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LAS AUTORIDADES CEUTÍES SE APUNTAN A LA CAZA DEL PERIODISTA

  • Infraestructuras portuarias
  • Puertos

NAUCHERglobal, Ricardo Enebros 16/03/2015

Ceuta es una pequeña ciudad enclavada en un país hostil, situación que ha permitido unas jerarquías políticas con la autoridad hipertrofiada que ignoran el significado de la democracia, la transparencia y la libertad de información y prensa. Andan nerviosos los gobernantes y gobernadores con la publicación en NAUCHERglobal de unos artículos desagradables e insidiosos y han decidido redoblar la vigilancia para impedir el trabajo de los periodistas.

La Autoridad Portuaria de Ceuta ha blindado la entrada al puerto con policías nacionales y un gran cartel que amenaza con multas de hasta 60.000 euros a quien entre sin autorización. Ya dentro del recinto, la policía portuaria pide la documentación a todo el que se mueve, incluso a los inmigrantes irregulares que hasta ahora se entretenían jugando partidos de fútbol en la explanada de poniente. Perplejos, los inmigrantes que antes deambulaban tranquilamente, con total libertad, entre los operarios que cortan y sustituyen las conducciones de fuel en mal estado, miran al cielo y se preguntan qué está pasando. Nadie sabe la respuesta porque el miedo no tiene explicación y resultaría muy desvergonzado confesar que se trata de impedir la libertad de información.

A todo esto, desde los primeros días de la contaminación, Cepsa sólo mantiene dos tomas operativas de combustible para buques, de diez instaladas, y no da muestra alguna de que esa situación le preocupe lo más mínimo. El core del negocio de Cepsa en Ceuta lo componen las estaciones de servicio al tráfico rodado, sector que dominan de calle, y el suministro de fuel a la central térmica que proporciona energía electrica a la ciudad. Su negligencia en el negocio portuario les está costando muchos quebraderos.

A los consignatarios, esa indiferencia de Cepsa por el negocio portuario les tiene soliviantados. La economía del enclave gira alrededor de la actividad del puerto y la comunidad portuaria no puede entender la pasividad de las autoridades ante la postura de Cepsa. Cualquier día, en cualquier reunión, alguien, fatigado de la espera, pedirá la dimisión del presidente y del director de la Autoridad Portuaria de Ceuta.

Todo por culpa de esos periodistas que nos están robando la información y agitando la ciénaga con sus fotos. Hay que pararlos. Ceuta es una ciudad pequeña, nos conocemos casi todos. Se van a enterar esos periodistas cuando les cojamos y les empapelemos. Ya encontraremos algo de que acusarlos y endilgarles una sanción que les quitarán las ganas de volver por aquí. El puerto es nuestro, a ver si se enteran los de NAUCHER. Por lo pronto, a la prohibición de entrar en puerto hemos añadido la orden de que los camiones que retiran los lodos contaminados no trabajen a la luz del día. Sólo pueden trabajar con nocturnidad. Por si acaso. Además, hemos aprovechado las zanjas para extraer el fuel del vertido y hemos hecho unas arquetas preciosas que nos servirán para el futuro. Por si acaso.

En verdad, esto del periodismo ejercido con dignidad se está poniendo muy difícil. En Ceuta casi imposible.

 

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