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LAS CONDENAS A LA DOTACIÓN SUPERVIVIENTE DEL 'SEWOL', INJUSTAS Y DESMESURADAS

  • Gente del mar
  • Derecho marítimo

JUAN ZAMORA 13/11/2014

Blog: "El barógrafo"

Las condenas impuestas al capitán del ferry SEWOL, Lee Joo-Seok, y a los tripulantes supervivientes del naufragio son notoriamente injustas y desproporcionadas. Treinta y seis años de cárcel al capitán, treinta años al jefe de máquinas, Park Gi-ho, y entre cinco y veinte años a los demás tripulantes se me antojan penas inexplicables desde la razón y desde cualquier concepto de justicia.

La dotación del buque surcoreano no fue responsable del naufragio que causó la muerte de 304 personas. No hubo una maniobra errónea o una acción u omisión de los tripulantes que provocara el hundimiento del SEWOL. La tragedia, en su totalidad hay que imputarla, como hemos venido informando en NAUCHERglobal (ver noticia), a los armadores que ordenaban cargar el buque con el triple de carga de la permitida; a la sociedad de clasificación que certificó las obras que hicieron posible el delito continuado del armador; y a la Administración marítima y portuaria que consintió con su desidia que el buque navegara en condiciones inseguras.

La dotación del SEWOL no fue responsable del mal estado de las balsas salvavidas, inutilizadas, ni de que el buque careciera de botes salvavidas, extremos ambos imputables al naviero que desatendía las peticiones de material de salvamento y a los funcionarios encargados del control de las normas de seguridad vigentes.

La dotación del buque naufragado no fue responsable de que los servicios de salvamento marítimo llegaran mucho mas tarde de lo que hubieran debido; y que una vez al costado del SEWOL se limitaran a ayudar a las personas que saltaban a sus lanchas, sin entrar ellos en el buque para sacar a quienes pudieran haber quedado atrapadas en su interior (ver información).

En definitiva, la dotación del ferry no fue responsable de la tragedia ni de la muerte de 304 personas, entre pasajeros y tripulantes. ¿Y entonces? Da la impresión, como hemos expuesto en NAUCHERglobal (ver noticia), que se ha condenado a los marinos supervivientes por no haber actuado como héroes, por no haberse inmolado y haber cometido el pecado de salvarse. Deberían haber muerto y como no ha sido así les condenamos por negligencia grave a unas penas de prisión monstruosas.

¿Y los verdaderos culpables de la tragedia? Podríamos bromear y escribir que nos alegra la pregunta pues nos permite informarles que, salvo el armador, muerto en extrañas circunstancias, los demás están bien, gracias. Unos han dimitido, otros han perdido el cargo y a otros se les ha caído el negocio, pero están todos bien. Tienen pendientes algunos procesos, pero no están preocupados. Saben que con la condena al capitán y tripulantes la sociedad ha visto satisfechos sus deseos de justicia, de modo que cuando hayan de enfrentarse a los tribunales, la historia estará ya archivada en el olvido. Y les caerán penas menores, casi simbólicas, si es que les cae alguna pena.

La historia se repite. Los marinos habrán ejercido una vez más el papel de chivos expiatorios y víctimas propiciatorias de las culpas y responsabilidades de otros.

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