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LAS MENTIRAS DE LÓPEZ SORS

  • Administración marítima
  • Prestige

NAUCHERglobal, Juan Zamora 06/12/2012

Escribe Chaves Nogales (“La vuelta a Europa en avión”, Libros del Asteroide, 2012), con razón, que “la interpretación de la moral es una simple cuestión de latitud”. Dudo mucho, sin ir más lejos, que diez grados más al norte consintieran el espectáculo del juicio de La Coruña sobre el desastre del PRESTIGE. Buena parte del bochorno que sentimos quienes conocemos el sumario y sabemos de buques y navegación se lo debemos a las mentiras del representante de la Administración y del Gobierno español, el ex director general de la Marina Mercante José Luis López Sors.

Felipe Louzán ha desmenuzado algunas de las caprichosas comparaciones que la desfachatez de López Sors nos ha regalado durante su interrogatorio. Yo les hablaré de las mentiras y fantasías que cascó el personaje durante el soliloquio que armó con la complicidad de su letrada, Consuelo Castro. Sólo de algunas, claro está, pues fueron tantas las falacias que su tratamiento excedería de largo un texto periodístico.

1. López Sors se sacó de la manga, o del magín, que la cantidad de fuel vertida por el PRESTIGE desde que se produjo la avería inicial hasta que, firme el remolque del RIA DE VIGO, es lanzado al temporal, menos de 22 horas, fue de 20.000 toneladas. Todos sabemos que eso es mentira. No coincide, de mucho, con la cantidad más generosa que resulta de los cálculos de la mancha documentada por testigos y fotografías. Y, sobre todo, de haber derramado esa cantidad de carga, las numerosas fotografías del petrolero en la mañana y la tarde del día 13 de noviembre nos presentarían un buque con un enorme francobordo, y lo que vemos en todas ellas es un buque sobrecalado por la inundación de los tanques de lastre de estribor, maniobra acertada del capitán Mangouras para adrizar el buque y evitar su naufragio. La evaluación más rigurosa otorgaría a ese primer derrame, como mucho, alrededor de 2.500 toneladas.

2. Sostiene el ex alto cargo del Gobierno del señor Aznar López que se cumplió con lo previsto en el Plan Nacional de Contingencias (PNC), y que el Organismo Rector ad hoc (OR), que él pretende salido de esa norma, creado a las 5 de la madrugada del día 14, era quien tomaba las decisiones sobre el curso de la emergencia. Pero lo que evidencian todas las declaraciones del sumario y la única acta de ese particular OR, es que las decisiones las tomaba el ex director general de forma directa y privada y que el OR de López Sors, que nada tiene que ver con el que prevé la Orden ministerial, se limitaba a escucharle. El caos de la gestión del siniestro queda en evidencia si recordamos que el ministro de Fomento, en su comparecencia en el Congreso de los Diputados el 10 de diciembre de 2002, afirmó que “a las 16.30 horas del día 13 de noviembre se constituyó en la Delegación del Gobierno en Galicia el Organismo Rector previsto en la Orden comunicada de 23/02/2001 que aprobó el Plan Nacional de Contingencias”, y que posteriormente, el 19 de febrero de 2003, el hoy presidente Rajoy Brey, declaraba en sede parlamentaria que “para coordinar las actuaciones, a las cinco de la madrugada del día 14 de noviembre se constituía una comisión de coordinación”. Por supuesto, miente también López Sors cuando insinúa que se crearon los órganos de gestión y dirección prescritos en el PNC, cuya falaz existencia no aparece en el ingente sumario. La única verdad es que el Plan de Operaciones que exige la ley como elemento clave de la gestión del siniestro se limitó a la piadosa consigna que López Sors le dictó al jefe del Centro Nacional de Coordinación de Salvamento a las dos horas de tener conocimiento del problema y sin saber nada sobre las averías reales del PRESTIGE, “alejarlo y rezar para que se hunda”.

