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LOS REMOLCADORES CREEN QUE SUPEDITARSE A LAS LICENCIAS ADMINISTRATIVAS REBAJA EL MARGEN DE MANIOBRA

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NAUCHERglobal, Daniel Molero 30/07/2014

Ángel Luis Mato, director general de la Asociación Nacional de Remolcadores de España (Anare), cree que la presencia de mayor número de empresas en un puerto no implica que los servicios sean más competentes, ya que "la competitividad es ser ágil, rápido, eficaz, moderno en el proceso de entrada a puerto de un barco". En este sentido, la supeditación a las licencias que concede la Administración, hace que el margen de maniobras de los sectores portuarios sea muy limitado.

Para Mato, la Administración "ayuda muy poco [a la industria de remolque marítimo], y confunde competitividad con competencia", según palabras recogidas por la Real Liga Naval Española.

El tema de las tarifas máximas, establecidas por la Administración, que cada vez se reducen más, supone en palabras del máximo ejecutivo de Anare "una lucha con la propia Administración por su manera de contemplar el negocio". Para Mato, "La Autoridad Portuaria, por Ley, debe prestar el servicio de remolcadores", pero ese servicio se lo cede a un tercero para que lo explote, cobrando por ello una serie de tasas, explica.

El director general de Anare, que participará como ponente en el II Congreso Marítimo Nacional de la Real Liga Naval Española (ver información relacionada) añade que el servicio de remolcadores que se presta en España es de calidad, seguro y carente de conflictos.

Respecto a las características del sector en España, Mato ha señalado que “los remolcadores son un servicio auxiliar de los puertos”, que los barcos usan si lo necesitan, pero que no están obligados a ello, salvo normas de uso de remolcadores en algunos puertos donde operan buques de mercancías peligrosas. Hoy en día, los barcos están dotados de una tecnología que les ofrece una autonomía de maniobra que permite, en un alto porcentaje, el no uso de remolcadores para su entrada a puerto. Y este condicionante limita muchísimo el crecimiento del sector “el remolque es total y absolutamente voluntario”.

El tráfico de contenedores ha descendido enormemente, pero se podría haber compensado por el aumento de, por ejemplo, los barcos de cruceros, que es uno de los sectores que más ha crecido. No obstante, la no obligatoriedad del uso de remolcadores y los avances tecnológicos introducidos en los propios barcos, provocan que el número de remolcadores asignados a cada puerto se restringa a lo establecido en la Ley de Puertos.

A nivel cuantitativo, en palabras de Ángel Luis Mato "porcentualmente, no creo que llegue a una tercera parte el número de barcos que solicita el servicio de remolcadores". El uso obligatorio del remolcador se supedita a condiciones marítimas adversas, a averías mecánicas, a la solicitud expresa del capitán del barco o el práctico del puerto, y/o a las características propias del barco que impliquen condiciones de seguridad extremas (petroleros, buques de mercancías peligrosas, etcétera).

Para el director general, “no hay más empresas remolcadoras, por motivos económicos, por falta de demanda nacional”. Los precios son competitivos, pero las tarifas máximas están limitadas por las autoridades portuarias. La cuantía del coste del servicio de remolque en comparación con el resto de los servicios portuarios es mínima.

En esta línea, la principal diferencia del servicio de remolcadores del resto de los servicios portuarios es que no es obligatorio su uso, en la gran mayoría de los puertos. Si es obligatorio por Ley que la Autoridad Portuaria preste el servicio de remolcadores, pero no es obligatorio su uso. Mato cree que "la palabra clave es seguridad marítima: esto hace que no sea una opción de negocio atractiva para emprendedores, y la mayoría de las empresas existentes que se dedican a los remolques son antiguas, fruto de una tradición familiar". No deja de ser ésta una característica del sector marítimo, como en el caso también de las navieras, algunas ya centenarias.

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