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LUZ BAZ, REPRESENTANTE DE ITF EN GALICIA, ANALIZA LA SITUACIÓN SOCIOLABORAL DEL TRABAJO MARÍTIMO

  • Gente del mar

NAUCHERglobal, Ricardo Enebros 31/03/2013

En la jornada sobre “Los derechos del marino”, organizada en Vigo por la Asociación de Mujeres de Pescadores Rosa dos Ventos, el pasado 15 de marzo, Luz Baz Abella, representante en Galicia de la Federación Internacional de Trabajadores del Transporte (ITF, International Transport Werkers Federation), que agrupa a 5 millones de trabajadores, de 155 países, impartió una luminosa conferencia acerca de los problemas del trabajo marítimo, en la marina mercante y en la pesca (ver documento adjunto).

Luz Baz analizó ante los presentes en la Jornada, empresarios de pesca, alumnos de la Escuela Náutico-pesquera y representantes de partidos e instituciones relacionadas con el sector pesquero, el sistema de banderas de conveniencia (SBC), “una forma de eludir la normativa del país de propiedad de los buques”. Según Luz Baz, el factor principal que explica la proliferación del SBC, eufemísticamente llamado “de Registros abiertos”, es “la reducción de costes y la elusión de controles”. Las banderas de conveniencia ofrecen “ventajas en las tasas de registro y en la burocracia asociada (se puede registrar un buque en menos de 24 horas, e incluso por Internet), merma de los requisitos y estándares de construcción, mantenimiento y seguridad de los buques, factores políticos, transportes ilegales, etc. Y, por supuesto, factores laborales: existe una absoluta libertad para contratar mano de obra barata, de cualquier nacionalidad, sin cobertura legislativa alguna, sin condiciones mínimas, estándares de formación, seguridad social… A esas conveniencias hay que agregar que el control generalmente no se ejerce por las autoridades marítimas del Estado de bandera, bien porque son deficitarias o, simplemente porque carecen de funcionarios para controlar la flota, por lo que se cede el control y la emisión de certificados a las ‘organizaciones reconocidas’, que no son otra cosa que las sociedades de clasificación, meras empresas privadas”.  

Si deficientes resultan las condiciones sociales y laborales en la marina mercante, de pésima habría que calificar la situación del sector pesquero. Luz Baz ilustró su aseveración con dos sencillos ejemplos:

  1. El Convenio sobre el Trabajo Marítimo (2006) aplicable a la marina mercante, equiparado a los tres convenios clave de la OMI (SOLAS, MARPOL y STCW), entrará en vigor el próximo mes de agosto con el respaldo de más del 50 por ciento del GT mundial; por el contrario el Convenio 188 de la OIT, sobre el Trabajo en la Pesca (2007), que pretende regular unas mínimas condiciones de salud y seguridad para 30 millones de trabajadores del sector pesquero, sólo ha conseguido 2 ratificaciones y se teme seriamente por su futuro.
  2. El Convenio SOLAS, que establece las condiciones de seguridad de los buques mercantes, goza de una sólida posición legal y un amplio grado de cumplimiento merced al esfuerzo inspector de los países desarrollados a través del control por el Estado del puerto (Port State Control, PSC); su equivalente en el sector pesquero, el Convenio de Torremolinos, adoptado en 1977, no ha podido entrar en vigor al carecer de las adhesiones necesarias, a pesar de los sucesivos recortes  de derechos y requisitos que ha sufrido el texto inicial.

En la recta final de su intervención, la oficial de puente de la marina mercante y abogada, Luz Baz, repasó el panorama sociolaboral de la pesca en base a su experiencia directa, como representante de ITF. atendiendo a tripulantes extranjeros que son contratados muchas veces sin control y en detrimento de la contratación de tripulantes nacionales. Un panorama caracterizado por: falta de formalidad en la contratación o inexistencia de ella; campañas muy largas y jornadas excesivas; salarios ridículos de entre 200 y 400 dólares USA; repatriación imposible si no han podido finalizar el periodo marcado en el contrato; condiciones de trabajo inseguras y riesgos no asegurados; condiciones de habitabilidad y vida a bordo insuficientes para un mínimo bienestar; escasez o inexistencia de comunicaciones con sus familias; buques y armadores “fantasma”; y diversidad de competencias legislativas y de control.

A todo ello, añade Luz Baz situaciones concretas “de feroz actualidad”: los impagos salariales durante meses; el abandono de tripulaciones; la piratería; la pesca ilegal, y la criminalización de los marinos en caso de accidente. 

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