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LOS PRÁCTICOS REAFIRMAN SU PAPEL FUNDAMENTAL EN LA SEGURIDAD DE LOS PUERTOS

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NAUCHERglobal, Juan Zamora 20/05/2015

Durante la pasada Asamblea General de Prácticos, celebrada en Huelva los días 5 a 8 de mayo, el presidente del Colegio Oficial Nacional de Prácticos (CONP), Juan Roig, pronunció un importante discurso en presencia de José Llorca, presidente de Puertos del Estado, invitado especialmente para la ocasión, y de Adolfo Menéndez, exsubsecretario del Ministerio de Fomento con Álvarez Cascos, donde vivió en primera línea el desastre del PRESTIGE.

Aunque Juan Roig advirtió que no quería que sus palabras fueran consideradas como un listado de agravios, lo cierto es que su discurso repasó sin ambages las discrepancias que han presidido estos tres últimos años las relaciones de los prácticos con Puertos del Estado.

En primer lugar, Juan Roig dejó claro el papel de los prácticos: el practicaje es en primera instancia seguridad (…) Asesoramos a los capitanes más allá de lo que muchos piensan o pueden imaginar para que el acceso a puerto de los buques se realice en las condiciones adecuadas de seguridad. Sentado lo cual, Roig se extendió en criticar a quienes sólo ven en el practicaje un servicio comercial que puede ser privatizado sin más, una visión que con matices ha venido sosteniendo Puertos del Estado a pesar de las sentencias del Tribunal de Justicia de la Unión Europea que consideran el practicaje “un servicio público esencial que por sus especiales características no entra en colisión con las normas comunitarias respecto de la libre prestación de servicios”.

La productividad de los 233 prácticos existentes en 60 puertos españoles es la segunda europea, sobrepasando en tres o cuatro veces a los paises de nuestro entorno y las tarifas del servicio están por debajo de la media europea (…) Las tarifas del servicio representan aproximadamente el 3% de la cuenta de escala de un buque, afirmó el presidente del CONP.

Este buen hacer de los prácticos, ignorado por una parte de las comunidades portuarias y del organismo público Puertos del Estado, está amenazado, según Roig, por la política que Puertos del Estado aplica a los Pliegos de Prescripciones Particulares del servicio de practicaje, los cuales de forma incomprensible se empeñan en aumentar las obligaciones del servicio y disminuir las tarifas. Este ataque sostenido al servicio de prácticaje, sin consideración a su papel esencial en la seguridad de los puertos, se concreta, según Juan Roig, en la implantación de clausulas discrecionales que crean desamparo e inseguridad jurídica y en la inclusión de conceptos relativos a la actualización tarifaria que no están vinculados con la prestación del servicio de practicaje.

Para que no quedara duda alguna sobre lo que quería decir, el presidente del CONP explicó dos ejemplos. Por una parte, se obliga a los prácticos a contratar unos carísimos servicios de auditoría, que no aportan ningún valor añadido ni al prestador ni a la Autoridad Portuaria que dispone de distintos sistemas para comprobar todos los aspectos de facturación que desee. Por otra parte, a fin de disminuir los costes teóricos del servicio, Puertos del Estado contabiliza unas raquiticas embarcaciones de prácticos, muy alejadas de la realidad, cuyas condiciones las supera ampliamente un jubilado que tenga una embarcación para disfrutar de la pesca deportiva con buen tiempo.

Juan Roig insistió varias veces a lo largo de su discurso que los prácticos no plantean una mera cuestión económica frente a la inexplicable postura de Puertos del Estado hacia el servicio de prácticaje, sino de seguridad.

Se refirió por último al tema de las exenciones de la obligación legal de utilizar el servicio de los prácticos en buques mayores de 500 GT y mencionó el caso real de un capitán griego que no conocía el puerto, que no hablaba castellano y que no era capaz de entenderse con otros usuarios del puerto como son las embarcaciones de pesca y de recreo y que, además, no era capaz de identificar el muelle que le había sido asignado para el atraque. Sucedió en Santa Cruz de Tenerife y el barco era una gabarra de 5000 toneladas.

Para terminar, Roig invitó al presidente de Puertos del Estado a observar una maniobra desde el propio buque a fin de que pudiera comprobar personalmente la gran especialización que representa el practicaje (que requiere de una potente y costosa formación continua para los prácticos en ejercicio), y la enorme contribución de su trabajo para garantizar la seguridad de personas y bienes en el ámbito portuario.

 

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