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LA DIGNIDAD DE MIGUEL ZEA

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TRIBUNA. Rafael Rodríguez Valero 10/02/2019

Cuando alguien ocupa un puesto para el cual no está capacitado aparece la incompetencia, frecuente en el ámbito de la política, donde pesa más el amiguismo que la profesionalidad. Por eso, el siguiente paso es el nepotismo. La destitución de Miguel Zea, después de toda una vida dedicada al mundo marítimo y en especial al Salvamento Marítimo, obedece a ese servilismo político, que por no dejar el cargo acepta todo tipo de sugerencias que le susurran al oído sus superiores jerárquicos

Puedo suponer sin esfuerzo, Miguel, los motivos de tu cese: no obedecer a los dictados telefónicos que éstos agradecidos de la política te indicaban ¡Claro, no por escrito!, pues queda constancia y luego hay que asumir la responsabilidad.

El problema surge, cuando encuentran a un profesional como tú, con criterio propio y años de experiencia, pues les molesta que no hagas lo que ellos te indican y antepongas tus conocimientos y prestigio a éstos vendedores de humo que se han metido a dirigir los destinos de los españoles. En el caso del actual director de Sasemar, que te ha cesado por indicación de la pirámide política en la que vive, deberías ser generoso y comprensivo con él, pues carece de conocimientos suficientes del mundo marítimo y del salvamento marítimo. Es un licenciado en Derecho que, según dicen, ha dirigido una ONG en un país de Sudamérica; él también es victima (y con esto no lo quiero disculpar), de la cadena de meritorios políticos, un títere para los que están por encima y por debajo de él, ya que al desconocer la operativa del organismo que está manejando es como un corcho flotando en alta mar, no tiene ni propulsión propia ni timón que lo guíe. Una pena, pues estamos hablando de una organización de salvamento marítimo, Sasemar, que constituye un ejemplo y un espejo en el que se miran la mayoría de los países de nuestro entorno.

Pero, ¿qué podemos esperar, si el ministro de Fomento, Ábalos, desde el primer instante de su nombramiento, ya confundió a Sasemar con una ONG y por eso trajo al luchador por la paz, Nacho López Cano? Quien mejor que él, para ser nombrado director de la Sociedad, debió pensar el ministro. A partir de ahí vino el desatino del AQUARIUS y el del OPEN ARMS, operaciones de marketing que, en su ignorancia, pensaban que serían provechosas para el partido y el Gobierno. Creían que después de 25 años de existencia, ellos habían encontrado la clave para sacar rendimiento político de Sasemar, pero en pocos meses empezaron a darse cuenta del error que habían cometido y del problema que habían creado las directrices que impartieron; y aquí vino el problema.

A estos vividores de la política les es muy fácil, desde los despachos, variar las decisiones y las líneas de actuación 180 grados, no importa si hoy digo una cosa y en unos meses la contraria, pero sin dar la cara. Para eso tengo a mi súbdito, que jamás soñó con ocupar el puesto al que le hemos montado, así que cuando convenga se le utiliza como mascarón de proa para corregir errores. Y ahí entran los Nacho López Cano y compañía, correas de transmisión de quienes les dactilaron; y como no quieren cogerse los dedos utilizan las órdenes verbales, nada por escrito, sin darse cuenta de que hay profesionales, particularmente en el mundo marítimo, forjados por el entorno difícil y complejo en el que se mueven, acostumbrados a tomar decisiones de gran responsabilidad, con ética personal y profesional, que desprecian los bandazos exclusivamente fundados en el cálculo de rentabilidad política partidista. Profesionales como Miguel Zea que no se achantan ante la arbirtrariedad y exigen explicaciones claras y concisas.

Zea es un profesional con 25 años de experiencia y muchas millas navegadas que no aceptó las nuevas órdenes, contrarias a la misión del Salvamernto Marítimo, recibidas por vía telefónica. ¡Oh, tremenda osadía de éste sencillo funcionario, haciendo frente a toda la maquinaria del Ministerio de Fomento! Me imagino la reunión de los grandes pensadores del ministerio, con caras circunspectas, tomando la gran decisión de cesar al jefe del Centro de Coordinación de Almería, para que sirva de ejemplo a los demás y todo el mundo acepte lo que en cada momento diga el máximo capo del ministerio de turno.

Miguel Zea, lo hiciste muy bien, te has ido con dignidad, todo el mundo sabe la magnifica persona que eres y el gran profesional que has demostrado ser. La indignidad para los que viven del pesebre y no tienen adonde ir.

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