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LA TRANSICIÓN EN LA MARINA CIVIL

  • Administración marítima

NAUCHERglobal, Juan Zamora 24/03/2014

El fallecimiento de Adolfo Suárez, primer presidente constitucional tras la dictadura franquista y ejecutor de lo que se conoce como la transición (en minúsculas, por favor), nos ofrece la ocasión de reflexionar sobre la reciente historia del sector marítimo español. Más en concreto, sobre la susodicha transición y el cambio en la marina civil.

Cuando Adolfo Suárez accede por designación real a la presidencia del gobierno, en julio de 1976, sustituyendo a un personaje de infausta memoria, Arias Navarro, la gestión de los asuntos marítimos se lleva desde la Subsecretaría de Marina Mercante (SMM), creada por ley de 19 de febrero de 1942 para hacerse cargo de las competencias en marina civil, hasta ese momento y desde 1938 gestionadas por la Subsecretaría de Marina, un órgano completamente militar. 

Esa SMM, instaurada por el nuevo régimen salido de la guerra civil, reproducía el esquema administrativo puesto en marcha por el gobierno de la Confederación Española de Derechas Autónomas (CEDA), en 1934, con el añadido de que el nombramiento del subsecretario se había de realizar por acuerdo entre los Ministerios de Marina (militar), y de Industria y Comercio, habiendo de recaer forzosamente en un almirante o capitán de navío de la Armada. Aunque esta obligación fue formalmente derogada en 1963 (decreto 1849/1963 de 11 de junio), la SMM continuó en manos de un jefe del Cuerpo General de la Armada hasta 1977.

En la segunda mitad de 1976, cuando Suárez es investido presidente, el subsecretario de marina mercante era el almirante Amador Franco, un hombre de trato correcto, franquista sin remedio, que dimitió en solidaridad con Pita da Veiga, ministro de Marina, cuando Suárez legalizó al Partido Comunista en abril de 1977. La organización periférica, imprescindible en una administración pública de asuntos marítimos, se ubicaba en las comandancias y ayudantías de marina, órganos militares dirigidos, como es obvio, por personal militar. El gobierno de Adolfo Suárez acometió una primera transición, de gran importancia simbólica y de escaso valor práctico, nombrando entonces a un armador civil, aunque con pasado militar, Carlos Barreda, para dirigir la SMM.

Al año siguiente, 1978, el gobierno de Suárez procedió a otro cambio menor: sustituyó el nombre de la SMM por el de Subsecretaría de Pesca y Marina Mercante. Finalmente, por Real Decreto 1897/1980, de 3 de octubre, la SPMM se escindió en dos: por un lado una Subsecretaria de Pesca (más tarde Secretaria General de Pesca Marítima), dependiente del Ministerio de Agricultura; y por otra lado, la Dirección General de Tráfico Marítimo (que cambiaría posteriormente su nombre al actual de Dirección General de Marina Mercante), dentro del Ministerio de Transportes y Comunicaciones. Como primer director general de la nueva DTMM, el gobierno Suárez nombró a un curioso personaje, armador por supuesto, éste sin pasado militar alguno, llamado Vicente Rodríguez Guerra.

Hasta aquí la pequeña transición que pudo acometer y acometió el presidente Adolfo Suárez antes de que sus correligionarios le echaran de malos modos en febrero de 1981. 

La gran transición en el sector de la marina civil tuvo que esperar todavía más de diez años, hasta noviembre de 1992, cuando el ministro Borrell saca adelante la Ley de Puertos del Estado y de la Marina Mercante, una norma que realiza los dos grandes cambios que cierran la negra etapa de la dictadura franquista. Deroga la Ley Penal y Disciplinaria de la Marina Mercante, vigente desde finales de 1955, y pone las bases de una administración marítima civil, la que ahora conocemos, con Capitanías Marítimas en todos los puertos de interés general y en los más importantes de los puertos bajo gestión de las comunidades autónomas.

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