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LA TRISTE HISTORIA DEL ‘DRON MARÍTIMO' DEL PUERTO DE CEUTA

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JUAN ZAMORA 18/01/2019

Blog: "El barógrafo"

Hay noticias, historias que revelan en qué consiste el mal gobierno por encima o por debajo de la simple corrupción y el abuso de autoridad. Mal gobierno provocado por la incompetencia de quienes ocupan cargos por la gracia del señor, o la señora, y no por sus méritos, y han de decidir sobre materias que ignoran; mal gobierno propiciado por la incontinencia arrogante y vanidosa de quienes utilizan los organismos y empresas públicas como si fueran sus feudos personales. ¿Recuerdan el aeropuerto del abuelo, en Castellón? Un mero ejemplo, la punta del iceberg. Pues eso.

En el puerto de Ceuta, la dirección, con el visto bueno del entonces presidente Torrado, se supone, encargó la construcción de una embarcación para el control y vigilancia de las aguas portuarias y adyacentes, que había de navegar en automático, sin tripulación. Un proyecto innovador que tal vez sirviera para la gloria personal del contratante.

¿Era necesaria tal embarcación? Evidentemente, no, como se comprueba si observamos los medios al respecto con que cuentan otros puertos españoles, mayores, con más problemas y con recursos y beneficios. Ceuta es un puerto pequeño, deficitario, subvencionado. Y sin embargo se embarcó en solitario en un encargo megalómano e innecesario (Algeciras se desentendió enseguida del proyecto), sin informes previos sobre su utilidad y, sobre todo, sin ninguna información sobre los trámites administrativos imprescindibles para que la embarcación pudiera operar: matriculación y registro marítimo; requisitos de seguridad a bordo y en tierra para navegar en automático; requisitos de tripulación mínima para operar con personal a bordo; etc. Una chapuza imperdonable.

Casi un millón de euros de contrato. Navantia se hizo con el encargo y ha entregado una embarcación de algo más de diez metros de eslora, supuestamente dotada de sensores y medios telemáticos para ser operada desde tierra, sin nadie a bordo. Recientemente, el llamado “dron marítimo” fue llevado a Huelva para pasar determinadas pruebas prácticas. Un cachondeo, las pruebas prácticas, despachadas en una hora sin resultado conocido.

La Dirección General de Marina Mercante (DGMM), competente en todo lo que afecta al abanderamiento de buques y la seguridad de la navegación, desconocía la existencia de ese proyecto y todavía no ha recibido la documentación técnica sobre el proyecto que en su día solicitó. Al tratarse de una embarcación en teoría innovadora, la DGMM, ha redactado unas normas provisionales, una guía con los requisitos mínimos para que la Inspección Marítima pueda proceder en el expediente de registro y matriculación. Requisitos mínimos que, al no haberse previsto en el contrato inicial, supondrán un incremento del precio.

Es probable que el capricho del señor López Ansorena, director del puerto de Ceuta, con la aquiescencia cómplice de Pepe Torrado, ex presidente de la APC, nunca llegue a navegar sin tripulación. Y tampoco se le intuye cometido alguno cuando navegue con tripulación. De modo que estamos ante un despilfarro, un gasto idiota decidido por un puerto deficitario y por tanto subvencionado por los puertos que, mejor gestionados, obtienen beneficios.

Si ustedes se preguntan cómo es posible, es que acaso no hay una autoridad supervisora que controle estos desmanes, la respuesta es que tal autoridad existe, pero como estamos viendo en el proceso de la salida a bolsa de Bankia, parecen dedicadas a la foto, el viaje cómodo y la intriga política subterránea y tontuela. Digamos que hablo de Puertos del Estado en la etapa final de la presidencia de Pepe Llorca. Puertos del Estado existe con la única misión de controlar las cuentas de las autoridades portuarias, pero se les pasó detener el timo del millón de euros del puerto de Ceuta. ¿Por qué? ¿En qué estarían pensando?  

En fin, el derroche del “dron marítimo” del puerto de Ceuta significa sólo una muestra del mal gobierno, de la incompetencia con cargo público y del fallo estrepitoso de los mecanismos y organismos de control.

 

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