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MARIANO F. FERNÁNDEZ: ‘EL TRANSPORTE MARÍTIMO ES LA CLAVE DE LA ECONOMÍA GLOBAL’

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NAUCHERglobal, Anna Lozano 12/11/2016

El libro “La mente y el corazón del logista” (Marge Books, Barcelona, 2016) permite al lector conocer a una figura crucial en el transporte internacional, bastante desconocida, sin embargo, por la sociedad en general: el transitario, el agente marítimo a quien los libros definen como el arquitecto del transporte. Sus autores, Mariano F. Fernández y Laura Pujol Giménez, han creado un libro ameno repleto de incontables experiencias, historias y anécdotas que nos muestra el conocimiento y la profunda experiencia que poseen del sector.

Mariano F. Fernández, un apasionado del transporte y la logística internacional, cuenta con un largo y exitoso recorrido, aunque cabe destacar que sus inicios fueron en el campo de la ingeniería. Su interés por el sector del transporte nació al ser contratado por la transitaria multinacional  Fr. Meyer’s Sohn, dónde dirigió la delegación de Cataluña durante más de 25 años, hasta su jubilación en 2007. Además, fue miembro fundador de Ateia-Oltra Barcelona (Asociación de Transitarios Expedidores Internacionales-Organización para la Logística, el Transporte y la Representación Aduanera), que presidió de 2008 al 2013.

PREGUNTA.  ¿Por qué un libro conjunto con Laura Pujol?

RESPUESTA. Fue un reto que me planteó Laura, cuando por su condición de consultora, me pidió que le relatara casos y experiencias personales en el día a día de la actividad de los transitarios. Acepté el desafío. Esta oportunidad me obligaba a poner a trabajar las neuronas. Hablar de la experiencia, aunque sea hacia el lado contrario, hace que no te disperses, cosa que suele ocurrirme. Y, además, explorar y seleccionar el contenido a desarrollar para que el libro llegue a los lectores te mantiene despierto y entusiasmado. Un camino entre dos es más divertido y decidimos además compartirlo con experiencias de mujeres y hombres en activo en todos los campos del transporte y la logística, entendiendo que lo que queríamos mostrar al lector es lo que sucede, los hechos, en lugar de explicar la teoría que pueden encontrar en los libros convencionales. Show, don´t tell. Como dijo Anton Chejov: No me digas que la luna está brillando, muéstrame el destello de luz sobre un vidrio roto.

 

P. ¿Hay algún hecho o momento en el que vio la necesidad de la existencia de un libro como el suyo?

R. Cuando en diciembre de 2013 dejé la presidencia de ATEIA-OLTRA, cerrando con ello el ciclo de mi vida profesional, me asaltaron los interrogantes que son frecuentes en muchas personas en el momento de la jubilación:

¿Qué es lo que no puedo negar?

¿Qué o a quien dejaste atrás?

¿Qué hiciste entonces que ahora no logras entender?

¿Qué lamentas no haber hecho?

Muchos escribieron o escribirán sus memorias, pero yo no me sentía capaz y, de las conversaciones con Laura sobre estos interrogantes, nació la idea del libro. Fue un momento de emoción, porque cuando los sentimientos fluyen, la mente y el corazón están acompasados y eso es algo que vale la pena saber, escribir y compartir con los lectores.

 

P. ¿Cómo seleccionaron las historias, los consejos y las máximas que componen cada una de sus narraciones? ¿Por qué ese formato?

R.  De los protagonistas que accedieron a las entrevistas, recabamos las sensaciones personales tanto de sus éxitos cómo de sus frustraciones y errores a lo largo de sus experiencias vividas desde sus distintas posiciones en las empresas. Seleccionamos transversalmente las que consideramos más significativas para el enfoque coloquial que habíamos planteado dar al libro, contrastando el texto final con los entrevistados. Concluimos en que el reconocimiento, la pedagogía que se desprende de los relatos, la confianza y la complicidad en las relaciones que conforman la parte humana de la cadena logística, configuraban nuestra idea del índice del libro y el formato secuencial desarrollado.