3. Sostiene López Sors, al parecer sin reparar en el oprobio que atrae sobre él, que los informes del estado de la nave que le pasaban por teléfono los pilotos de los helicópteros, los patrones de los remolcadores, el maquinista subinspector de la Capitanía Marítima de La Coruña, Díaz Regueiro, y cuantos mirones pasaban por el lugar del siniestro, todo ello bien filtrado y transmitido por teléfono, de segunda o tercera mano, a un subdirector general que permanecía en Madrid, constituyeron información suficiente para saber los daños que tenía el petrolero, puesto que él, ingeniero naval en tiempos, ya tenía claro que el buque iba a hundirse. En este punto tenemos una muestra de la mezcla de mentiras y fantasía. Díaz Regueiro ha declarado rotundamente que él sólo fue al barco para que se pusiera en marcha la máquina propulsora. Los pilotos de helicóptero y patrones de remolcadores tenían claras sus funciones y se limitaron, y así lo declaran, a echar una ojeada al buque y hacerse una primera impresión, nada técnica por cierto, de lo que pasaba. Para qué seguir. Contradiciéndose cuando afirmó que desde el primer momento él ya tenía claro lo que había que hacer, las mentiras sobre los informes pretenden hacer creer que la apresurada, incompetente, irrazonable y absurda decisión de lanzar al petrolero contra el temporal fue fruto de una evaluación técnica de daños que, en verdad, desgraciadamente, nunca se realizó.

4. Declara López Sors que él desconocía el doble papel del remolcador RÍA DE VIGO, contratado en exclusiva, a un precio generoso, por Sasemar, la empresa pública de salvamento marítimo, y recontratado en la tarde del 13 de noviembre por la sociedad holandesa que eligieron los armadores del PRESTIGE para salvar el buque y su carga. Miente. Es imposible que él desconociera el doble juego del propietario del RIA DE VIGO, a quien llamó por teléfono la misma tarde del día 13 de noviembre para recordarle sus obligaciones para con Sasemar. Y por supuesto, sabe perfectamente que el ministro Álvarez Cascos anunció en el Congreso de los Diputados, el 10 de diciembre, la apertura de un expediente informativo sobre las espesas sombras que arroja la actuación de los remolcadores de la empresa Remolcanosa.

5. López Sors también miente por omisión. Ni una palabra sobre los numerosos mensajes que constan en el sumario, de los días 13 y 14 de noviembre, en los que se ordena a los helicópteros estar listos para llevar a una patrulla de la Guardia Civil a bordo del PRESTIGE, se supone que para detener a los tres tripulantes que habían decidió permanecer a bordo en un último esfuerzo para salvar el buque y evitar la contaminación del mar. Ese episodio prueba que para la autoridad marítima, en manos de un prejuicioso arrogante y mendaz, la emergencia causada por el PRESTIGE no suponía un problema técnico sino un problema de orden público. ¿De dónde sacó López Sors la idea de que había que detener a toda costa a los tripulantes del petrolero? ¿Del simple error de traducción de la palabras del capitán Mangouras? ¿De un profundo prejuicio contra los navegantes o contra los nacionales de Grecia? ¿De dónde, señor López Sors? ¿Fue usted consciente en algún momento que en el accidente del PRESTIGE nos jugábamos un enorme daño ecológico y económico, nada que ver con la superchería que usted organizó contra los tripulantes del PRESTIGE?

6. Las mentiras de López Sors sobre el rumbo 320 que se le marcó al PRESTIGE para alejarse de la costa producen más hilaridad que indignación. Pretender que ese era el único rumbo “al que el PRESTIGE podía moverse”, y que, ¡Oh casualidad!, además era el mejor para enfrentar el temporal, permiten concluir que hemos estado en manos de un mentiroso compulsivo, un zoquete que se tiene merecido el vacío que le hacen el actual Gobierno y el Partido Popular.

Permítanme recordar, para concluir, una pregunta y un aserto ya comentados en NAUCHERglobal. Pregunta: ¿Quién puso a López Sors al frente de la Administración marítima española? Aserto: Del espectáculo de La Coruña no sacaremos ni una gota de agua clara sobre el siniestro del PRESTIGE, pero todos los españoles nos cubriremos de heces, una vez más.

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