT’

  • Derecho marítimo
  • Administración marítima
  • Prestige
  • Internacional

NAUCHERglobal, Juan Zamora 26/03/2018

El pasado 21 de noviembre publicamos en NAUCHERglobal un artículo que explicaba la situación en que se encontraba el pleito interminable sobre los daños causados por el naufragio del petrolero PRESTIGE. Pocos días antes, los voceros del gobierno habían lanzado a los cuatro vientos la especie de que una nueva resolución judicial de la Audiencia de la Coruña, fechada el 15 de noviembre de 2017, que cuantificaba simplemente la cantidad a pagar por los armadores y los navieros del buque y por el seguro de protección e indemnización, constituía el final del proceso. Todo esto es lo que nos han de pagar. El reino de España había vencido, por fin, a las intrigas de la pérfida Albión. Una vez más, las medias verdades llegaban a la opinión pública en loor de falsedad.

Porque la verdad es que el auto de la Audiencia de La Coruña, una vez ratificado, si fuera el caso, por el Tribunal Supremo, lo que hacía era permitir al estado español intentar su ejecución en el Reino Unido, donde tiene su sede la aseguradora P&I del armador del PRESTIGE, el deep pocket, la cual previendo esta posibilidad obtuvo en su día una sentencia de los tribunales ingleses en la que declaraban la no validez de una hipotética sentencia española contra la aseguradora. Esta se limitará a pagar lo previsto en el Convenio Internacional sobre responsabilidad por daños causados por la contaminación de las aguas del mar por hidrocarburos, algo más de 171 millones de euros.

La demanda española de ejecución de sentencia frente a The London SteamShip Owners Mutual Insurance Asociation ha de seguir los cauces establecidos por el Reglamento europeo 44/2001, relativo a la competencia judicial, el
reconocimiento y la ejecución de resoluciones judiciales en materia civil y mercantil.

La prevista salida del Reino Unido de la Unión Europea haría prácticamente imposible el intento de España de una resolución judicial inglesa favorable a su demanda, que suma bastante más de dos mil millones. O sea, hay prisa por presentarse ante la jurisdicción británica. Hay que contratar deprisa y corriendo un bufete de abogados de Londres con experiencia acreditada en casos de ejecución similares. O sea, un bufete de campanillas y honorarios de gran altura. Y a alguien se le ha ocurrido que sea Sasemar, empresa pública de salvamento y seguridad marítima, quien cargue con esa contratación, tal vez para evitar la repetición de lo que pasó con la aventura americana, cuando el Reino de España pretendió que los tribunales norteamericanos condenaran a pagar a la sociedad de clasificación del PRESTIGE los daños causados por los errores en la gestión del accidente. Ese multimollonario marrón lo pagó la Hacienda Pública. Ahora, la previsible derrota de la demanda en el Reino Unido que la pague Sasemar, así se engañan las cuentas públicas y además los ministros y el presidente Rajoy, o quien le sustituya, no tendrán que dar explicaciones por la aventura, una actividad que no les gusta absolutamente nada. 

El asunto se prevé largo y quizás apasionante. Y caro, muy caro. Porque a la negativa de los tribunales ingleses a satisfacer la petición española, opondrá el reino de Felipe VI un recurso ante el Tribunal de Justicia de la Unión Europea. Más abogados, más informes, más viajes, honorarios más abultados y etcétera.

El animal es el único hombre (o mujer) que tropieza dos veces en la misma piedra. Salimos corneados de Nueva York, habiendo pagado una millonada en honorarios, gastos y demás, cuando el gobierno español, ya con Rodríguez Zapatero al frente, pudo negociar la oferta de ABS de llegar a un acuerdo razonable (y visto ahora muy generoso), pues sabido es que las personas sensatas prefieren un mal acuerdo a un buen pleito. Pero la soberbia de aquel gobierno confundió la bondad con la debilidad y decidieron desdeñar la oferta. ¡A por ellos!, gritaron, que estan acoquinados; además, si fracasamos pagará el tesoro público. Ahora estamos en las mismas. El London P&I Club ya ha manifestado su disposición a llegar a un acuerdo que evite los años y la cuantía millonaria de un proceso sin final satisfactorio. Pero de nuevo la emoción corrosiva de la soberbia amalgamada con la torpeza y la necedad puede llevarnos a otro descalabro. Eso si llegamos, deprisa, deprisa, a los tribunales del Reino Unido antes del Brexit.

 

NOTICIA RELACIONADA

PRESTIGE: 'Algo había que hacer'

Buscador

Introduzca los términos de búsqueda