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LOS PRÁCTICOS DE BARCELONA GESTIONARON CON ÉXITO LA EMERGENCIA DEL ‘FANTASTIC’

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NAUCHERglobal, Juan Zamora 13/01/2018

El práctico del puerto de Barcelona, Francisco Marina, 14 años de experiencia, le insistía al capitán del FANTASTIC en fondear más adelante, más cerca de la terminal de Ergransa en el muelle del contradique. El capitán, Adelfo Fiorentini, con la flema italiana puesta a prueba, quería utilizar las anclas cuanto antes para detener la arrancada del barco, a la deriva por una caída de planta que lo había dejado inerme en medio del canal, entre el testero del muelle del Contradique y el muelle Adosado. Por suerte, el muelle de Ergransa estaba libre, sin ningún granelero. Pero en la otra banda, el Adosado estaba completamente ocupado por los cruceros que atracan en Barcelona.

El comandante Fiorentini le hizo caso al práctico y dio la orden de fondear el ancla de babor cuando Francisco Marina le dijo “¡Ahora!”. El FANTASTIC detuvo su arrancada y empezó el borneo para encararse al viento. El cálculo del práctico había resultado un acierto, la proa del ferry de Grandi Navi Veloci, 188 metros de eslora y 26,8 de manga, no tocaría el hormigón del muelle del Contradique. Librar la popa de tocar los cruceros atracados en el Adosado era cuestión del remolcador que había acudido para ayudar en la emergencia; si tiraba rápido y con toda la fuerza detendría la caída y no habría daño alguno.

El FANTASTIC es un buque de carga rodada y pasaje, un ropax, de 35222 GT, capaz de transportar 2.033 pasajeros y 760 vehículos, que cubre la línea regular entre Génova, Barcelona y Tánger. Construido en 1996, bandera italiana, clasificado por American Bureau of Shipping (ABS), hasta 2006, y desde entonces por el Registro Italiano Navale (RINA), goza de un excelente historial de inspecciones, propio de una naviera prestigiosa, GNV, spa. Adolece sin embargo de una potencia auxiliar muy justa en casos de emergencia por caída de planta. Y eso fue lo que le sucedió en la maniobra de salida de Barcelona a Génova ayer viernes, día 12 de enero. El buque sufrió un blackout y quedó completamente al pairo, sin energía para mover siquiera el timón, cuanto menos la hélice lateral.    

Antes de quedar bien controlado, la popa del FANTASTIC rozó la aleta de babor del VIKING STAR, un hermoso crucero con bandera noruega que permanecía atracado en el Adosado. Un daño insignificante, un pequeño arañazo. Casi nada. Sin embargo, se puso en marcha la maquinaria mediática y circularon por la red vistosos videos que mostraban dos grandes buques en plena colisión. Y, lógicamente, las autoridades marítimas y portuarias, debidamente informadas por el práctico, sometieron a éste y al capitán Fiorentini a los controles de rigor.

No pasó nada. El práctico tuvo ante la emergencia un comportamiento profesional y acertado. Activó inmediatamente la alerta a los remolcadores y aconsejó al capitán el mejor momento para fondear. Mantuvo la serenidad imprescindible para minimizar las consecuencias del incidente. Un éxito.

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