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LA FISCALÍA DE LAS PALMAS ARCHIVA LAS DILIGENCIAS ABIERTAS POR EL SINIESTRO DEL 'OLEG NAYDENOV'

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NAUCHERglobal, Juan Zamora 09/10/2015

Tras un extenso y minucioso informe de 33 páginas de letra apretada (adjunto a esta información en formato pdf), la fiscalía provincial de Las Palmas ha decretado el archivo de “las diligencias preprocesales para la investigación de unos hechos, que pudieran ser constitutivos de un delito contra los recursos naturales y medio ambiente del artículo 325 del Código Penal por vertido de hidrocarburo, fuel o similares en alta mar”, hechos derivados del incendio y posterior naufragio del pesquero-factoría ruso OLEG NAYDENOV.

La diligencias abiertas por la fiscalía tenían por objeto determinar la posible imputación penal de quienes intervinieron en la gestión del siniestro entre los días 11 y 14 de abril del presente año. Más en concreto, el informe de la fiscalía centra su escrutinio en la decisión del capitán marítimo de Las Palmas de sacar el buque incendiado del puerto y remolcarlo hacia el sur, donde finalmente se hundió.

Reconoce el fiscal Javier Ródenas, firmante del informe, que para la formación de su juicio exculpatorio ha tenido especial relevancia la declaración en calidad de testigo, obligado a ser veraz, del sargento jefe operativo de bomberos de Las Palmas que intervino en las tareas de extinción del incendio del OLEG NAYDENOV. Esa declaración confirma el peligro de explosión de los gases a presión contenidos en el buque factoría, la generación de una nube tóxica que pudiera haber afectado a la población cercana al puerto y la imposibilidad de acercarse a los focos del incendio por las altas temperaturas del casco y la densidad del humo.

Preguntado el sargento Naranjo Espino sobre la procedencia de extinguir el fuego con agua en vez de con espuma, contesta categórico que quiere descartar totalmente esa idea expandida de que no contaba con espumógeno necesario para hacer frente al fuego, esto es totalmente falso, ya que disponía su propia dotación de más de 1.500 litros de espumógeno, así como que contaba con el total acceso a través de la Autoridad Portuaria de todo el espumógeno que quisiera, dejando patente que, en segundo lugar, el combatir el fuego con la espuma no resultaba eficaz por lo siguiente: debido a las elevadas temperaturas, la gran superficie incendiada a la vez (700 a 1000 metros cuadrados de superficie por cada cubierta, más sala de máquinas y las bodegas donde se guardaba el cartonaje), la dificultad para poder controlar los puntos de entrada y salida tanto de aire como de gases calientes, es decir, las corrientes de convección que se forman en el interior. Así como el alto riesgo de explosión que había en la zona donde habría que maniobrar para trabajar con la espuma. Y desde la experiencia que le da más de treinta y un años de servicio, prevalece la seguridad del personal actuante más que la pérdida de cualquier material.

Reconoce el fiscal que en el momento en que los profesionales de la Capitanía Marítima tomaron la decisión de sacar el buque de puerto se ofrecían solo dos posibilidades:

1. Dejar el buque ardiendo en puerto, poniendo así en peligro la seguridad de las personas; la de las instalaciones portuarias; el litoral de la ciudad; el suministro de agua procedente de la potabilizadora; la seguridad de otros buques en el puerto; la seguridad de los buques fondeados en Rada Sur; etc.

2. El alejamiento del buque del puerto, hasta un lugar donde los posibles daños para otros bienes distintos de la vida humana fueran mínimos, lo que se consiguió en gran medida.

De todo ello, y de la decisión correcta y acertada que adoptaron los técnicos de la Administración Marítima, tuvieron los lectores de NAUCHERglobal amplia y cumplida información. Y nos alegra que en esta ocasión la fiscalía así lo haya reconocido.

Queda sólo por discutir cómo hemos de calificar a los denunciantes, esos abanderados del ecologismo imaginativo, listados por el fiscal al inicio de su informe, que con ignorancia, prejuicios y tal vez malicia activaron la Administración judicial y han obligado a las autoridades marítimas a un esfuerzo probatorio (informes y más informes), claramente innecesario y ahora sabemos que también inútil.

Esa misma presión de los sedicentes ecologistas, en permanente búsqueda de la subvención-para-salvar-el-planeta explica, en parte, el carísimo error de la ministra de Fomento contratando a golpe de millones el sellado de los tanques de combustible del OLEG NAYDENOV, una operación sin sentido que no aguantaría la más mínima investigación. Fue un error sin paliativos por el que la ministra Ana Pastor debería pagar, pues la política no sirve, o no debería servir, para tapar yerros y caprichos electorales.

 

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