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LA INTERNACIONALIZACIÓN DE LA NÁUTICA ES UN VIAJE DE IDA Y VUELTA

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  • Náutica deportiva
  • Empresas marítimas

NAUCHERglobal, Xavier Fernández de Castro 11/10/2018

Barcelona es un centro neurálgico de la náutica en el Sur de Europa y cuenta con una extensa red de empresas dedicadas al mantenimiento, reparación e innovación de embarcaciones recreativas y deportivas. En los últimos años, muchas compañías han apostado por buscar negocio fuera de la ciudad, pero al mismo tiempo muchas otras han decidido instalarse en Barcelona para aprovechar su localización y su gran experiencia en el sector. En una jornada organizada por Barcelona Clúster Nàutic en el marco del 54º Salón Náutico, varias empresas han explicado su experiencia saliendo fuera o sus impresiones al llegar a la Ciudad Condal.

Una de las que decidió aterrizar en Barcelona es Triton Submarines, una compañía fundada hace 10 años en Florida y que se dedica a construir submarinos de uso recreativo. “Hace una década decían que era una locura y ahora ya se diseñan yates para que puedan albergar estos minisubmarinos”, explica Hector Salvador. “Entrar en el mercado europeo es complicado, pero nuestros clientes están encantados de venir a Barcelona”.

Aunque las razones para apostar por una ciudad son variadas y hay que tenerlas muy en cuenta a la hora de decidir (localización, clima, precios, talento), el caso de Triton Submarines fue de pura necesidad. “Acabamos de presentar el primer submarino certificado para bajar repetidamente a 12 kilómetros y nuestros proveedores de EEUU no eran capaces de proporcionarnos ciertas piezas y recambios, algo que una empresa de Sant Cugat sí nos ofrecía”, por lo que abrir una oficina en la ciudad era imprescindible para el negocio y ahora el 30% de este submarino se fabrica en Barcelona.

El astillero Marina Barcelona 92 ha seguido el proceso inverso. Nació en Barcelona y acaba de adquirir entrar en el mercado francés a través de la adquisición de Composite Works (ahora MB92 La Ciotat), situada en Marsella. El camino entre uno y otro hito ha sido largo y lleno de retos. “No hay que dejar de invertir, sobre todo en personas e instalaciones, y hay que hacer muchos estudios de mercado porque eso nos ha permitido ser un astillero puntero no solo en el Mediterráneo, sino en todo el mundo”, señala Miquel Literas.

La internacionalización también implica buscar clientes fuera para que acaben trabajando en Barcelona. El caso de MB92 es paradigmático porque como empresa “siempre ha necesitado de la colaboración de muchas otras empresas y ha trabajado como un cluster desde el primer momento”. Esta colaboración con compañía especializadas como Caterpillar o MTU ha motivado a muchas de ellas a instalas pequeños centros de trabajo en la ciudad. Otro ejemplo es la confianza depositada por los principales astilleros del Norte de Europa, que han apostado por MB92 como principal centro de mantenimiento y reparación en el Sur del continente.

Con todo, conocer el mercado es un factor que marca la diferencia y permite buscar negocio allí donde sea más favorable. El sector del charter náutico es un claro ejemplo. Para Joan Farell, de Charter & Dreams, el mercado náutico goza de un increíble atractivo y los “barcos de grandes esloras son consumidores de tantos recursos [combustible, suministros, mantenimiento] que los países europeos compiten para captarlos, pero solo el que ofrezca las mejores condiciones se los lleva”.

En este sentido, ha recordado que Cataluña y las Islas Baleares cuentan con unas condiciones climáticas y de viento perfectas para la navegación recreativa, pero ha lamentado que la fiscalidad no sea tan favorable como en Francia o Italia, países que con un atractivo similar o incluso menor consiguen acaparar mucho mercado. “Un barco de 40 metros de eslora puede tener un impacto de 800.000 euros o 1,3 millones de euros en los destinos que visita”, precisa Farell. “Por eso hay tanta competencia y hay que saber dónde buscar el negocio”.

 

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