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LA HUELGA DE REMOLCADORES DE BARCELONA

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NAUCHERglobal, Juan Zamora 15/11/2015

La huelga de los trabajadores del servicio de remolque del puerto de Barcelona, publicada en NAUCHERglobal el pasado 28 de octubre, se inició puntualmente el viernes día 6 de noviembre, con la secuencia de turnos y ciclos prevista por los convocantes, los sindicatos CGT y OTEP. La autoridad portuaria, invocando razones de seguridad, impuso sobre los turnos de huelga previstos la obligación de tener listos dos remolcadores las 24 horas del día. En esas condiciones, la afectación de la huelga a la normal actividad del puerto ha sido escasa.

Los motivos de la huelga, aducidos por los trabajadores, residen en el conflicto sobre los horarios, un viejo problema que ya se vivió en la marina mercante y está larvado en el sector pesquero. Las empresas pretenden introducir un número de horas superior al que ahora realizan los tripulantes alegando que de ese total de horas hay que distinguir las horas de presencia de las horas efectivas de trabajo. Los trabajadores, por su parte, responden que esa distinción no está nada clara habida cuenta del nivel de actividad del puerto de Barcelona y que, por tanto, se les obliga a realizar un monto de horas anuales contrarias a las normas vigentes.

Como saben los lectores de NAUCHERglobal, empresas y trabajadores acordaron hace ya mucho tiempo recurrir a un arbitraje para dirimir sus diferencias. Acordaron el árbitro (un magistrado en situación de emérito con gran prestigio en los ámbitos judiciales), que entregó su dictamen en el plazo convenido. Pero los trabajadores, la CGT sobre todo, insatisfechos con el laudo arbitral, rompieron una de las normas básicas del arbitraje voluntario y consensuado: la aceptación plena y el compromiso de atenerse al resultado.

A partir de ahí, los sindicatos iniciaron las acciones judiciales y administrativas que han considerado pertinentes. Una pérdida de tiempo y recursos.

El conflicto estalla ahora por la decisión de las empresas de aplicar el laudo a la vista de la parálisis de las negociaciones que mantenían para llegar a un acuerdo definitivo. Entienden las empresas que están legitimadas a aplicar el laudo, cuyos términos fueron aceptados por sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña, al menos hasta que se pronuncie el Tribunal Supremo, cuya sentencia puede demorarse años; los trabajadores creen, por contra, que el laudo no puede ser aplicado mientras está pendiente de un recurso jurisdiccional.

El desarrollo de la huelga no ha contemplado hasta ahora ningún atisbo de violencia, si descontamos el intento de presión de los estibadores barceloneses (OEPB), el pasado viernes, en solidaridad con los tripulantes de remolcadores; y la denuncia de un trabajador de UGT sobre presuntas coacciones de los huelguistas. Ese mismo día, las empresas estuvieron reunidas con los dirigentes sindicales de Coordinadora (estibadores) y la FTP (Federación de Trabajadores Portuarios), más dispuestos al diálogo. A la salida, fuentes de los trabajadores señalaron a NAUCHERglobal que las empresas que integran la UTE que realiza el servicio de remolque en el puerto de Barcelona se comprometieron a reunirse una vez más con los trabajadores de CGT (5 miembros en un comité de 8) para ver de hallar una solución al conflicto.

Tres notas finales. La primera, reiterada, es mostrar el estupor que produce el silencio de la empresa, que parece no distinguir bien la prudencia del miedo y la discrecióln del secretismo. La segunda, recoger la impresión de algunos trabajadores con quienes henos podido hablar quejosos de que la ofensiva de la empresa, que ha reorganizado a la baja los servicios de mantenimiento de los remolcadores, les sitúa en una situación laboral angustiosa. La tercera, recogida también de los propios trabajadores, la impresión de que la huelga no acabará bien pues algunos de sus impulsores, en concreto de CGT, el sindicato que se retrata utilizando palabras pretenciosas de grueso calibre (dignidad, legalidad) para apoyar sus pobres argumentos, se vendrán abajo en cualquier momento, por ejemplo en el momento que las empresas les ofrezcan suficiente dinero.

Y una apostilla. Francamente sospechoso y de mal gusto que la CGT, en la carta a abierta al presidente de la Autoridad Portuaria de Barcelona, se descuelgue ahora afirmando que Ante la incomprensión y desconocimiento de tecnócratas, árbitros, peritos y jueces, no hemos podido demorar más el recurrir nosotros mismos a actuar... (documento adjunto en formato pdf). Como escribió Néstor Luján hace muchos años, con motivo de la negativa de la mayoría de los concejales de Barcelona a utilizar el catalán: ¡Por el amor de Dios, dejadles callar!

 

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