P. Según usted, ¿Cómo se podría mejorar el transporte marítimo y el comercio internacional?

R. El transporte marítimo es la clave de la economía global. Reducir los costes actuales del transporte marítimo, medidos como porcentaje del valor de la carga, es el reto más importante que se debe afrontar a corto y medio plazo. Hacia el horizonte del 2050, se estima que la demanda de transporte marítimo crecerá en un 80%. Habrá 9.000 millones de personas en el mundo y el comercio se verá afectado por el envejecimiento de los países desarrollados, la concentración de la población en áreas urbanas, el incremento de la clase media, el crecimiento de los países emergentes y las inestabilidades políticas y sociales. Las previsiones de futuro son claras, y las soluciones dependen del converger de las ideas que ya se tienen en cuanto a nuevas tecnologías, ya sea en software, automatización aplicada a los aspectos de los negocios, a los procedimientos administrativos, la navegación o las operaciones en los puertos. Muchos tienen la voluntad y algunos el dinero, pero al final los intereses económicos son los que prevalecen, con lo que cada uno tiene los suyos y muchas veces no son coincidentes. Este hecho frena la correcta evolución del mundo marítimo.

 

P. ¿Qué opina sobre el caso Hanjin? ¿Y sobre las declaraciones del actual presidente de la Federacion Española de Asociaciones de Transitarios, Enric Ticó?¿Cómo cree que afectará esta situación?

R. Ya han corrido muchos ríos y mares de tinta, desde distintos ángulos y opiniones, del llamado caso Hanjin. Uno de ellos fue causado por las declaraciones de Enric Ticó, presidente de FETEIA-OLTRA, en la entrevista que concedió a NAUCHER. Habló desde su posición cómo transitario contratante por cuenta de exportadores/importadores que confían a estos operadores la gestión logística de sus compra/ventas. Me consta que han sido estos operadores los más activos en la búsqueda de soluciones ante la situación de indefensión jurídica de urgencia, además de ser los que han soportado la mayor presión y quienes están sufriendo consecuencias económicas irrecuperables para garantizar que sus clientes reciban las mercancías que ya han pagado o que tienen pendientes de cobrar. ¿Servirá este lamentable caso como aviso a navegantes?  A buen entendedor… lo barato suele salir caro. 

 

P. ¿Qué consejos daría usted a los organizadores del grado de Logística y Negocio Marítimo del Tecnocampus-UPF, y de otros estudios relacionados con este mundo, para que sus alumnos obtuvieran la mejor formación posible?

R. En la década de los 80, un grupo de socios de ATEIA, impulsamos la formación de los empleados de las empresas asociadas en los temas que en aquel momento considerábamos importantes. No disponíamos, ni existían, docentes especializados en impartir los cursos, así que recurrimos a los voluntarios que se atrevieran a trasladar su experiencia teórica, y sobre todo la práctica de las materias.

A mí me adjudicaron desarrollar el transporte marítimo, y tomé cual biblia del tema el libro "El flete en el transporte marítimo - Contratación y Tarificación" de Santiago Hernández Izal, capitán de la marina mercante, ilustre abogado y profesor, libro del que entre 1980 y 1986 se hicieron 12 ediciones.

No olvidaré el entusiasmo que los alumnos de aquellos cursos ponían en las clases, se divertían analizando las experiencias de cada uno, debatiéndolas y sacando conclusiones entre todos. Recuerdo que el contenedor empezaba a aparecer tímidamente en Barcelona, y también el debate sobre sus posibles usos. No existía internet y el acceso a información actualizada lo obteníamos de FIATA y de las multinacionales del sector que empezaban a instalarse en España. Muchos de aquellos alumnos ocuparon y ocupan hoy puestos directivos en empresas de la comunidad portuaria. Ha llovido mucho desde entonces, y con mucha agua beneficiosa para la formación de quiénes quieren dedicarse a la actividad. Desde mi nostalgia de aquellos años y desde mi convencimiento de que el futuro del comercio internacional y el negocio marítimo requiere de personas altamente formadas, sólo puedo aconsejar a las instituciones que se dedican a esta disciplina que enseñen a sus alumnos los 4 pilares de su desarrollo. Es decir, que les enseñen a: Aprender a conocer; Aprender a crecer; Aprender a aprender; y Aprender a hacer.

 

P. ¿Alguna experiencia que tenía intención de incluir en el libro, pero que por uno u otro motivo al final no incluyó?

R. En un mundo tan convulso como es la logística, no todo es tan bueno ni perfecto. Las malas prácticas suelen proceder de pésimas experiencias, y por eso tratamos de no identificarlas, para que los lectores pasen por los desafíos que les hagan mejores personas y mejores profesionales al final de sus propias experiencias.

 

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